El próximo domingo 31 de mayo celebraremos la Solemnidad de Pentecostés.
Los Hechos 2,4 nos relatan que: Apenas el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles, el día de Pentecostés, "se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse". Por eso, puede decirse que en la Iglesia es el momento mismo en que nace, recibe como don del Espíritu la capacidad de anunciar "las maravillas de Dios", el don de evangelizar.
Así como la palabra humana se difunde por el soplo humano, la palabra de Dios se transmite por el soplo de Dios, que es el Espíritu Santo.
Bajo ese soplo se desarrolla la vida de la Iglesia. "El Espíritu Santo es en verdad el protagonista de toda la misión eclesial". La Iglesia anuncia el Evangelio gracias a su presencia y a su fuerza salvífica
Pero ¿qué significa "evangelizar en el Espíritu Santo"? Significa evangelizar con la fuerza, con la novedad y en la unidad del Espíritu Santo.
Evangelizar con la fuerza del Espíritu quiere decir estar revestidos de la fuerza que se manifestó de modo supremo en la actividad evangélica de Jesús.
Esta fuerza del Espíritu es más necesaria que nunca en nuestro tiempo, a quien se le pide que dé testimonio de su fe en un mundo a menudo indiferente, muchas veces hostil, marcado fuertemente por el relativismo.
Se trata de una fuerza que necesitan sobre todo los comunicadores, que deben volver a proponer el Evangelio sin ceder ante los compromisos y los falsos atajos, anunciando la verdad de Cristo "a tiempo y a destiempo" (2 Tm 4, 2).
La Iglesia universal ha empezamos la Novena al Espíritu Santo pidiendo que el Espíritu del Resucitado renueve a la Iglesia y traiga salud y salvación a la humanidad.
¡¡¡Ven Espíritu Santo!!!



