El ingeniero y creador de diez empresas exitosas en el país, durante sus últimos años impulsó desde el INTI proyectos para mejorar la calidad de vida de las personas.
A los 94 años, murió por la infección causada por el coronovirus el ingeniero Rafael Kohanoff, director del Centro de Tecnologías para la Salud y la Discapacidad del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), inventor multifacético, quien hasta último momento impulsó proyectos para mejorar la calidad de vida de las personas.
"Tengo claro que los graves problemas, la angustia, incertidumbre y tragedias que genera el corona-virus exigen responsabilidades con acciones de asistencia inmediata y urgente; que nuestro gobierno la está afrontando intensamente, con buena parte de la sociedad comprendiendo y apoyándolo a pesar de la actitud de sectores minoritarios que no quieren comprender o prefieren ignorar la profundidad de la crisis y el drama de las personas de bajos recursos, o que ponen intereses personales y sectoriales por encima del bien común", escribía Kohanoff en mayo de este año como parte de una nota pública que hizo circular entre varios sectores.
Rafael Kohanoff nació en Colonia Dora (Santiago del Estero), en 1925, aunque se crió en Charata, Chaco. Séptimo hijo de un matrimonio de ucranianos, a los 23 años se recibió de Ingeniero.
De su extensa carrera profesional, se destaca la creación de más de 10 empresas privadas (entre ellas, la célebre fábrica de calzado Skippy), la exportación de tecnologías a América latina, la colaboración en distintas gestiones de gobierno y la dirección del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) entre 1972 y 1974. A los 77 años,
Rafael decidió volver al INTI con casi 90 donde dirigió hasta sus últimos días el Centro de Tecnologías para la Salud y la Discapacidad del INTI. "Estamos haciendo algo revolucionario: juntar la tecnología, la salud y la educación para ser partícipes en la construcción de este país, para mejorar la vida de todos, y para volver a recuperar la participación de las pymes en el producto bruto", contaba el propio Kohanoff sobre la labor que desarrollan desde este Centro. El decía: "En el país existen más de 4 millones de personas con discapacidad y para ellos trabajamos"
Reconociendo que su principal aprendizaje fue haber encontrado el sentido de la vida en ayudar al otro, Kohanoff ha sido distinguido a nivel nacional e internacional en numerosas oportunidades. Entre las distinciones recibidas se desatacan la Mención de Honor "Senador Domingo Faustino Sarmiento" otorgada por la Honorable Cámara del Senado de la Nación; la designación como "Mayor Notable" por parte de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación; "Porteño Mayor Destacado 2012" por la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires; Distinción al Merito, otorgado por la Cámara de Diputados de la Provincia de Chaco; "Orden del Commendatore", otorgada por el gobierno de Italia; Medalla de "Merito Internacional Profesor Darcy Ribeiro", por la Cámara Municipalidad de Montes Claros - Brasil; "Medalla al Merito", otorgada por Confederación Interamericana de Ingenieros Químicos, en Montreal, Canadá, entre otras.
Mario Aguilar, coordinador y capacitador del Centro de Tecnologías para la Salud y la Discapacidad del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) contó que "Rafael siempre tenía la idea de trabajar con los gobiernos municipales por la cercanía con las necesidades de la comunidad y nace el programa "Municipios con Tecnología para la Salud y la Discapacidad" para instalar talleres de órtesis y prótesis para que la gente no tenga que viajar para acceder a una pierna".
Las tecnologías creadas desde este Centro van desde lo más elemental como un dispositivo para apoyar bastones o un calzador de zapatos, hasta el diseño de un circuito de aparatos costó en 2013 70 mil pesos para la rehabilitación de niños con parálisis cerebral, que cumple la función de un equipo suizo que sale 700 mil euros.
En abril de este año, Kohanoff inspiró a un grupo de personas dedicadas a la investigación, diseño de interacción y especialistas en usabilidad a desarrollar una web accesible para evacuar todo tipo de consultas, realizar trámites o simplemente mirar tutoriales de cocina o jardinería en el contexto de la cuarentena. Esta web puede consultarse en https://desdecasa.edad.tech/
Sin lugar a dudas ocupó y ocupará un lugar destacado en la historia de la tecnología aplicada en la República Argentina, con esa mirada de poder hacer posible lo imposible. Sin dudas se lo va a extrañar.
Rafael Kohanoff
UN DISTINTO
Su actividad en el sector de las pequeñas y medianas empresas lo acercó al Instituto Nacional de Tecnología Industrial a principios de la década de 1970. Fue amigo muy cercano de Raúl Alfonsín y ministro de Desarrollo Social de la Ciudad de Buenos Aires durante la gestión de Fernando De la Rúa.
La amistad con el primer presidente tras la recuperación de la democracia lo marcó a fuego. Esa cercanía lo llevó a ser testigo de momentos que marcaron la historia Argentina. Alfonsín y el ingeniero Kohanoff estaban tomando mate a solas en la Quinta Presidencial de Olivos, cuando desde Washington llamó el ministro de Economía, Juan Vital Sourrouille. Le comunicaba a Alfonsín que no había ninguna ayuda económica para la Argentina. "Comenzó a caminar furioso por todos lados -recordó Kohanoff- y gritaba: cómo me hicieron esto a mí. Y le dijo: Raúl no te lo hicieron a vos, están buscando a alguien obediente, que pueda gestionar lo que ellos quieren".
Con un fino sentido del humor, se planteaba que cualquiera sea la edad, la persona debe mirar para adelante y tener "pensamientos virtuosos", según él los denominaba.
Hasta sus últimos días la agenda diaria del ingeniero Kohanoff abarcaba reuniones con su equipo de desarrollo técnico; videollamadas con funcionarios de provincias; y hasta antes del aislamiento social mantenía encuentros con representantes de empresas; visitas a geriátricos; charlas con médicos; viajes a distintas ciudades del país.
"Me preguntaron tantas veces cómo llegué trabajando así a esta edad, que en verdad comencé a pensar cómo hice", dijo en una entrevista. "Tengo la intuición que, sin saberlo, me moví con los nuevos conceptos de plasticidad neuronal", señaló Kohanoff.



