"Mientras callé, se envejecieron mis huesos" (Salmo 32:1)
Este es uno de los versículos que nos pueden ayudar en nuestra vida, y que no merecen ser pasados por alto.
Cuando veas a alguien sufrir aconséjale: "Tenés que hablar", eso significa, tenés que hablar con Dios y también con alguien de confianza. Hablar, mostrar, reconocer, compartir el sufrimiento.
Todos sufrimos, todos tenemos pérdidas, todos tenemos dolores, y la tendencia habitual ante el dolor, es cerrarse. Y cuando abrazamos el silencio (como dice La Biblia) nuestros huesos comienzan a envejecer.
Pero, ese versículo tiene también otra aplicación relacionada con pecados no confesados. Esos son pecados que Dios no puede perdonar, porque para perdonar precisa nuestra confesión y nuestro arrepentimiento. Dios, No perdona, al que no se arrepiente, pero, es misericordioso y perdonador, a todo el que le pide perdón, con arrepentimiento y en el nombre de Jesús.
Muchos creen que, si lo hunden en el silencio y no hablan más de esa transgresión, pasará al olvido, ¡pero no! El pecado no confesado no prescribe, no pierde vigencia, sigue trabajando por dentro.
Y ese dolor interior es inútil y dañino, pero puede ser útil, porque terminará llevándonos a abrirnos. Y al confesar, y al hablar de nuestro corazón lastimado, Dios actuará, y nos restaurará.
Muchas enfermedades no son corporales. ¡Son del alma! Pero su manifestación es a través de una enfermedad real. Un alto porcentaje de las enfermedades (según estadísticas medicas) tienen origen "psicosomático", (trastorno en el que una persona presenta síntomas físicos, pero que no pueden ser explicados por una enfermedad orgánica).
El mecanismo divino para la sanidad de este tipo de enfermedades ¡es "la confesión"! ¡para la liberación!! La misma "Palabra de Dios" lo dice: "Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación". (Rom. 10:9-10)
No quiere decir con esto que todas las enfermedades derivan de algo no confesado o guardado, pero sin duda, hay muchas que sí.
Además, debemos tener en claro que el único que puede liberarnos de todo mal, (sea lo que sea), es "Jesús", "Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres" (Juan 8:36)
Por eso es bueno acercarse a alguien de confianza que lo sepa aconsejar y guiar a conocer más de ese Jesús, y emprender la aventura de un nuevo camino, el mejor camino, y que tiene el mejor destino, la vida eterna, y mientras tanto, en ese transitar, (el presente) una vida mejor aquí en la tierra.
Busca una iglesia que enseñe de Cristo y La Palabra de DIOS. "La Biblia"
¡Hasta la próxima semana! ¡Dios te bendiga! Luis Rodas
Rivadavia 447 - Campana - Tel. 03489.427296 /437492 - luisgurodas@yahoo.com.ar




