Este año que pasó comprendí algo más de lo que comprendía cuando empezó.
Este año que pasó di más de mí misma que el año anterior.
Este año que pasó crecí espiritualmente y renové mi fe.
Este año que pasó hice frente a las dificultades de mejor manera que años anteriores.
Este año que pasó lloré mucho, mucho, y a pesar de eso seguí adelante.
Este año que pasó cometí errores, aprendí de ellos y traté de no repetirlos.
En este año que pasó la vida se llevó una parte mía que nunca imaginé que perdería y, a pesar de eso, junté los pedazos que quedaron y me armé de nuevo, para continuar lo más sólida posible, por los que aún están aquí, por aquellos que esperan algo de mí, para cumplir con mi deber y para honrar la memoria de quien partió.
En este año que pasó la vida no me llevó por los caminos que quise, sino por los que ella decidió. Sin embargo, después de negarme a transitarlos, comprendí que no se puede evitar andar ciertos senderos pero sí se puede elegir cómo caminar.
En este año que pasó comprendí que no avanzamos en línea recta, que muchas veces retrocedemos, que otras veces nos perdemos pero que siempre estamos yendo hacia donde cada uno debe ir.
En este año que pasó comprendí que todos estamos en el mismo barco, que finalmente todos llegaremos al mismo punto pero que cada uno está solo en su búsqueda y que lo que cada uno tiene que hacer ninguno lo podrá realizar por uno. Y que aunque queramos mucho a nuestros compañeros de camino, cada persona debe seguir su rumbo, que sólo coincidimos un trecho del viaje pero que al final nos volveremos a encontrar.
En este año que pasó comprendí que la única buena forma de irse de este mundo es estando en paz. Que por esa misma razón no se puede evitar hacer lo que uno debe hacer; tarde o temprano habrá que encararlo. Comprendí que el tiempo de cada uno es limitado y que la única buena forma de pasar por aquí es cumpliendo la tarea que a cada uno le corresponde.
Felicidades gente!!!!
Nelda E. Fischer



