En los últimos días se ha incrementado a niveles alarmantes la campaña contra la cuarentena por parte de algunos sectores políticos minoritarios y la mayoría de los medios de comunicación que son la voz de los grandes grupos económicos, precisamente cuando los contagios y las muertes están aumentado en la ciudad de Buenos Aires y en el conurbano bonaerense, especialmente en los barrios populares.
Es notable comprobar que al permanente ninguneo a la educación pública ahora la derecha más cerril le agrega directamente un marcado menosprecio a los científicos y por consiguiente a la ciencia por su imprescindible aporte a la lucha contra la pandemia. Evidentemente sus desvaríos ideológicos no tienen límite alguno.
Insisten con que el gobierno con la cuarentena restringe la libertad que nos garantiza la constitución para continuar con "nos quieren convertir en Venezuela" o "buscan implantar el comunismo". La verdad es que ya aburren con esos argumentos que de tan disparatados nadie en su sano juicio puede creer.
Lo cierto es que en toda sociedad debe primar siempre el interés general por sobre el individual y en este sentido cuidar la vida de todos es deber primordial de todo gobierno. Es verdad que la cuarentena restringe libertades pero no es la primera y seguramente no es la última vez que esto sucede precisamente para preservar la salud de la población porque quien se infecta pone en peligro a los demás.
Veamos un solo ejemplo. Si seguimos ese mismo razonamiento de los anticuarentena deberíamos eliminar los límites de velocidad para la circulación de vehículos para que cada uno elija libremente el riesgo que asume. El problema, al igual que con el covid-19, es que las consecuencias de esas conductas seguramente afecten a terceros y casi siempre son graves. Piense estimado lector en la larguísima lista de restricciones similares que si no existieran nuestras vidas serían un verdadero infierno.
Confirmando que TN sigue haciendo periodismo de guerra publicó un video diciendo que era una protesta de vecinos de Villa Azul donde se produjo un impresionante brote de coronavirus cuando el video era de Chile. Una vez descubierta la operación mediática lo adjudicó a un error. El problema es que en el video se puede leer claramente un cartel que indica que se trata de Plaza Azul que está ubicada en la localidad de Puente Alto al sur de Santiago de Chile. Es difícil de creer que donde dice Plaza avezados periodistas hayan leído Villa. La operación, como decía Tusam: puede fallar.
Lo cierto es que esta pandemia ha desnudado la verdadera cara de aquellos países que la derecha ponía como ejemplos a seguir y que hoy cuentan los muertos de a miles. Sólo les queda el Uruguay donde el recién asumido neoliberal Luis Lacalle Pou todavía no ha tenido tiempo de destruir lo que construyó el Frente Amplio. Pobres uruguayos que hasta ahora han podido evitar el ingreso masivo del virus pero no el de Susana Giménez, pese a las trabas impuestas que la obligaron a tramitar la residencia en ese país.
Es interesante observar cómo países del llamado primer mundo están resolviendo algunos de los problemas económicos que les produjo la pandemia. En Alemania el gobierno acordó con la compañía aérea Lufthansa un plan de salvación por 9.000 millones de euros que convertirá al estado alemán en el principal accionista del grupo con el 20% del capital. La posible réplica en nuestro país de esta forma de ayudar a las grandes empresas está poniendo a muchos empresarios al borde de un ataque de nervios.
Es posible que estos nervios expliquen la virulencia de estas campañas que se ven en la mayoría de los medios de comunicación y que no es otra cosa que la posibilidad que el gobierno no esté dispuesto a socializarles sólo las pérdidas. Evidentemente el miedo no es zonzo.



