"Las revoluciones tecnológicas son como las olas en el mar, y cada vez la secuencia entre una ola y la siguiente es más corta. Eso cambia no sólo las condiciones de vida de cada uno de nosotros, sino del trabajo que van a tener que hacer los jóvenes" señaló ayer en la UTN el Dr. Carlos Legna Verna.
"Es urgente que la Educación les brinde a los jóvenes herramientas que les sirvan para adaptarse a un mundo absolutamente cambiante. Los niños que hoy cursan la escuela primaria cuando sean adultos accederán a trabajos que hoy, literalmente, no existen ni tienen nombre", señaló ayer por la tarde el Dr. en Economía Carlos Legna Verna.
La charla denominada "El futuro del trabajo y la educación" tuvo lugar en la UTN Regional Delta por espacio de dos horas e incluyó, sobre el final, un interesante intercambio de ideas y reflexiones del magistral orador con los presentes.
"Las tecnologías, que cambian el mundo, cada vez se aceleran más. Hablamos de revoluciones industriales, que en realidad son revoluciones de las tecnologías de producción y de los servicios que han cambiado no sólo la forma de producir, sino que han cambiado el mundo. Pensemos que a partir de la primera revolución industrial, signada por la invención de la máquina a vapor, comienza la migración de las poblaciones rurales a las ciudades, y se empiezan a configurar las grandes urbanizaciones como tales" ejemplificó Legan Verna para más adelante comentar: "Estamos en una era post-parto de una revolución tecnológica que no sabemos exactamente cómo se desarrollará pero que alterará cómo vivimos, cómo nos relacionamos y, por supuesto, el mundo del trabajo".
Legan Verna señaló que esta cuarta ola o revolución industrial que nos encontramos transitando está signada por la fusión de tecnologías que borra las fronteras entre las esferas físicas, digitales y biológicas; además de aportar una velocidad impensada en el flujo de la información.
En ese contexto, se destruirán millones de empleos a lo largo y ancho del mundo que tienen que ver con tareas repetitivas y automatismos, pero también se crearán otros de los cuales ni siquiera se sospecha. Por ejemplo, en 2018, EE.UU. registró 6.66 millones de puestos de trabajo no cubiertos, al tiempo que casi el mismo número de estadounidenses buscaban empleo.
Así, la automación y la robotización seguirá desplazando a los "poco calificados" y se acentuará la "guerra por el talento" a nivel mundial. Lo singular de esta cuarta ola tecnológica es que "la educación tiene que formar niños para funcionar en un mundo laboral que no sabemos exactamente cómo será".
En ese sentido, puntualizó que salvo casos muy puntuales como el de los países nórdicos y el de China, los sistemas educativos no se adaptan a esta nueva realidad y continúan basándose en la capacidad de desarrollar la memoria en plena era de las computadoras.
Las habilidades más buscadas en el futuro serán, entre otras, la creatividad; la capacidad analítica y pensamiento crítico; habilidad para la Comunicación interpersonal y el trabajo en equipo; y la Habilidad para aprovechar los aportes de nuevas herramientas tecnológicas como la inteligencia artificial, la big data, la realidad virtual, blockchains, etc.
En ese sentido, y basado en su experiencia, Legan Verna concluyó ya intercambiando ideas con el auditorio que, teniendo en cuenta estas cuestiones, la Argentina debería repensar su sistema educativo no importando recetas del exterior, sino diseñado el suyo y estableciéndolo como una Política de Estado que trascienda las administraciones presidenciales. "El potencial de la Argentina sigue siendo enorme: hoy no mueve la balanza en términos de volumen, pero la exportación de tecnología ha sido la actividad más dinámica y de mayor crecimiento del país en los últimos años", concluyó.
El Dr. Carlos Legna Verna dando ayer la charla "El futuro del trabajo y la educación" en la UTN Facultad Regional Delta.



