Olvidados: Podríamos decir que se olvida solo lo que nos conviene olvidar.
Si la memoria no me falla, cosa muy usual a la altura de los años que Dios me ha permitido vivir hasta ahora, lo cual agradezco, se ha escuchado a muchos hablar de la necesidad de un gran pacto social, de que todos debemos estar unidos para poder sobrellevar las actuales circunstancias tanto en la política, como en la economía, en la salud, y creo en todo lo que pasa, no solo en Argentina sino también en el resto del mundo. Se terminaron los profetas, los adivinos, los arriesgados, los conservadores, los que se consideraban que sabían todo, y resultó que parecía que no habían cursado ni primer grado en la escuela primaria. No obstante todos hicieron gala de una teoría y técnica retórica de dialogar y discutir para conocer la verdad mediante exposición y confrontación de razonamientos y argumentaciones contrarios entre sí. Vamos a hacerla más fácil, llamémosle dialéctica, que en sí es la técnica que intenta descubrir la verdad mediante la confrontación de argumentos contrarios entre sí.
El dólar es el problema de nuestra economía, hay que ahorrar en pesos;
El peso pierde valor continuamente; hay inflación;
No hay inflación, hay depreciación del peso;
Tenemos superávit comercial; vendemos más de lo que compramos en la balanza
Compramos menos porque se vende menos en el mercado interno;
Se debe realizar un Gran Pacto Social de todos los sectores que componen la economía del país.
Y con esto un sinnúmero de dimes y diretes que en lugar de aclarar ponía una nube obscura al entendimiento de los ciudadanos que día a día trataban de mantener sus familias dentro de las circunstancias que le había tocado vivir.
Mientras tanto, los aprovechadores de siempre, muy afectos a los movimientos sociales, buscaban hacer su agosto, este es un dicho extranjero, debería decir su enero, (por las estaciones ¿sabe?), las que se creen excelsas minorías pero lo único que buscan es la oligarquía anárquica y la destrucción de la democracia en su propio beneficio. Solo los dioses tienen la posibilidad de formar un mundo de la nada. ¿Y la seguridad jurídica no es la base de toda concertación para las radicaciones de actores económicos productivos que a su vez generarían una mayor demanda laboral, y así comenzar a salir del momento que se vive?
Esto es simplemente más de lo mismo. Se quiere instituir una figura de salvador cuando la deformación del pensamiento que siempre fue engendrado por los dichos y acciones, que se produjeron, hoy se quiere revertir con la dudosa conversión del arrepentido. Mientras tanto tenemos grupos armados que solo buscan la creación de una mentalidad revanchista por la falta de capacidad para lograr las cosas mínimas de una sociedad "trabajando", ¿conocen la palabra? El verbo es "trabajar". Ganarnos el pan con el sudor de la frente. Formar, además de comenzar a cambiar la mentalidad de las nuevas generaciones sobre los beneficios de actuar socialmente responsables de la connivencia entre honestos ciudadanos integrantes de una democracia que cree en la autoridad de los poderes. Vuelvo a insistir, el pueblo no es un convidado de piedra, es el que detenta la autoridad en la república, por medio desus representantes, por delegación de derechos.



