Parece que fue ayer, y pasaron 25 años. El 25 de julio de 1995 falleció el maestro Osvaldo Pedro Pugliese. El tango amaneció herido de pena… un día gris despidió a su hijo ilustre. Fue así que el pueblo se unió a un sentimiento común en la despedida, sin diferencias: se había ido de gira no sólo un gran exponente de la música ciudadana, sino también un hombre generoso y honesto, habitante pleno de lo que hacía, un estudioso de su arte, uno de los genuinos intérpretes que ha dado el tango en toda su historia.
Pocos como él supieron dar un tono tan exacto a cada tema, con un estudio de la música y la poesía que acompañaba magistralmente la intención del autor. El público percibe todo y de allí esa devoción que sus cultores profundizan al compás de La Mariposa, Negracha, Chacabuqueando, Chiqué, La Yumba y siguen las firmas…
Su singular e inequívoco sello lo acompañó desde el debut con su primera orquesta el 11 de agosto de 1939 en el café Nacional de la calle Corrientes (angosta), hasta su última actuación el 17 de junio de 1995 en la Casa del Tango creada a partir de su iniciativa y esfuerzo.
A quienes no peinan canas, les recuerdo que un clavel rojo posado sobre tapa del piano cerrado reemplazó más de una noche su presencia al frente de su orquesta: sus músicos tocaban sin él, porque estaba preso. ¿La razón? En 1935 fue uno de los impulsores del Sindicato Argentino de Músicos, y al año siguiente se afilió al Partido Comunista. Era el orgulloso titular del carnet número 108 y expresar ideas distintas, incluyendo ganar exactamente lo mismo que cualquier músico de la orquesta que dirigía, a las autoridades de turno les parecía una actitud subversiva.
Osvaldo Pedro nació el 2 de diciembre de 1905 en Villa Crespo (en ese entonces era una de las orillas de Buenos Aires) en una casa "conventillo". Calles de tierra, arroyo Maldonado sin entubar, fábricas de rústica dinámica… gente obrera, pobres de pobreza digna con muy poco para vivir, fue lo que forjó su espíritu de lucha, su conciencia de clase.
Con 17 años compone su primer gran tango: "Recuerdo", impresionante punto inicial de la extensa obra que nos legó: más de 100 tangos y 600 grabaciones con músicos y cantores en las que refleja la trayectoria de un equipo musical que fue mutando con los años, pero claramente identificado con las intenciones estéticas, populares diría, de su conductor.
Paseó el tango por todo el país y el mundo con giras prolongadas y exitosas. Así fue que el 26 de diciembre de 1985, coincidiendo con sus 80 años de vida, Pugliese y su orquesta llegaron al Teatro Colón en un concierto inolvidable y congratulatorio, con nuestro coliseo mayor colmado de público que ovacionó, tal vez como nunca, la figura ya en ese momento mítica de un sembrador de sentimientos.
Pasaron 25 años pero, Maestro, usted nunca se fue. Usted sigue vivo en su música, y su música vive en nuestros corazones. Como decía Carlitos: "La barra, completamente agradecida".



