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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 24/may/2020 de La Auténtica Defensa.

Viaje al centro de la tierra
Por Santiago Tomás Mengual




Facundo Salgado es el alma mater de "Rumbo Tumba", proyecto musical que nació en la soledad de su habitación y con el que hoy recorre el mundo: "Siempre pienso en una búsqueda hacia adentro, nunca hacia fuera".

La cuarentena lo sorprendió creando. Después de viajar casi sin interrupción el último año y medio por diferentes puntos del planeta, Facundo Salgado (36) había decidido que por un tiempo se asentaría para darle forma a lo que será el tercer álbum de "Rumbo Tumba".

La decisión no podría haber sido más acertada. Sólo unas semanas después de instalarse en una quinta en Los Cardales, se decretó el aislamiento y lo que iba a ser un confinamiento autoimpuesto se volvió obligatorio. Tiene todo lo que necesita: instrumentos musicales, una computadora y micrófono: "Nunca hago sobreproducción, grabo lo que puedo tocar en vivo. Mi búsqueda es minimalista: quiero que dentro de lo digital sea lo más puro posible. Siempre pienso en una búsqueda hacia adentro, nunca hacia fuera".

Los efectos secundarios de la cuarentena pueden ser el contexto ideal para conectar con su obra. El tiempo se dilata, ya no está ordenado por la compulsión de la rutina y nos deja vacíos a llenar. Escuchar la música de "Rumbo Tumba" lleva a conectar con el tiempo interno del que hablaba el filósofo San Agustín. Genera climas, trasmite. Su música es dual, tiene un pie puesto en la Pachamama y otro en la urbe. Tal vez, esa sea la llave para entender por qué repercute tanto en festivales de electrónica como en recitales íntimos en el medio de la naturaleza.

A TODO PEDAL

El último año fue tal vez el más agitado de su carrera. Tocó en diferentes festivales: frente a 60 mil espectadores en Hungría, en un castillo milenario en Israel y hasta en las laderas de los Pirineos españoles, todas experiencias que para Facundo hubiesen sido inimaginables hace tan sólo 10 años, cuando todavía tocaba con bandas de rock en los pubs de Campana.

Sus primeros pasos por la música los hizo en el punk, entre canciones con acordes en quinta y guitarras al palo. Fue un viaje a Bolivia el que cambió el rumbo de su destino artístico. Luego de recorrer con la mochila el Altiplano, volvió a nuestra ciudad con nuevos instrumentos y otra concepción de la música.

Aunque ese fue el punto de inflexión, la transición hasta llegar a "Rumbo Tumba" fue lenta y paulatina. Pasó a tocar y organizar fechas de rock experimental donde conoció a "Falsos Conejos", banda de rock fusión que todos los años giraba por Brasil y que lo convocó a sumarse al proyecto. Ese fue el primer salto al circuito profesional. Facundo comenzó a ver que detrás de las giras había cientos de horas de trabajo dedicadas a la organización y la difusión. También comprendió que el trabajo traía sus frutos y que, aunque difícil, era posible vivir de la música.

Fue en los interludios entre las giras con "Falsos Conejos" donde surgió "Rumbo Tumba". Una computadora, instrumentos musicales y micrófono en la soledad de su habitación, igual que ahora. De ahí en más nada sería igual. Al poco tiempo ganó un concurso musical que organizó la marca del pedal de loop que utiliza. El jurado estaba compuesto por "Tweety" González y Eduardo Schmidt, dos de los productores más prestigiosos del país con los que terminó grabando. La experiencia fue el shock de confianza que necesitaba para terminar de tomar con seriedad lo que había empezado como un juego.

80 POR CIENTO

Siguió 2 años más girando con "Falsos Conejos" mientras desarrollaba "Rumbo Tumba" en paralelo, hasta que en 2014 decidió enfocarse de lleno en su proyecto. Se mudó a CABA, grabó un disco y empezó a organizar el ciclo "Cable a Tierra" que reunía a artistas que compartían el género. Fue el contacto con un productor que organizaba festivales de música experimental en España el boleto que lo llevó al viejo continente. Lo que empezó como una gira de pocas semanas para probar suerte fue creciendo y llevándolo a lugares inimaginables.

"Todos los días estoy haciendo. Tocar es el 20% del trabajo, hay que laburar un montón de cosas que no tienen nada que ver con la música. Hay veces que estoy un mes casi sin tocar. Es algo muy intenso, conlleva hacer muchos trámites y planificación. Recién después de todo eso vienen los ensayos" explica el músico y reflexiona: "Uno ve los documentales sobre las grandes bandas de rock y cree que así son las cosas pero eso no tiene nada que ver con la realidad, son los falsos héroes del capitalismo. Me ha tocado estar en festivales donde todos están de la cabeza pero yo no tomo ni una cerveza, porque sé que al otro día tengo que estar madrugando para tomar el tren y llegar a la fecha que tengo al día siguiente. Ser independiente también significa que lo que ganás es lo que te sostiene la gira".

Del último viaje cosecho experiencias alucinantes: "Toqué en un castillo de Jerusalén de más de 1000 años donde se presentaban agrupaciones de todo el mundo y de todas las religiones. De ahí tenía que ir a Tenerife, me tenía que presentar en un festival. Al salir de Israel me hicieron cientos de preguntas. Cuando llegué a Tenerife me di cuenta que me faltaban la mayoría de los instrumentos y yo tenía que tocar ese mismo día. Me habían retenido las valijas en el aeropuerto de Jerusalén. Hablé con los organizadores para ponerlos al tanto de la situación. Me dijeron que entendían si quería suspender, pero elegí tocar igual con lo poco que tenía. Tuve que improvisar todo e interactuar más con el público, cosa que no suelo hacer. Salió increíble. A los días llegaron el resto de mis instrumentos. Se notaba que me habían revisado todo, los instrumentos no estaban como yo los había dejado" y sigue: "Otra experiencia increíble fue en los Pirineos, la cadena de montañas que divide a Francia y España. A la noche había joda y lo mío estaba programado para las 10 de la mañana del otro día. Querían promover la naturaleza así que mi escenario estaba subiendo la montaña. Pensé que después del festejo no iba a ir nadie pero empezaron a aparecer un montón de cabezas. Estar ahí fue increíble, la gente venía con la vibra de haber escalado y haber llegado hasta ahí".

CABLE A TIERRA

El proyecto creció y los amigos del campeón comenzaron a tocar su puerta, productores ofreciendo sus servicios para lograr una música más comercial y la promesa de llevar "Rumbo Tumba" a un público más masivo. Sin embargo, Facundo decidió seguir grabando en la soledad de su habitación, llevando al mudo real lo que se genera en su cabeza sin intermediarios.

Tal vez ya no toque con guitarras eléctricas al palo ni con acordes en quinta pero la esencia del punk sigue estando en su forma de hacer las cosas: "Siempre sostengo mi movida independiente más allá de los festivales y los viajes. Sigo organizando el ciclo "Cable a Tierra" y tengo en claro que una de las mejores fechas en las que toque fue este verano cuando organizamos un festival en la isla con mis amigos. Sé que mi música no pertenece al mainstream pero es esa singularidad lo que de algún modo me da resultados porque si hacés algo que a vos no te gusta ¿Cómo lo bancás a largo plazo?" y finaliza: "Es increíble estar viajando por el planeta con esto, estar viviendo de mi música. Si no pasa más, ya estoy contento con lo que logré. Volveré a laburar en una oficina y a crear música en mi tiempo libre, como hice toda mi vida".


Facundo salgado tocaba punk hasta que un viaje a Bolivia cambió su forma de ver la música.



 
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