Después de atender cuatro autos en el Gálvez en la reanudación del Top Race, el preparador campanense también pone la mirada en el reinicio de ALMA: "Tengo fe que va a funcionar".
A medida que el automovilismo va recuperando niveles de actividad tanto en sus principales categorías como también en aquellas regionales y zonales, así también se van reactivando los talleres directamente relacionados con esta disciplina deportiva. En el barrio Los Pioneros está el taller del JRT, donde Juan Sbarra y equipo vienen trabajando con intensidad en las últimas semanas. Incluso, estuvieron el fin de semana en el autódromo de la Ciudad de Buenos Aires, donde se reanudó la temporada del Top Race.
"Estuvimos en el Gálvez atendiendo cuatro autos. Hicimos lo nuestro para el equipo de Yerobi. Sin dudas, es otra experiencia y Thomas Micheloud llegó al podio en la Junior. Por suerte salió muy bien", explicó Sbarra.
-Pero también trabajaron en el taller
-Sí, es cierto y la verdad es que tuvimos muy poco tiempo para armar todo como uno desea. Calculá que dos me los trajeron el jueves para correr el sábado y estaban bastante complicados para terminarlos. Por suerte, los chicos del equipo trabajaron a pleno. Esto también fue determinante para estar en pista.
-¿Hay continuidad con este proyecto?
-Todavía no nos sentamos a charlar como corresponde. Decidí tomar este trabajo más por amistad que por otra situación. No te voy a negar que se hizo desde ese lugar y por suerte anduvimos bien para lo poco que se trabajó. De acá en más se verá. Vos sabes que en el automovilismo nunca está dicha la última palabra.
-¿Cómo encontraste la categoría?
-Está bien. Desde afuera, uno quizás mucho no puede hablar, pero noté que hay ganas de seguir creciendo desde el lugar de los dirigentes y ya hay terminales que están apostando. Eso es bueno y la llegada de pilotos de nivel internacional le da un plus interesante.
-También se viene el reinicio de ALMA, ¿cómo ves a la categoría?
-Vos sabes mejor que nadie que estoy en ALMA desde un largo tiempo: fui acompañante, fui piloto y ahora sigo desde otro lugar. Aclaro esto porque uno se encariña con la categoría. Acá, si te fijas, hice todo lo que busqué. O sea: me siento muy cómodo en ella. Por esto tengo fe que va a funcionar y más viendo los pilotos que se están incorporando. Entiendo que se va a arrancar con ganas. Acá lo que debemos evaluar es que los muchachos lleguen al final del campeonato por una cuestión económica que viene sucediendo en todas las propuestas automovilísticas.
-¿Cómo estás trabajando para el reinicio de ALMA?
-Estamos bien y estaremos arrancando con dos autos en la Clase 3: los de Nicolás Richar y Martín Saba. Los otros chicos están trabajando en el tema de los presupuestos y otros están armando para ir a probar en principio y afianzarse con el auto.
-¿Hoy por hoy es caro correr en ALMA?
-En el automovilismo nunca tenés la última palabra para decir qué es caro o qué es barato. Cuando yo corría se nos hacía muy difícil llegar con la plata a cada carrera; quiero decir: siempre fue igual y creo que cada uno sabe con el presupuesto que cuenta. Ojalá que se pueda terminar el calendario como se desea. Estamos en un año complicado desde donde lo mires.
SBARRA REMARCA QUE 2020 ES “UN AÑO COMPLICADO DESDE DONDE SE LO MIRE".
OMAR FISCHER, EN EL RECUERDO DE TODOS
En agosto nos dejó para siempre Omar Fischer, un hombre muy vinculado al mundo tuerca, con un amor especial por las motos, las cuales supo arreglar en su taller. Así, la posibilidad de meterse en la competencia lo atrapó y, desde ese lugar, allá por los años 60, armó aquella moto Siam 125 que supo conducir Carlos Gómez. Se la conoció como la popular "garrafa" que provocaba curiosidad cuando la veían correr.
Acompañado de los amigos que supo cosechar en la alta competencia, algo que el propio Omar siempre señalaba: que más allá de correr, esta actividad le dio muchas amistades. Con todos la pasaba muy bien, aunque destacaba su amistad con Luis Alfonso.
Omar tomó además la determinación de armar un karting, que fue el primero de Campana y tuvo a Marino como piloto. Así también marcó un antecedente atractivo en su vida y se convirtió en uno de los tantos muchachos que por aquellos años también escribieron una página del mundo tuerca en la ciudad "Cuna del Primer Automóvil Argentino".
También tenía otros hobbies, como sus salidas a pesar. Eran su cable a tierra, decía. Así recargaba baterías. Su debilidad era el pejerrey. Otra pasión que lo movilizaba era el andar del alemán Michael Schumacher en la Fórmula 1. Aunque también era seguidor del TC, "cuando era otra la categoría", solía decir.
Lamentablemente se fue el 12 de agosto, pero dejó su forma tan agradable de encarar la vida. Aquella cena desarrollada en el Club San Martin, que fue organizada por Atilio Rotondo y reunió a casi todos los muchachos de esa camada, fue motivo de decenas de anécdotas. Y Omar también supo dejar las suyas. Vaya nuestro recuerdo que también nos dejó en esa velada.



