Después de muchos años como piloto y preparador en el mundo de las dos ruedas, a "Pipi" le llegó el tiempo de acompañar a su hijo Lisandro, quien ya demostró lo suyo también. "La llegada de mi pibe a la alta competencia me cambió la cabeza. Solo quiero estar junto a él todo el tiempo y creo que es necesario acompañarlo", cuenta quien no perdió la pasión por "esta forma de vida" que es el mundo de los fierros.
Juan Manuel Acosta tiene muchos años y demasiado tiempo como piloto y preparador. Así marcó su huella en el mundo de los ciclomotores. Pero ahora, "Pipi", como es conocido por todos en este ambiente de las dos ruedas, se enfoca en Lisandro, su hijo, quien llegó a la alta competencia.
El epicentro de todo su trabajo se encuentra en la calle Colón desde hace muchos años. Y al ingresar al taller, ya se puede descifrar de qué se trata la cuestión de este emprendimiento dedicado pura y exclusivamente a las motos. Es que Juan está abocado a poner todos sus conocimientos en estos ciclomotores que se muestran muy competitivos a la hora de correr.
-¿Cuántos años ya en el mundo de las motos?
-Llevo más años que lo que pensaba. Al final terminó siendo una forma de vida de la cual estoy muy contento. Y tantos campeonatos disputados me hacen pensar que tan mal las cosas no las hicimos, porque siempre tenemos mucho trabajo y pilotos que requieren nuestro servicio, aunque ahora para serte sincero aflojé bastante. Ya no tengo tantas ganas de atender a varios pilotos, me parece que me estoy poniendo viejo, je… Mi hijo está en pleno crecimiento como piloto y como persona, y como lo puedo hacer, no me quiero perder esta oportunidad de acompañarlo.
-¿Y por qué semejante cambio?
-El otro día lo hablaba con un amigo y creo que la llegada de mi pibe a la alta competencia me cambió la cabeza. Solo quiero estar junto a él todo el tiempo y creo que es necesario acompañarlo. No te olvides que está en pleno crecimiento como piloto y como persona y quiero estar a su lado.
-Cuando vos arrancaste, ¿te acompañaron?
-En parte sí, estaba conmigo mi viejo más que mi mamá, que quizás tenía miedo y es lógico, pero estaba bien: no puedo ni debo obligar a que me sigan si la decisión de ir a correr fue mía. Para mí, esto de correr es una pasión, como todos los que estamos en este mundo de los fierros. Pero creo que ya cumplí mi carrera como piloto y no quiero saber más nada con subirme a una moto para correr.
-¿Te agarro el viejazo?
-Está bien que así lo pienses, pero en serio: ahora solo quiero poner toda la energía en Lisandro y no salgo de esa posibilidad. A lo sumo sigo con tres motos más en competencia y listo, no me interesa hacerlo de otra manera. Está claro que sí continuo con el taller, con los clientes de la calle que siempre atendí.
-¿Cómo se vive este presente?
-Y no es fácil para nadie. Vengo observando a todos los muchachos en las diferentes notas y todos tiene su razón cuando hablan de este presente. Es muy difícil enfrentar algo como lo que nos ocurrió, nos va cambiando la vida de una forma increíble, desde lo emocional hasta la forma de tener que encarar tu futuro. Es verdad que nos sorprendió y quizás hasta nos agarró desarmados y sin la posibilidad de entender cómo se dieron las diferentes situaciones. Además, desde lo económico nos dejó muy preocupados a todos, sin saber cómo salimos de esta situación.
-¿Cómo se encara desde lo deportivo?
-Venimos de hacer un muy buen año con Lisandro: ganamos el campeonato y eso nos dejó muy conformes y contentos a todos. La verdad es que el pibe estuvo a la altura de las circunstancias y sin duda esto motiva a todo el grupo, nos marca que estamos en la buena senda. Pero en esto debemos ser claros: es subir el primer escalón de un camino largo que aún debe recorrer.
-A partir de ahora, en ese recorrido todo será diferente en las competencias.
-Aún no hay nada definido, pero entiendo que deberá haber algunos cambios que nos permitirán poder correr. Será la única manera de concretar un campeonato, no conozco aun el protocolo que se utilizará para los ciclomotores, pero pienso que no va a distar del resto de los eventos de estas características. Habrá que prepararse igual para lo nuestro, no debería ser tan complicado, dado que no somos tantas personas como para no poder correr si tomamos los recaudos necesarios. De hecho, si se permiten tres personas por ciclomotor, estamos bien en ese punto.
-Volviendo a lo tuyo, ¿el padre le ganó al piloto y preparador?
-Está buena la definición, porque realmente es así. Quiero que (Lisandro) tenga el apoyo que no siempre se le brinda a los pilotos cuando corren y él tiene un talento para aprovechar. Y no lo digo solo porque es mi hijo, sino porque lo refleja en carrera. Tiene un potencial como para no desperdiciarlo y te digo que en Campana hay otros chicos que van muy bien. Fausto Ciaponi es un caso serio para tener en cuenta. A estos chicos no se los tiene muy en cuenta porque quizás realizan una actividad que no tienen la difusión que se merece y es una lástima, porque estos chicos nos representan como oriundos de la cuna del primer automóvil argentino. Hace un tiempo leía la nota del diario en que había un reconocimiento a los chicos que vienen surgiendo y si supieran cómo los motiva eso. Es hermoso verlos tan contentos. En una nota, el intendente Sebastián Abella uvo palabras de elogios para ellos y es un reconocimiento importante para seguir motivando a los pibes.
-O sea: en gran parte la culpa es nuestra.
-No, pará. Yo entiendo cómo es esto. La actividad nuestra no vende, no le es redituable a los medios. Aclaro que no hago ningún cuestionamiento para con nadie. Es más: en el programa Motorsport siempre nos brindan un espacio para que hablemos en la televisión y en La Auténtica Defensa también y eso termina repercutiendo. Vos pensá que si salimos a buscar una publicidad tenés que explicar todo, porque en algunos casos no saben de qué le estamos hablando. Esa es nuestra realidad.
-¿En serio no corres más, Pipi?
-Sí, ya lo tengo asumido. Ahora es el tiempo del pibe, ya está lo mío. ¿Para qué más? Además, ya ganó un campeonato, como no voy a entender que ya llegó su tiempo.
-¿Y cómo es ver correr un hijo?
-Son sensaciones muy distintas a cuando corría, no tiene punto de comparación. Estoy más nervioso de lo aconsejable, pero es muy lindo y ahora lo entiendo a mi viejo cuando se ponía mal. Cuando se está por largar la final y Lisandro está más tranquilo que yo. Fijate cómo va cambiando todo… A veces digo que pensaba y esperaba este momento y desde ya que lo disfruto mucho, pero desde otro lugar.
-¿Cuándo creés que puede arrancar el campeonato?
-Es la única respuesta que no te puedo dar. Ojalá que sea lo antes posible, porque todos estamos ansiosos de poder arrancar más allá de las cuestiones de presupuestos, porque como te dije antes, esto de correr es una pasión.



