Desde el CE.A.T. Nº1 (Centro de Atención Temprana del Desarrollo Infantil) queremos acercar a la comunidad de Campana información sobre el juego, tan importante para el desarrollo integral.
Durante este período de aislamiento preventivo que continuamos, muchas son las oportunidades de jugar en familia, en casa, con elementos de la vida cotidiana: cualquier objeto común o situación puede ser una oportunidad para jugar. Jugar es importante porque desarrolla la imaginación, la confianza, da placer y satisfacción, despierta la curiosidad, motiva a descubrir: el juego va evolucionando con el niño haciéndolo a su vez evolucionar.
A través del juego, el niño incorpora las nociones básicas acerca de sí mismo, de los otros y del mundo, aprende a dominar y conocer las partes del cuerpo y sus funciones, a orientarse en el espacio y en el tiempo, a construir, a establecer relaciones con otros, a comunicarse.
El juego es la ocupación natural de los niños: es indispensable para ellos, y "jugar por jugar" es su valor principal.
Jugar es una función vital que a la vez da placer: placer por el descubrimiento y placer por intervenir en el mundo. Por eso hay que permitir que los chicos exploren mientras los cuidamos: ellos necesitan jugar, es lo más importante que pueden hacer.
Los adultos también jugamos, y estar en casa nos brinda oportunidades de entretenernos con lo que hay, apelando muchas veces a la creatividad. El disfrute espontáneo, las risas, la repetición de lo placentero, aportan bienestar emocional a grandes y chicos. Y el bienestar emocional es salud.
"El juego es en principio un derecho del niño, una actividad placentera esencial", afirma Myrtha H. Chokler. Esta autora también explica que los niños necesitan materiales simples para el juego, con ellos siempre tendrán algo para explorar y hacer en cada nueva etapa de su desarrollo. No se necesitan costosos juguetes pero sí cosas que sean seguras, que su utilización no implique ningún riesgo, que sean manipulables, no tóxicas. A cierta edad, el agua, la arena, cajas, recipientes, papeles, objetos de diferentes colores, pelotas de medias, pueden ser mejores que muchos juguetes de las jugueterías. Lo importante es que permitan imaginar, que permitan variaciones, transformaciones, combinaciones. En cambio, a veces los caros juguetes sofisticados, que hacen movimientos simples y repetidos (con un botón todo lo hace el juguete y no el niño) son los que menos ayudan a desarrollar la imaginación, ya que la actividad creativa con ese tipo de objetos es muy limitada. Son mejores los juguetes que permiten imaginar y crear formas distintas.
Los chicos también necesitan jugar solos. El juego con la mamá, el papá, un familiar adulto, es una importante forma de comunicación; esto hay que alternarlo con la posibilidad de jugar solo, para dar rienda suelta a la propia fantasía sin depender todo el tiempo de las constantes intervenciones, de las expectativas y juicios de los mayores.
Continuemos entonces, estimulando y disfrutando de esta grata actividad de jugar por jugar, sin tantas pantallas y mundo virtual. Los chicos necesitan descubrir el mundo real, experimentar todas las posibilidades que estén a su alcance, rodeados siempre de afecto y seguridad.
CE.A.T Nº1 - 1990-2020
30º Aniversario en la ciudad de Campana
Bibliografía: Chokler, Myrtha: Cómo se juega el niño cuando juega. En: https://www.ifra.it/idee.php?id=1



