La iniciativa comenzó hace 7 semanas: voluntarios cocinan lo mismo que para su familia, pero una vez por semana, separan al menos 5 viandas pensando en alguien más. Luego se distribuyen en los barrios, siempre de forma anónima.
"Detectamos que había un gran número de vecinos dispuestos a tender una mano al que necesita de un plato de comida, pero no sabían cómo o a través de quién. Entonces empezamos a darle forma a esta idea que empezó hace 7 semanas con 350 viandas distribuidas en 3 barrios diferentes, y el último sábado alcanzamos las 2215, en 11 barrios… estamos muy contentos, pero también un poco asustados porque en términos logísticos ya se está complejizando. Igual, siempre aparece alguien más que suma un auto o una camioneta para colaborar con la distribución", dice Leo, a secas, desde el otro lado del teléfono.
No le importa dar su apellido, pero prefiere que no aparezca para no "contaminar" la iniciativa "Buenos vecinos" que pretende mantenerse al margen de cualquier otra intencionalidad que no sea la de ayudar: "De hecho, lo interesante es repartimos comida como tantos otros, pero nos manejamos de una manera tal que corremos el eje de quien la distribuye, a quien la prepara y quien la recibe".
"Buenos vecinos" funciona de la siguiente manera: llamando al 15 535135 el voluntario se compromete a cocinar al menos 5 viandas el viernes de esa semana, que serán repartidas el sábado. Entonces, recibe las bandejas descartables de aluminio con tapa, que serán retiradas al otro día y distribuidas.
La bandeja incluye un sticker en la tapa con el logo de "Buenos vecinos" donde el cocinero personaliza la comida poniendo su nombre de pila, a manera de dedicatoria. No hace falta comprometerse a cocinar todas las semanas, sino cuando uno pueda o quiera.
"Si bien todo es anónimo, creímos importante que quien reciba cada vianda sepa que de otro lado hubo alguien que cocinó para él y pensando en él. Por eso le agregamos el sticker donde el o la vecina cocinera puede agregar su nombre. Cuando nos llaman para sumarse a cocinar, la consigna es muy simple: tenés que preparar lo que cocinarías si tenés un invitado a comer ese día. Y es sorprendente la calidad y complejidad de los platos que llegan. Tanto es así, que si son pastas, a veces el cocinero incluye un sobrecito de queso rallado y todo… Entonces, la gente se encuentra con que los sábados a la noche puede contar con un plato rico, sustancioso, y hecho con amor por alguien que no conoce pero está pensando en él y le preocupa lo que le pasa", concluye.
Se puede participar llamando al 535135. No hace falta cocinar todas las semanas, pero sí hacerlo con amor.
La consigna es cocinar al menos 5 porciones. Las viandas incluyen un sticker en el que el cocinero dedica su acción solidaria.
"DONDE COMEN DOS, COMEN TRES"
La frase nace en la antigua Roma, concretamente a un período muy delicado como fue la formación del primer Triunvirato, que permaneció oculto durante una buena parte de su gobierno. En el 70 a.C. Julio César acababa de presentar una propuesta en el Senado para la Ley Agraria pero la cámara estaba bloqueando el proyecto. Fue entonces cuando Julio César tuvo que recurrir a Pompeyo para solicitar su influencia y poder hacer cambiar de idea a los senadores. Para Pompeyo la ley de César era justa y correcta, pero el segundo cónsul de la república, Marco Licinio Craso, sería más difícil de convencer para la causa. Durante una cena, Pompeyo y César presentaron a Licinio Craso no sólo los beneficios personales que podía obtener de la aprobación de la ley sino la propuesta de un gobierno entre los tres hombres, con Pompeyo y Licinio como cónsules y César actuando en la sombra. Algunas fuentes señalan que al final de la cena un convencido Licinio Craso tomó el último trozo de pollo, lo dividió en muslo, ala y pechuga y dando una parte a cada uno de los comensales exclamó "ubi edunt duo, tres quoque", ("donde hay para dos, para tres también"). Con la llegada del Renacimiento y el redescubrimiento de las fuentes antiguas, la frase comenzó a ser traducida en más de quince lenguas antes del final del siglo XVI. Y si bien tiene un origen político, dadas las circunstancias en que fue dicha, llega a nuestros días como "Dónde comen dos, comen tres" y se transformó en el refrán solidario por antonomasia de la lengua española.



