Primera Nacional:
El delantero de 23 años llega al Violeta desde Sansinena de General Cerri, aunque nació en Chimbas, provincia San Juan. "Soy un pibe humilde, que salió de muy abajo", cuenta. "Me costó mucho llegar a esto y no puedo dejar pasar la oportunidad", asegura sobre su salto a la segunda categoría del fútbol argentino.
Detrás de una pelota no sólo van esos chicos animados por el juego, por disfrutar con amigos y compañeros, sino también muchos sueños de un presente distinto al que aflora. Uno diferente, uno mejor. Ocurre acá en Campana, pero también en Lomas de Zamora, La Banda o Paraná. O en Chimbas, en la provincia de San Juan, donde se crió Enzo Ariel Fernández, el delantero de 23 años que será oficialmente jugador de Villa Dálmine una vez que pueda firmar su vínculo con el club.
"Soy un pibe que salió de muy abajo", cuenta "Quisi", tal como se lo conoce en tierras sanjuaninas, aunque probablemente llegue a Campana como "Chimba", el apodo que se ganó ya como futbolista profesional.
"La luché mucho", explica el zurdo, que tiene 12 hermanos: diez del matrimonio de su madre y su padre y otros dos que tuvo su mamá, ya separada del padre de Enzo. "Somos todos muy unidos", remarca con orgullo y mucho sentimiento.
"Tuvimos una infancia muy difícil, porque somos una familia muy humilde", recordó recientemente en una nota con el Diario Huarpe de su provincia. "Mis padres no tenían trabajo y hacíamos changas para poder tener un plato de comida", agregó.
De hecho, en aquellos años, Enzo recorría la Terminal de Ómnibus y las calles de San Juan vendiendo hilos y agujas. Una situación que, de alguna manera, revivió en esta pandemia: "Acá en San Juan trabajamos con mis hermanos de vendedores ambulantes para poder llevar día a día el pan a casa", confesó en mayo pasado, en diálogo con SoloAscenso, cuando nada sabía todavía del interés de Villa Dálmine.
En su difícil infancia, mientras la luchaba en las calles sanjuaninas, el fútbol le fue abriendo una puerta. De chico jugó en Villa Unión de Chimbas y Los Pumas, antes de sumarse a las divisiones juveniles de San Martín de San Juan. Luego siguió en Paso de Los Andes de Albardón y posteriormente, con 16 años, llegó a Desamparados, equipo con el que debutó en el Federal B. Aunque su despegue sería en 25 de Mayo de La Pampa.
"Cambió mucho mi mente cuando salí de San Juan", admitió, aunque, en aquel momento, con apenas 20 años, intentó regresar al fútbol de su provincia. No halló esa chance, pero sí la posibilidad de jugar en Boxing Club de Río Gallegos, donde pudo realizar otra buena campaña individual y colectiva. Así se ganó una oportunidad en Sansinena de General Cerri (a 10 kilómetros de Bahía Blanca), conjunto con el que disputó la última temporada del Federal A.
Sus números en el Tripero fueron positivos: disputó los 21 partidos del campeonato (16 como titular) y convirtió 5 goles. "Hicimos un gran torneo y anduve bien, me volví conforme. Pero creo que todavía le puedo dar más al club", dijo en mayo, sin saber que no regresaría a General Cerri como esperaba en ese momento.
Es que el destino le tenía preparado otro salto más: sus cualidades futbolísticas (zurdo, de buena pegada y capacidad tanto para aguantar de espaldas como para gambetear de frente) despertaron la atención de Felipe De la Riva y el interés de Villa Dálmine. "Me sorprendió mucho, pero siempre estoy dispuesto y preparado para algo mejor. Siempre me preparé para cosas importantes y esto me genera buenas expectativas. Así que ahora quiero aprovechar la oportunidad de jugar en la segunda categoría del fútbol argentino. Estoy con mucha ilusión", señaló Fernández tras acordar su contrato con el Violeta.
Actualmente, "Chimba" se encuentra en San Juan, esperando el momento para poder venirse a Campana, mientras se entrena en su casa y el gimnasio ("No es lo mismo que hacerlo dentro de la cancha, pero no he parado") y viendo cómo ayudar a su familia: "El fútbol me permitió darme muchos gustos, como colaborar con mis viejos, mis hermanos y traer el pan a casa", agradeció siempre.
Pero Enzo espera aún más del fútbol. Por eso no dudó en tomar la decisión de mudarse a nuestra ciudad para pegar el salto a la segunda categoría del fútbol argentino. "Me costó mucho llegar a esto y no puedo dejar pasar la oportunidad", asegura con expectativas, al tiempo que revela que todavía se le pone la piel de gallina cuando le mencionan la posibilidad de llegar a la Primera División, su sueño de toda la vida: "Ahora que estoy un poco más cerca, no voy a parar hasta lograrlo". Y quizás, aquel pibe que vendía hilos y agujas en las calles sanjuaninas alcance ese sueño vestido de Violeta, junto a una institución que persigue, justamente, ese mismo sueño.
EN EL ÚLTIMO TORNEO DEL FEDERAL A, FERNÁNDEZ CONVIRTIÓ 5 GOLES JUGANDO PARA SANSINENA.



