Me despido de la pandemia porque técnicamente ya se terminó: al cumplirse un año desde la primera aparición de casos de personas infectadas con SARS-CoV-2, se ha cumplido el plazo epidemiológico para que pueda ser denominada de ese modo. Al cerrarse el período anual, no resulta adecuado seguir hablando en esos términos.
Escribí cada día en estos 10 meses en mis redes sociales. Desde el día 1 intenté mostrar que todos los conceptos que se vertían en los medios y que sostenían las decisiones estratégicas de los médicos a cargo de la gestión epidemiológica eran errados y delirantes. Sostuve y sostengo esto no porque sea una ocurrencia personal, sino porque es lo que se enseña en las facultades de medicina y medicina veterinaria. Exactamente lo contrario de lo que se hizo. Quien haya cursado las asignaturas "epidemiología", "salud pública", "enfermedades infecciosas" e "inmunología" sabe que esto es así. Sí me sorprende que la mayoría de los médicos lo hayan olvidado.
No hay una sola razón biomédica que pueda justificar este atentado brutal contra las libertades, la salud física y mental, y el desentendimiento absoluto de la economía. Esto vale para casi todos los países. Pero en Argentina tuvo connotaciones particularmente graves por la extensión y alcances del confinamiento, sobre una economía que venía seriamente dañada desde bastante tiempo atrás.
10 puntos que sostuve en estos 10 meses:
1) En gestión epidemiológica no se habla de ´fases´ sino de ´etapas´. Hablar de ´fases´ tiene que ver con el abordaje de las enfermedades individuales (sobre un paciente) y no con la medicina de poblaciones. Un grave error conceptual que se tradujo en el modo de gestión.
2) Las ´etapas´ de la gestión epidemiológica son:
- a) Análisis de Riesgos y Prevención: no se realizó, ya que en en nuestro Ministerio de Salud no funcionan las áreas de vigilancia epidemiológica. Sí se realiza (y muy eficazmente por cierto) en temas de sanidad animal, pero es una gestión que lleva adelante el SENASA.
- b) Contención: tampoco se hizo, y por ello el virus ingresó tranquilamente por Ezeiza.
- c) Control de Focos: para este tipo de virus, es una tarea a realizar en los primeros 20 días. Luego de ese período es tarde. Obviamente tampoco se hizo, y por tal razón ya a finales de marzo el virus estaba totalmente propagado. Por cierto, este es el único momento en el que hubieran servido los testeos (justamente cuando no se hicieron). Después de eso, solo fue un negocio de unos pocos que sirvió solo para llevar la contabilidad de "casos confirmados", estadísticamente sin ningún valor.
3) Se entiende por "Cuarentena" al aislamiento temporal (nunca mayor a 40 días, como indica su nombre) de las personas o animales enfermos (o potencialmente enfermos) del resto de la población sana. Se corresponde con las etapas de ´contención´ y de ´control de focos´. De modo que lo que denominan alegremente cuarentena se trata en verdad del CONFINAMIENTO de personas sanas. Algo epidemiológicamente delirante y una atrocidad cuyos únicos antecedentes históricos son los campos de concentración.
4) Es FALSO que se tratara de algo desconocido y que no se sabía cómo manejar. Para gestionar CUALQUIER epidemia (o pandemia) basta conocer 3 cosas:
- a) el Agente Etiológico: los coronavirus se conocen perfectamente desde por lo menos el año 1930, y este no tiene ninguna particularidad que permita separarlo del resto de los coronavirus.
- b) Las vías de propagación: como todos los virus respiratorios, la vía de propagación es a través de los fluidos nasales y bucales, que son expulsados al aire cuando respiramos, hablamos, tosemos, estornudamos y escupimos.
- c) La expresión clínica de la enfermedad: a mediados de febrero se sabía con total claridad cuál era la patogenia y su sintomatología.
5) La COVID-19 NO es una nueva enfermedad. No existe un solo síntoma que permita diferenciarlo clínicamente del resto de las influenzas (gripes y resfriados estacionales). Y por resolución del Ministerio de Salud se prohibieron expresamente las autopsias, único modo de corroborar causas de muerte. Es, en cualquier caso, un nuevo virus que se suma a ese grupo de las influenzas que todos los años ocurren (con al menos unos 20 virus bien conocidos).
6) Es imposible atribuir letalidad a un virus que no tiene capacidad de matar por sí solo. Por eso se habla de ´grupos de riesgo´ (los cuales, por cierto, son grupos de riesgo para el 100% de las enfermedades existentes).
7) La alta tasa de contagiosidad del SARS-CoV-2 es la contracara de su nula letalidad. Así es la biología: a mayor tasa de contagio, menor letalidad. Razón que ameritaba no correr detrás de la pelota y dejar que la naturaleza haga su trabajo de inmunización.
8) La propagación de los virus respiratorios depende de la física de los fluidos expulsados por boca y nariz. Si alguien contagiado tose o estornuda, expulsa tipos 3 de fluidos: la baba o saliva (las cuales suelen caer en un radio de medio metro), las gotas (que alcanzan un radio de hasta 2 metros) y las microgotas o "aerosol" (las cuales por su tamaño de 1 a 100 micrones pueden quedar suspendidas en el aire y ser transportadas por el viento a distancias realmente considerables). Pensemos que las microgotas de las nubes son de 20 micrones y son transportadas por el viento a cientos de kilómetros. Ejemplo: si el virus vive en el aire hasta 10 horas y sopla un viento de 10 km por hora, la microgota con el virus vivo podrá llegar hasta 100 km del lugar del estornudo. Intentar luchar contra eso es biológicamente imposible y representa uno de los mayores disparates de la gestión epidemiológica guiada por el "comité de expertos", con Pedro Cahn a la cabeza.
9) El confinamiento deterioró la capacidad inmunológica de las personas encerradas. Nuestra biología no está diseñada para el encierro ni para soportar el miedo permanente. Las consecuencias del encierro ya se manifiestan descontroladas y se extenderán por lo menos por 2 años más. Basta con preguntarle a un cardiólogo, psiquiatra o psicólogo sobre aquello a lo que se están enfrentando por estos días. Por otra parte, la falta de controles médicos (en las personas con enfermedades crónicas o en el caso de los controles ginecológicos) tendrá consecuencias también dramáticas.
10) De haber optado por dejar que las personas circulen libremente a sus trabajos, escuelas, universidades y clubes, se hubiese alcanzado en el otoño pasado niveles de inmunidad de grupo muy superiores a los que se pretenden alcanzar con las vacunas anunciadas (sin costo y sin los riesgos potenciales que tienen las vacunas). Aquellos que no querían exponerse, como muchos mayores, podían quedarse en sus casas. Tan simple como eso.
Lo cierto es que ha pasado ya un año en el mundo, con 10 meses de confinamiento en nuestro país. Y tal como anunciamos a mediados de marzo, el remedio fue mucho peor que la enfermedad. Duele ver la negligencia y la necedad con la que se manejó todo.
Continuará en una segunda entrega.



