No hay duda que el tema de la pandemia del coronavirus, desde el momento que se manifestaron los devastadores efectos sobre las distintas dimensiones de la sociedad, hizo que se derramen ríos de tinta y cataratas de palabras en los distintos medios de comunicación.
Hoy, parados en el centro de la dura realidad que nos nutren esos medios, podemos observar cuales son los resultados de las estrategias generadas por los distintos países. Ellas nos muestran, cruda y trágicamente, los objetivos y prioridades que se plantearon respecto a la pandemia. Las imágenes y los fríos dato, demuestran incuestionablemente, el grado de acierto o errores de dichas estrategias. Creo que allí encontraremos el marco exacto para valuar con precisión las medidas que se están implementando en nuestro país.
La historia nos muestra que en situaciones límite de crisis, en las sociedades aparecen aspectos luminosos contemporáneamente con los más oscuros. Nuestro país no es una excepción, y no está exento de esta realidad subyacente en todas las sociedades. Los innumerables hechos de solidaridad y entregas individuales y colectivas que se manifestaron masiva y mayoritariamente, fueron acompañados por otros rastreros y miserables. Días atrás fuimos testigos de estos últimos: despidos en grandes empresas y cadenas multinacionales, aumentos injustificados de precios, acaparamiento de productos sanitarios y alimenticios, sobreprecios en compras realizadas por funcionarios públicos, etc. Lo preocupante es que en estos momentos de endeblez social, estas acciones, correctamente definidas por el presidente de "miserables", adquieren tal volumen centrífugo y multidireccional que lesionan hondamente el ya delicado tejido de la sociedad. De todos modos, esta realidad no fue impedimento para que las viejas espadas del Macrismo cobijados históricamente por los medios de comunicación, hicieran su aparición aventando todo su arsenal confortativo.
Este hecho demuestra que mas allá de las ocasionales declamaciones vertidas en el marco del oportunismo de cada circunstancia (campañas electorales o verbalizaciones periodísticas, etc.) lo real y lo concreto, es que aquella afirmación hecha con espíritu de promesa por el ex presidente Macri, "que venía a terminar con la "grieta" para unir definitivamente a los argentinos" son, a la luz de lo realizado en su gestión y en esta coyuntura por los sectores más afines a su política, un manojo de mentiras y despropósitos, que solo da validez a la sabia afirmación de los dichos populares cuando nos afirman que, "A las palabras se las lleva el viento" y "La verdad son los hechos y no las palabras".
Para darle merito al contenido de los dichos populares, lo que describiré a continuación son fundamentalmente acciones concretas y verificables de la gestión del presidente Macri y la gobernadora Vidal y como estos son entendibles desde la "grieta". Allí se verá, que más allá de las promesas incumplidas, el vacío que generaron sus hechos, dimensiona a la luz del duro momentos que hoy nos toca vivir, el nivel de insensibilidad y cinismo de sus acciones, por las terribles consecuencias que de ellas devienen.
Me refiero a lo que prolijamente fue silenciado por los consabidos medios que cobijaron las políticas del ex gobierno. Los hechos son que de la asunción a la presidencia por Mauricio Macri y de la gobernadora María E. Vidal se paralizaron o suspendieron todas las obras y actividades de nueve (9) Hospitales y lo que iban a ser cuatro (4) organismos destinados a expandir el Plan Nacional de Centros de Medicina Nuclear y Radioterapia, "Nucleovida", realizados con el aporte de las empresas estatales INVAP y la CNEA, (Com. Nac. de Energía Atómica) para ponerlos en funcionamiento a partir de tecnología avanzada ya adquirida. Esos emprendimientos se encontraban a comienzo de 2016, con un avance de obra significativo, que en la mayoría de los casos se acercaba al 90% y con sus equipamientos adquiridos.
Los mismos son: el "Hospital del Bicentenario" de Esteban Echeverría. "Hospital del Bicentenario" de Ituzaingó. "Hospital del Bicentenario" de Paraná. Entre Ríos. "Hospital del Bicentenario" de Gualeguaychú, Entre Ríos. "Hospital del Bicentenario", de Garín, Escobar. Hospital Materno Infantil "Rene Favaloro" de Rafael Castillo, La Matanza. Hospital Materno Infantil "Néstor Kirchner" de Gregorio de Laferrere, La Matanza. Hospital de Cuenca Alta, de Cañuelas. Hospital Interzonal de Niños "Eva Perón" de Catamarca. (Incorporación de 3.350 m2).
Además, con el Plan Nacional de Centros de Medicina Nuclear y Radioterapias, "Nucleovida", comenzaron a construir Centros de 3.500 a 4.500 m2 en La pampa, Formosa, Santiago del Estero y Rio Gallego. Algunas de estas obras, luego de años de abandono, fueron asumidas por intendentes o gobernadores, en la mayoría de los casos por presiones de la ciudadanía.
