Es una de las exempleadas de la residencia de adultos mayores Fénix que denuncia incumplimiento del acuerdo de trabajo. Habló el viernes con los medios en la puerta de las Fiscalía 2, donde quiso denunciar también presuntos maltratos de abuelos.
Una mujer denunció que fue echada de la residencia de adultos mayores donde trabajaba por admitir frente a un médico del SAME que había sido positiva de coronavirus.
El caso lo protagoniza otra de las exempleadas de la residencia Fénix, ubicada en calle Castelli entre 9 de Julio y Rawson, y que a lo largo de esta semana acumuló acusaciones de incumplimiento de acuerdos tácitos de trabajo.
"Hace dos meses atrás renuncié, me pagaron la mitad de mi sueldo y estuve dos meses para que me terminaran de pagar. Volví a ingresar al geriátrico de asistente, pero ayer me llega un mensaje donde (la directora) me cita a las 13 y me dice que estoy echada por romper contrato", explicó María del Carmen Moyano, la denunciante.
De acuerdo a su testimonio, la dirección de la residencia Fénix la echó porque admitió ante un médico haber sido positiva de COVID-19
"Había una de las abuelas que estaba saturando mal, llega el médico del SAME y me dice que tenía que ser trasladada por cierta posibilidad de COVID. Y también me dice que yo y otra asistente debíamos ser aisladas. Le pregunté si era necesario porque yo ya había tenido esa enfermedad. Por eso es que la directora primero me multa por romper el silencio y después me echa", contó Moyano. La multa, precisó, consistió en un descuento de su remuneración.
"¿Le tengo que mentir al médico?", se preguntó la mujer. Y añadió: "Me multó por ir decir la verdad, cuando no tengo por qué ir a aislarme 20 días más. Yo tengo el alta. Y los días que estuve en aislamiento además no me los pagó".
Al mismo tiempo, aseveró que tanto la directora como "el doctor (sic), dos chicas de la cocina y una asistente" tuvieron el virus que provoca COVID-19, por lo que no descartó que siga circulando dentro de la institución.
La exempleada de residencia Fénix también se refirió a las supuestas condiciones en las que vivirían los abuelos allí alojados. "No comen lo que tienen que comer, viven a guiso y a polenta con queso, no tienen su postre. Hace dos meses atrás se bañaban con una pava eléctrica. Hoy en día el agua se les calienta en la cocina. Hay abuelos que ni siquiera están bien cuidados. Y hay muchas irregularidades más", sostuvo la mujer.
"Nosotros nos encariñamos con los abuelos. Ellos hasta los empastillan para que vivan durmiendo en una silla", aseguró.
Moyano no pudo concretar su denuncia en la Fiscalía 2 porque la dependencia todavía no se encuentra atendiendo de forma presencial.



