125 ANIVERSARIO CREACIÓN PARROQUIA SANTA FLORENTINA - 15 Marzo de 2020 - Año II - Edición Nº 71
CORONAVIRUS COMUNICADO DEL OBISPO DE ZÁRATE - CAMPANA
Queridos hermanos:
Ante la grave situación creada en torno al coronavirus quiero reiterar que debemos atenernos a las indicaciones que emanan de la autoridad tanto Nacional, Provincial como Municipal.
Ustedes ya tienen el comunicado de la Conferencia Episcopal del pasado 11 de marzo, con pautas que obviamente tenemos que cumplir.
En lo que se refiere a la conveniencia o no de continuar con las reuniones habituales en nuestras comunidades, estemos muy atentos a las normas que dicte la autoridad competente.
En consecuencia, se dispensa el precepto de la misa dominical en tiempo de esta contingencia, ya que las autoridades de salud indicaron que deben limitarse las reuniones. Estemos preparados porque quizás en adelante se prohíba todo tipo de reunión, y debamos permanecer en nuestras casas.
Ustedes al frente de sus comunidades sean portadores de serenidad y esperanza para los fieles. La Providencia nos preparó una Cuaresma en Cuarentena lo cual es una oportunidad, para vivirla como tal: oración, cercanía a los que sufren, confianza en Dios y humilde aceptación. ¡Seguramente nos cambiará la agenda de lo que implica una Cuaresma acostumbrada!
Recemos los unos por los otros y especialmente por los que trabajan con los enfermos y sus familias, el personal de la salud y por las autoridades que tienen la tarea nada fácil de orientarnos en todo esto. Dios los bendiga y la Virgen de Luján nos cuide.
Pedro Laxague Obispo Diócesis Zárate - Campana
La Iglesia en tiempo de coronavirus
Frente a la emergencia sanitaria global provocada por el coronavirus Covid-19, queremos como cristianos, vivir estos momentos con responsabilidad y solidaridad fraterna hacia las personas afectadas, y con la confianza en el Señor que en tiempos de prueba nos sostiene en la esperanza.
Hemos de estar dispuestos a poner en práctica medidas que nos ayuden a no contraer la enfermedad y así no ser la causa de que otros cercanos a nosotros se contagien.
Sigamos las indicaciones de los responsables de la salud para evitar el avance acelerado de la enfermedad con las medidas higiénicas y evitando contactos que faciliten el contagio.
"Aplicar medidas higiénicas como el lavado de manos frecuente con agua y jabón o con solución hidro alcohólica, taparse al toser con pañuelo desechable inmediatamente o en el pliegue del codo, así como la limpieza de superficies que hubieran podido ser salpicadas con tos o estornudos".
En cualquier caso, se recomienda evitar lugares concurridos en los que no sea posible mantener la distancia de seguridad interpersonal de, al menos, un metro. Se recomienda salir de casa lo menos posible.
Mientras dure esta situación de emergencia recomendamos seguir la celebración de la Eucaristía en familia por los medios de comunicación. Debido a su vulnerabilidad, es aconsejable que las personas con enfermedades crónicas, ancianas, debilitadas o con riesgo potencial, y quienes conviven con ellas, se abstengan de acudir a la celebración de la Eucaristía. A todos se nos está recomendando salir de casa lo menos posible. y extremar las precauciones, viviendo esta cuarentena como una "oportunidad inesperada para la oración y la quietud, para encomendarnos a Dios, que es fuente de salvación y de esperanza".
La Conferencia Episcopal Argentina ha recomendado recibir la comunión en la mano. Que los celebrantes y quienes distribuyen la comunión y preparan los objetos litúrgicos extremen el cuidado en la desinfección de las manos. Aconseja omitirse el rito de la paz o expresarse en un gesto que evite el contacto físico.
La comunión espiritual es una práctica tradicional de la Iglesia que hemos de recuperar en estas dolorosas circunstancias, y puede ser ocasión de santificación y de comunión eclesial.
Las medidas presentes y futuras nos obligan a mantener distancias. Cultivemos la cercanía de la oración. Oremos unos por otros, por quienes están padeciendo la enfermedad, por sus familiares y amigos, por el personal sanitario, así como por quienes trabajan por la contención en la propagación del virus.
Esta situación nos convoca a una creatividad pastoral para ayudarnos unos a otros a vivir la Cuaresma y la Semana Santa de una manera nueva.
En este itinerario cuaresmal, carente de algunos signos litúrgicos comunitarios y de las expresiones de la devoción popular en la calle, estamos llamados a un camino aún más arraigado en lo que sostiene la vida espiritual: la oración, el ayuno y la caridad.
Que los esfuerzos realizados para contener la propagación del coronavirus se acompañen del compromiso de cada fiel para el bien mayor: el cuidado de la vida, la derrota del miedo, el triunfo de la esperanza.
Hagamos nuestra la oración que el Papa Francisco nos invita a rezar en estos momentos:
"Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos con la voluntad del Padre y a hacer lo que nos diga Jesús, quien ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos y ha cargado nuestros dolores para conducirnos, a través de la cruz, a la alegría de la resurrección. Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas nuestras súplicas, que estamos en la prueba, y líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita".Teniendo en cuenta las disposiciones preventivas informadas por el Gobierno Nacional y del Ministerio de Salud de la Nación, Se han SUSPENDIDOS los siguientes eventos:
- el 4º Congreso Mariano Nacional que se realizaría en Catamarca a fines de abril.
- la Celebración y Encuentro de los 500 años de la Primera Misa en Puerto San Julián, prevista para los días 31 de Marzo, 1 y 2 de Abril
¡GRACIAS PAPA FRANCISCO POR SU GUÍA Y COMPAÑÍA!
El comienzo del octavo año del pontificado del Papa Francisco cae en un momento dramático para toda la humanidad, llamada a enfrentar la pandemia de COVID-19. El llamado, fuerte y para todos, a mantener nuestra mirada fija en lo esencial requiere que este aniversario se celebre de una manera diferente a la de años anteriores. En estos días difíciles, mientras cada uno de nosotros se enfrenta dramáticamente con la precariedad de la existencia, el Papa Francisco ha elegido acompañarnos con la oración, encomendando a María y con la celebración diaria de la Eucaristía en la Misa en la Casa Santa Marta, excepcionalmente transmitida en directa streaming todas las mañanas para todo el mundo.



