Aprovechen para tomar agua, dijeron en Twitter. El lunes se oficializó la conformación de un nuevo índice de futuros del agua que cotizará en Wall Street y había sido anunciado en septiembre. Volatilidad y especulación sobre un recurso clave.
El lunes recibimos la noticia de que el agua comenzará a cotizar en el mercado de futuros de Wall Street. Se dijo que como cualquier otra commodity (un bien homogéneo) que escasea, la misma tendrá un precio. Se difundió que en la actualidad 2.000 millones de personas viven con falta de agua y que 2/3 de la población mundial sufrirán escasez muy pronto, para dejar claro el asunto.
Otras commodities que cotizan en bolsa son el petróleo, el oro y las materias primas agrícolas, ¿qué diferencia al agua de todas ellas, también esenciales para la vida humana? Técnicamente, que nadie la produce, es decir, se trata de un "bien público". Eso quiere decir que no tiene dueños, pero. Existen numerosas compañías que obtienen sus beneficios del suministro del agua, infraestructuras del agua o tratamiento y depuración del agua. Varias de esas compañías, inclusive, ya cotizan en bolsa: el S&P Global Water Indexcreado en 2006 está compuesto por 50 multinacionales que han privatizado el tratamiento de agua, el World Water Index que nace en 2002 cuenta con las 20 principales empresas vinculadas al agua.
En efecto, no es el agua en sí misma ni una reserva acuífera lo que empieza a cotizar en Wall Street sino el derecho a su uso en el mediano plazo. Así, una empresa podrá garantizarse el acceso a cierto flujo de agua para el riego de aquí a 2022, comprando los derechos de uso que otra compañía esté dispuesta a ceder dadas sus predicciones de uso para el mismo lapso de tiempo. De allí, la versión de la historia que dice que la cotización en bolsa permitirá una mejor gestión del riesgo asociado a la escasez de agua ya que el precio reflejará apropiadamente la correlación entre oferta y demanda, y eso permitirá una gestión más eficiente del ciclo integral del agua al menos en California.
Es un fraseo que venimos escuchando hace tiempo y en el que la palabra "eficiencia" debiera reemplazarse por "desigual", ya que la gestión de mercado tiende a concentrar en pocas manos los recursos, recayendo sobre muchos otros los costos, cada vez más elevados. Los precios no reflejan ninguna correlación de fuerzas de mercado en el largo plazo, como decía Keynes: solo suben. En el caso de los mercados financieros, particularmente, tienden a estar dominados por movimientos especulativos y la volatilidad de corto plazo.
Son títulos financieros los que se tranzan en nombre del agua, es decir que el día de mañana una gran empresa decide invertir su dinero (mucho) comprando esos papeles (con fines de lucro) y el precio se disparará dejando de lado la correlación oferta-demanda. Si los Bancos Centrales de las principales potencias del mundo emiten de forma considerable, ese dinero seguramente acabará volcado en las finanzas, provocando fuertes subas de precios. Si el optimismo invade a los tenedores de esos títulos cuya riqueza habrá aumentado, entonces volcarán nuevamente sus recursos a la especulación, dando lugar a una burbuja.
No toda suba de precios acaba en burbuja (es decir, explota), vale decirlo. Pero los mercados tampoco tienden a corregir los desequilibrios de oferta y demanda, eso también cabe aclarlo. Más bien amplifican dichos desequilibrios, por ejemplo, en 2007 cuando inicia el rally alcista del precio de la soja vinculado a los exhorbitantes niveles de crecimiento y por ende consumo de la población China, varios otros recursos fueron a engordar el precio de la soja bajo la especulación que seguiría subiendo. Muchos acertaron y se hicieron de grandes riquezas. La cotización de la oleaginosa reflejaba en parte factores reales de oferta y demanda y otros vinculados a la especulación financiera.
La última burbuja financiera que sacudió al sistema mundial fueron las cotizaciones de las hipotecas denominadas subprime. Bajo un clima de total consentimiento, los bancos y compañías aseguradoras empezaron a mezclar las garantías hipotecarias -que habían ofrecido fervorosamente a sus clientes sin previo análisis de calidad- con otros títulos armando lo que se conoce como "derivados financieros". Las opciones y los futuros forman parte del mercado de derivados en Wall Street y todo el mundo; son mercados mucho menos regulados que los de acciones, bonos, bienes o servicios (es decir, no había regulaciones que impidieran a los bancos ocultar títulos basura en combos que armaban con otros). La burbuja financiera estalla dejando quiebras en su camino y despidos masivos.
El sistema capitalista mundial entró en jaque en 2008, porque obviamente lo bancos estadounidenses tenían obligaciones en bancos de otros países ante las que no pudieron hacer frente. Bueno, la historia es conocida, se llamó neoliberalismo a este nuevo modo de acumulación basado en las finanzas y que impera desde 1970.
Por último, cabe decir que Argentina es considerada una potencia mundial en cuanto a sus reservas acuíferas, principalmente por los glaciares del sur, territorio en donde se concentran un sinnúmero de inversiones extranjeras chinas y norteamericanas que gustan estar cerca del agua. También contamos con el acuífero Guaraní que compartimos con Brasil, Uruguay y Paraguay. Se necesita un Estado fuerte para evitar el saqueo de recursos naturales que serán estratégicos a futuro, para evitar saqueos como los experimentados otrora con Estados fuertes.



