En el año 304 a.C, la ciudad-estado griega de Rodas había logrado frustrar y derrotar un asedio macedonio.
Para conmemorar su victoria, la gente de Rodas erigió una estatua monumental en el puerto de la ciudad, dedicada al Dios del Sol, Helios, con una corona de rayos de Sol y una antorcha sostenida en alto, colocando en su base el siguiente poema:
"A ti. Oh Sol, el pueblo de Dorian Rhodes instaló esta estatua de bronce que llegó casi hasta el Olimpo, cuando habían apaciguado las olas del guerrero y habían coronado su ciudad con los despojos del enemigo. No sólo sobre los mares, sino también sobre la tierra, encendieron la encantadora antorcha de la libertad y la independencia".
En el mismo año en que Cristóbal Colón zarpó hacia el Nuevo Mundo en nombre de los monarcas de España, Fernando e Isabel la Católica, éstos decretaron las expulsiones totales de todos los judíos de su reino, poniendo fin a una comunidad próspera que había producido obras de poesía hermosas, escritos y disertaciones filosóficas. Cinco años después, Portugal siguió su ejemplo y expulsó a todos los judíos, muchos de los cuáles eran refugiados de la expulsión anterior.
Los que fueron arrancados de sus hogares se refugiaron en las colonias del Atlántico, pero el celo religioso de los inquisidores españoles y portugueses los acosó incluso en las orillas más alejadas, lo que provocó que buscaran refugio, esta vez en la ciudad de Nueva Ámsterdam, conocida hoy como Nueva York.
La construcción de una estatua de 300 pies, no era poca cosa, y el dinero tenía que ser recaudado para permitir que un proyecto tan ambicioso fructificara.
Para uno de esos eventos de recaudación de fondos, la subastadora de arte le pidió a la poetisa Emma Lázarus, que contribuyera con un trabajo original. Ella era descendiente de judíos portugueses, sabía de la gran persecución y sufrimientos a que habían sido sometidos sus antepasados, es por eso que acepta y escribe uno de los poemas más importantes de la historia de EE.UU. En este poema la estatua celebraría la libertad, sí, pero lo más importante, sería una promesa de seguridad para las personas de todo el mundo que buscaran refugio lejos de la tiranía y la injusticia.
El poema se grabó en el pedestal de la estatua que llegó a dar forma a la propia imagen de los EE.UU.
UN NUEVO COLOSO
"No como el gigante plateado de fama griega, con extremidades conquistadoras extendiéndose de tierra a tierra, aquí, en nuestras puertas en el atardecer bañado por el mar, estará de pie.
Una poderosa mujer con una antorcha, cuya llama es la luz de los prisioneros y su nombre es la madre de los exiliados.
Su mano como faro brilla en bienvenida al mundo entero. Sus ojos dóciles comandan la bahía ventosa enmarcada por las ciudades gemelas ¡Tierras de antaño quédense con sus historias pomposas! Exclama ella con labios silenciosos.
Dadme tus cansados, tus pobres, tus masas amontonadas gimiendo por respirar libres, los despreciados de tus congestionadas costas.
Envíame a éstos, los desposeídos, basura de la tempestad.
¡Levanto mi lámpara al lado de la puerta dorada!
Emma Lázarus.



