Ya en Argentina, el ex Villa Dálmine relató lo que vivió en Ecuador, donde nunca cobró un dólar en tres meses y donde, además, quedó abandonado en pleno aislamiento por la pandemia.
Tras interrumpir su vínculo con Villa Dálmine de manera "unilateral", Facundo Affranchino vivió una odisea en Ecuador, a donde llegó en enero luego de aceptar la oferta del Centro Deportivo Olmedo, equipo de la Serie A de la Liga Pro de ese país. Es que su incumplimiento con el Violeta le generó problemas con el club ecuatoriano, que finalmente nunca le abonó un dólar y que posteriormente tomó la decisión de abandonar al jugador en plena pandemia de coronavirus, dejándolo completamente aislado y sin dinero.
"Fue una supervivencia", aseguró Affranchino, quien pudo regresar el domingo a Argentina en un vuelo especial de Aerolíneas Argentinas gestionado por la Embajada de nuestro país. "Comíamos lo que encontrábamos con mi novia. A veces ni siquiera nada que ver con un almuerzo o con una cena, la cuestión era llenar la panza de alguna manera", agregó en diálogo con Telam.
El mediocampista de 30 años había firmado por dos temporadas con el club ecuatoriano a principios de este año y el conflicto comenzó por la manera en la que se fue de Villa Dálmine. "En Olmedo se demoraron para pedir mi habilitación. Cuando la solicitaron, pasada la segunda fecha, la FIFA dio una provisional, que me permitía jugar por tres meses mientras analizaban mi caso con Dálmine. Olmedo ya sabían de esa situación y yo estaba dispuesto a hacerme cargo de un resarcimiento económico", explicó Affranchino.
Sin embargo, lo instaron a modificar el contrato para inscribirlo en un Fair Play económico. "Prácticamente, me pedían que rompa ese contrato y hacer uno nuevo, por un año y que resignara el 50% del sueldo. No estuve de acuerdo, no lo quise hacer y tampoco tenía garantías. Me dijeron: ´O te bajas del contrato o no te inscribimos´. Esas fueron las palabras", contó Affranchino, quien nunca llegó a debutar oficialmente en Olmedo.
"Así estuve tres meses sin cobrar en un país dolarizado y como no estoy sobrado económicamente como para mantenerme, ya no teníamos recursos para vivir. De Argentina no me podía salvar nadie porque los medios para mandar dinero estaban cerrados. Comíamos un té con galletitas, unas tostadas y eso era nuestro almuerzo o cena porque no teníamos ni un paquete de fideos. Un compañero me ayudó un poco, pero no podía pedir mucho porque no sabía si lo podía devolver. No tenía sueldo, no tenía dinero y la sufrimos mucho", relató crudamente.
"El vicepresidente me había bloqueado el teléfono. Fue una locura, nunca se preocuparon por mí. Fue un sufrimiento porque encima mi familia no podía hacer nada. En 13 años de carrera nunca viví una situación así", expresó el entrerriano, quien a los problemas económicos le sumó la pandemia.
"Me asusté mucho porque al que estaba infectado nadie lo iba a buscar, nadie lo atendía. Te recuperabas o te morías. De hecho, mucha gente se murió en las casas, con cadáveres que permanecieron cuatro días en sus domicilios. Las familias hasta quemaron los cuerpos de las víctimas en las calles. Aparecieron cuerpos tirados en los contenedores de basura", cerró Affranchino, quien todavía tiene contrato vigente con Olmedo y deberá encontrar la manera de solucionar la situación.
Por lo pronto deberá esperar. Y, ahora, además, cumplir con el aislamiento obligatorio. Por suerte para él, ya en su Paraná natal.
AFFRANCHINO YA SE ENCUENTRA EN SU CASA EN PARANÁ, SU CIUDAD NATAL. PUDO REGRESAR AL PAÍS GRACIAS A UN VUELO GESTIONADO POR LA EMBAJADA ARGENTINA.



