"Claro que las hormigas son distintas. Tienen una obra de ingeniería maravillosa y perdurable en la cual trabajar: el hormiguero." --Fiódor Dostoyevski.
"He venido para que viváis y para que viváis en abundancia." --Juan 10:10.
"Aprendí, administración de las hormigas; música, oyendo los aguaceros; escultura, buscando parecido a los seres en las líneas de las rocas; color, en la luz; poesía, en toda la naturaleza." --Salvador Rueda.
Por su extensión a lo largo de todo el planeta y por su imponente organización social, la hormiga es uno de los animales más interesantes que pueblan la Tierra. Estos insectos evolucionaron a partir de un tronco único de dónde provienen también, las avispas, habitando el planeta desde hace 130 millones de años, durante el período Cretáceo.
La hormiga pertenece a la familia de los formicidos y se cree que existen unas 22 mil especies, aunque en la actualidad hay 14.000 reconocidas. Salvo en la Antártida, no hay lugar donde las hormigas no se hayan extendido.
Las hormigas conforman colonias que pueden variar en su número de integrantes, desde algunas decenas hasta cientos de miles de ellas. Construyen sus nidos en un intrincado sistema de túneles y cámaras, que han sido dignas de estudio por parte de la ciencia.
Los ejemplares reproductores están conformados por las hembras-reinas- que son quienes ponen los huevos y por los machos, encargados de copular con las hembras. Una colonia puede contar con más de una reina con la función de poner huevos. Los machos, en su mayoría, mueren luego de copular. Generalmente, los ejemplares reproductores cuentan con alas.
Las colonias a veces se describen como superorganismos porque las hormigas parecen operar como una entidad unificada, trabajando colectivamente juntas, para apoyar a la colonia. Las hormigas prosperan en la mayoría de los ecosistemas y pueden formar el 25% de la biomasa animal terrestre.
Su éxito en tantos entornos se ha atribuido a su organización social y su capacidad para modificar hábitats, recursos y defenderse. Las sociedades de hormigas tienen división del trabajo, comunicación entre los individuos y la capacidad para resolver problemas complejos. Estos paralelismos con las sociedades humanas han sido durante mucho tiempo una fuente de inspiración y objeto de estudio. Muchas culturas humanas hacen uso de las hormigas en la cocina, los medicamentos y los rituales.
Cuando la reina muere, la colonia sólo puede sobrevivir unos pocos meses. Las reinas rara vez son reemplazadas y los trabajadores no son capaces de reproducirse. Aunque las hormigas son frustrantes cuando se meten en nuestra casa o cuando estamos en un día de campo, ellas ayudan al medio ambiente.
Son insectos sociales, lo que significa que viven en grandes colonias o grupos. Dependiendo de la especie, las colonias de hormigas pueden estar formadas por millones de ejemplares, tal es el caso de la Marabunta, que cuando el hormiguero sale y se desplaza acaba con cuanto ser vivo encuentra a su paso (humanos, aves, ganado, toda especie de vegetal), dejando en su avance una desolación total.
Es importante recordar que las hormigas en la línea temporal son como si nosotros, los humanos, hubiéramos llegado al planeta hace unos pocos minutos.
Las hormigas, han sobrevivido a cada uno de los cinco principales períodos de extinción de la vida sobre la Tierra y, hay muchos más billones de ellas que de humanos. Se han adaptado a temperaturas desde un poco por encima del cero absoluto hasta muy por encima de la temperatura de ebullición del agua. También pueden soportar presiones seis veces mayores que las que detectan en las mayores profundidades de los océanos, y dosis de radiación ionizante cientos de veces superiores a las letales para el ser humano.
Asimismo, pueden vivir en el vacío del espacio exterior y sobrevivir durante diez años más sin alimento y sin agua.



