Cuando volvieron a su domicilio luego de festejar el 31, encontraron la persiana forzada, el vidrio de la ventana roto y un rastro de sangre.
Una familia del barrio Lubo que se ausentó de su domicilio durante la noche del 31, al volver en la madrugada del primero de enero encontró que la persiana de la ventana que da a la calle se encontraba forzada.
Aparentemente, el ladrón desistió de su plan tras sufrir una herida cortante luego de romper el vidrio de la ventana con la idea de forzar la puerta de entrada: entre la ventana y el cordón de la vereda, había un importante rastro de sangre.
El ladrón alcanzó a romper el vidrio de la ventana, pero sufrió un corte y desistió.
La policía constató que en el hospital no hubo ingresó de un herido asociable al episodio.



