"Tallado en mi corazón llevo tu nombre completo, al lado de mi dolor, que superé con el tiempo." --Kaleth Morales. (Colombiano).
Elegir un nombre para el hijo no es una tarea banal, se debe tomar un tiempo para pensar si ese nombre le gustará siempre y si para el niño no supondrá un lastre.
Es importante pensar en la validez a través de los años y en cualquier ambiente, aunque aún teniendo en cuenta esto, pueden darse imprevistos por los que un nombre que antes les gustaba, les deje de parecer ideal.
Los nombres más comunes varían mucho de unas épocas a otras; nombres que hace cincuenta años eran usuales como Baltasar o Venancio, hoy son casi imposible de escuchar a no ser que hablemos de los abuelos de alguien.
El nombre de una persona es muy importante ya que es la manera de identificarla y la forma con la que todo el mundo la va a conocer. Por eso, todas las personas han tenido siempre un nombre para distinguirse de los demás, en todas las culturas y en todos los tiempos.
Actualmente, los nombres se eligen de acuerdo a sus modas (actores- famosos- futbolistas- o por su belleza.) Sin embargo, no siempre ha sido así. Antiguamente, la elección del nombre de los hijos no era aleatoria.
El nombre de cada persona solía escogerse para transmitir ciertas características, o poderes implicados en el mismo; cada nombre tenía un significado especial que con el uso y la evolución del lenguaje se ha ido perdiendo y son muchas las personas que aún hoy, no conocen el origen y significado de su nombre.
Los nombres de origen judíos, se orientan hacia la evocación de Dios, mientras que los nombres germánicos prestan especial atención a los valores relacionados con el poder, la fuerza y la sagacidad.
En la tradición hindú se alude con frecuencia a los fenómenos de la naturaleza y entre los antiguos griegos se exaltaban cualidades asociadas a la belleza, la sabiduría y la buena oratoria.
La antroponimia es el estudio del origen y significado de los nombres propios de las personas. Según esta rama de la onomástica, los nombres tienen cuatro orígenes:
Los nombres latinos se introdujeron con la conquista de la Península Ibérica por el Imperio Romano. Los ciudadanos romanos tenían tan pocos nombres propios que cuando se les acababan daban a sus hijos nombres de números: Quintus- Sextus- Séptimus- Octavius- etc.
Los nombres hebreos y arameos empezaron a introducirse a partir de los siglos II y III, cuando el número de personas de religión cristiana comenzó a aumentar. La mayoría son bíblicos: Noé- Isaac- Jesús- Marta- María- etc.
Los nombres griegos llegaron también con el Imperio Romano y el Cristianismo. Hacen referencia a cualidades y virtudes morales: Esperanza- Concepción- Rosario, etc.
Los nombres germánicos llegan con los visigodos en el siglo V. Los nombres se remontan generalmente a la estructura donde el adjetivo hace referencia a la fuerza- la lucha- la batalla: Ricardo (jefe poderoso)- Rodrigo (príncipe ilustre).
Sobre los nombres propios de personas hay mucho que hablar, pero además encontramos aquéllos que tienen los peores y más extraños nombres del mundo: Christma Day- Jack Daniels- Blanca Nieve- Shakespeare Mozart Armstrong- Batman- Walt Disney de Jesús- Transfiguración Fidelina- Frankenstein de Jesús- Chile Oasis Fénix- Jesucristo Hitler- Deportivo Independiente- Estioco Lord Vol Demort- James Bond Cero Cero Siete- Batman Bin Superman- Juniors Xeneise- Míster Rambo- Venezuela Libre Socialista. Efrofriendlyns- Linda Pelusa- Lluvia de Oro. Mística Paloma- Santa Primitiva- Libertad- Igualdad- Fraternidad.
Es decir, que sobre gustos no hay nada escrito.



