Es triste sufrir; pero más triste es no saber sufrir o sufrir inútilmente.
Podrá ser bueno sufrir; es mejor no hacer sufrir a los otros; es también muy bueno hacer que otros no sufran; será todavía mejor sufrir por los otros, o sufrir para que los otros no sufran.
La semilla tiene que sufrir al deshacerse y pudrirse en el seno de la madre tierra; pero se multiplica en la grandeza de la espiga; sin el grano, que sufrió y se pudrió, no hubiera habido espiga.
Es duro dominarse, pero es satisfactorio cuando llegamos a la propia superación; los más grandes hombres son los que más se han superado; la superación, en todos los órdenes, es la ley fundamental en la vida de los hombres y aún de las instituciones.
El mundo va siempre adelante, siempre progresando; no demos quedarnos estancados, porque así desperdiciamos nuestra condición humana... No tomemos como modelo a este mundo presente; por el contrario debemos transformarnos interiormente y renovar nuestra mentalidad, para que podamos discernir lo que es bueno, de lo que es malo; de lo que agrada, y de lo perfecto.
Claudio Valerio / © Valerius / valerius@fibertel.com.ar



