Todos conocemos los tratamientos clásicos para el dolor lumbar, ya que aproximadamente el 50% de las personas padecemos este cuadro una 1 a 2 veces por año.
¿Qué hacemos con los casos rebeldes?
En los casos de patologías con compromiso neurológico y/o que duran más de 4 semanas es importante realizar estudios como radiografías, resonancias o tomografías para poder diagnosticar la causa y evaluar el tratamiento.
El bloqueo bajo tomografía o también conocido como "tratamiento del dolor" es uno de los mejores tratamientos no quirúrgicos para la lumbalgia/ciática, consiste en la administración de un corticoide específico (Ej.: Triamcinolona / Acetato de Metilprednisolona) en forma selectiva con anestesia local y dirigido por la imagen del tomógrafo. Pueden ser bloqueos radiculares (directo sobre la raíz del nervio), facetarios (a nivel de las articulaciones) o peridurales (para los casos de estrechamiento del canal).
En un 70/80% de los pacientes el dolor presenta mejoría y con los recaudos necesarios no presenta prácticamente riesgo.
La radiofrecuencia pulsada o convencional, es otra opción de tratamiento de bajo riesgo. Se utiliza en aquellas lumbalgias ocasionadas por degeneración facetaría en paciente añosos, debido a que es un procedimiento percutáneo, con una corta anestesia general (aprox. 30 minutos) y que no requiere internación.
También se puede utilizar en casos de dolor neuropático sin respuesta a medicación oral.
Tanto el bloqueo radicular como la radiofrecuencia, a pesar que pueden generar una mejoría del dolor durante años, son procedimientos transitorios dado que el desgaste de las articulaciones y los discos sigue avanzando con el tiempo.
CIRUGÍA DE COLUMNA VERTEBRAL
La opción quirúrgica se reserva a aquellos casos que no responden a los tratamientos mencionados anteriormente y a aquellos casos que por la urgencia lo ameritan (Ej: algunas fracturas y compresión neurológica severa).
En los últimos años con el avance de la tecnología han mejorado las técnicas quirúrgicas y los materiales utilizados en las cirugías. Con un riesgo de complicaciones que promedia el 5%, dando generalmente muy buenos resultados.
Dentro de las opciones tenemos: la cirugía convencional y las opciones mínimamente invasivas (en algunos casos, se pueden combinar).
La cirugía mínimamente invasiva se encuentra en auge, debido a que reduce las complicaciones, el tiempo de internación y acelera la recuperación. Pero todavía tiene indicaciones puntuales.
Dependiendo el paciente y la patología el especialista en cirugía de columna vertebral deberá sugerir la mejor indicación. Por eso es de vital importancia realizar las consultas con el especialista y los posteriores controles.
Dr. Pablo Díaz Lucero, Traumatólogo Especialista en Cirugía de Columna



