Ya es parte del folklore periodístico, la costumbre de "dar de las noticias", solo la parte que corresponde a lo que nosotros pensamos, contrariamente a las reglas básicas de la información periodística que determina que debemos comunicar lo sucedido hablando sobre (normalmente son dos actores) lo que sucedió por parte de cada uno de ellos, para que el receptor de la noticia pueda tomar su propio criterio de lo acontecido, en otras palabras escuchar las dos campanas.
En estos últimos días se han escuchado a muchos de los que se consideran son comunicadores sociales hablar sobre hechos sucedidos demostrando que no tuvieron ni siquiera la intensión de conocer el total de las palabras vertidas por todos los actores, con las cuales iban a tomar conciencia de lo que verdaderamente significaban las noticias, o sea, sacaron de contexto importantes aclaratorias de los temas tratados que cambiaban el entendimiento de las versiones vertidas en los respectivos monólogos que estaban comentando. Si alguien omite decir parte de algún texto sobre el que opina y considera darlo como noticia por lo expresado, sin decir determinados párrafos "está mintiendo sobre lo que dice por omisión".
La omisión implica una intención de manipulación. Pues impide al oyente formarse una opinión sin conocer toda la verdad de lo ocurrido.
En algunos casos las mentiras por omisión funcionan como inútiles mentiras piadosas que intentan suavizar la realidad sin lograrlo. La verdad siempre sale a la luz. Se sabe perfectamente que la cruda verdad se digiere mejor que una piadosa mentira.
La gente que miente, tenga el cargo que tenga, lastima su imagen, y siendo un periodista además, hace perder credibilidad al medio de comunicación en el que trabaja. Si en un medio de comunicación, principalmente en los programas de noticias, tienen entre sus conductores visibles quienes distorsionan la verdad mienten o tratan de manipular a quienes entrevistan, en poco tiempo sufrirán un deterioro que terminará con el poder de crear opiniones de arraigo dentro de sus comunidades. Una mentira por omisión es un intento deliberado de engañar omitiendo partes de la verdad.
La omisión de elementos en la comunicación lleva a una falsa interpretación por parte del destinatario o receptor. Según la psicología de la mentira, el mentiroso engaña suprimiendo la verdad a través de silencios, descripciones vagas o muy generales, evasión de preguntas, emoción fingida, ira o indignación.
El mentiroso cuando se ve descubierto cuando se ve descubierto se delata inmediatamente porque se enfada y se hace la víctima. Es más o menos lo que hace el que sabe que no tiene razón y quiere imponer igual su pensamiento gritando y vociferando.
JNC
"La razón de la sinrazón, que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura". (El Quijote. M. Cervantes)