La justificación, en este caso, llegó de la boca de la Gobernadora Vidal, que en un nuevo sinsericidio, como cuando impúdicamente criticó la construcción de Universidades en el conurbano, por considerarlo un gasto superfluo "porque todos sabemos que los pobres no van a la universidad". En este caso también mostró su pensamiento profundo cuando afirmó en Radio Nacional: "No voy a abrir hospitales nuevos, ni cortar cintas, porque eso es una estafa a la gente. La salud no es un edificio. Construir un edificio es algo simple. Lo que vale la pena es poner equipamiento de última generación, que haya insumos, enfermeras y médicos. O seguridad".
Lo real y lo concreto es que Macri y Vidal no hicieron ninguna de las dos cosas: ni construyeron ni terminaron las obras ya comenzadas. Todo esto mientras no dejaba de crecer la emergencia en los hospitales públicos y se consolidaba el avance de los servicios de la salud privados. Lo real y lo concreto fue, que la desidia y el abandono producto de esa política impidió que se realizaran, solo en la provincia de Buenos Aires, mas de 33.700 internaciones, 15.300 partos, 89.730 cirugías y más de 1.870.000 consultas externas en los años que no estuvieron en actividad.
A los datos ya aportados respecto del desguace al que se sometió a la sanidad pública, se suma el desmantelamiento del "Programa Remediar", el cierre del "Programa Qunitas". que tuvo consecuencias verificables sobre la mortalidad infantil. El recorte del Calendario de Vacunas Anuales, a las Pensiones por Discapacidad, al número de Remedios a los Jubilados. 12 millones de Vacunas se vencieron en la aduana al no retirarlas por falta de recursos. El Hospital Posadas sufrió recortes presupuestario y de profesional: 200 despidos. Se desfinanció el Instituto Malbrán, hoy herramienta fundamental en la lucha contra la pandemia del Coronavirus, por señalar lo más destacado, sin perjuicio de otros casos.
Lo terrible es que esta historia no es nueva y tiene en "la grieta" el elemento central de este drama. Hace décadas, durante los primeros gobiernos del peronismo, Ramón Carrillo, a cargo del área de salud, junto con la Fundación Eva Perón, construyeron 4.229 establecimientos sanitarios en todo el país, incluyendo 200 hospitales que ampliaron la capacidad hospitalaria en 130.180 camas.
Un largo proceso de alternancias, que comienza en 1955 con el derrocamiento de Perón, entre gobiernos cívico-militares y gobiernos democráticos de marcado signo Liberal-Conservador, hizo que el Estado Nacional delegara parte de la gestión sanitaria, propiciando el crecimiento de la medicina privada en detrimento de la pública. Solo fue en los 12 años de la gestión de Néstor y Cristina Kirchner que se revirtió esa tendencia invirtiendo 648 millones pesos en equipamiento sanitario y 3.533 millones de pesos en infraestructura.
Como vemos no es nueva esta práctica. La idea de eliminar, destruir, paralizar. La idea que no quede nada, para que no se recuerde nada, ni lo que fue ni lo que se hizo. Tenemos 18 largos años grabados en la memoria.
Lo mismo se repitió en Santa Cruz. No solo paralizaron las obras de dos represas capitales para el desarrollo de la zona, sino que en su afán demoledor, completaron su obra quitándole su nombre original, Néstor Kirchner. Pero nosotros los Campanenses no estamos exentos de esos excesos. La paralización de la Termoeléctrica Belgrano II, suspendidas a pesar de tener todas las instancias administrativas y financieras concluidas, es un claro ejemplo.
Es imposible dimensionar lo que significa hoy, en esta emergencia, la ausencia de todos esos recursos. Resulta muy difícil encontrar argumentos valederos que justifiquen tamaño despropósito. Estas deplorables acciones solo son entendibles en el marco de una profunda actitud reaccionaria, que día a día y año a año, desde hace décadas, vienen profundizando recurrentemente una "grieta", cuya dimensión ensombrece el futuro de los argentinos.
Hace pocos días, ante la emergencia del Coronavirus, se retomaron, contra reloj, las obras de 2 hospitales de La Matanza, que como ya señalé estaban al 90 % de su construcción. Respecto a este tema el gobernador Kicillof anunció que se van a poner en funcionamiento los hospitales que se iniciaron antes de 2015 y que no se continuaron en los distritos de Cañuelas, La Matanza, Escobar, Ituzaingó y Esteban Echeverría. Esta vez "la grieta" no logró sus objetivos.



