Ha tenido que llegar el COVID -19 para recordarnos que la vida es frágil, maravillosa, pero frágil. Somos frágiles y vulnerables, estamos expuestos a miles de circunstancias, que escapan de nuestro control y pueden acabar con nuestra vida, o nuestro modo de vida, en muy poco tiempo, casi de un día para el otro.
¡Qué frágil es el ser humano! ¡Qué breve es la vida, y tan llena de dificultades! Brotamos como una flor y después nos marchitamos; desaparecemos como una sombra pasajera. ("La Biblia", Job. 14:1,2)
La fragilidad de la vida es algo a lo que muchas personas no prestan atención, ignoran que su existencia puede acabar en cualquier instante. Es impresionante ver cómo muere gente a nuestro alrededor, personas que ayer saludamos y hoy ya no están. Así es de pasajera la vida del hombre, como una neblina que vemos y repentinamente, desaparece, como si nunca hubiera estado ahí.
Claramente, no importa la edad, sexo, riqueza o condición social, la vida se puede apagar sin que el hombre se haya preparado para una eternidad. Y los creyentes no podemos olvidar esa fragilidad de la vida, que estamos de paso, y a la vez, preparándonos para una eternidad.
Preparamos las valijas para un viaje o vacaciones, ¿pero no lo hacemos para este?
La vida es como la hierba y la flor, en un momento vemos su esplendor, y en el siguiente instante, ya no existe, no hay rastro. (1ra Pedro 1:24)
Los seres humanos sabemos nuestra fecha de nacimiento, sin embargo, no conocemos fecha de nuestra segura muerte. Igualmente, las personas se preparan continuamente para sus planes, metas y proyectos, pero nunca para una eternidad.
El hombre sólo tiene dos caminos, en primer lugar, creer en Jesús y alcanzar la vida eterna, tal como lo dice la Biblia. O en segundo lugar, rechazarlo y pasar la eternidad separado de Dios. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna,….. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. …." (Juan 3:16-21).
"Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 6:23)
Ciertamente como una sombra es el hombre; Ciertamente en vano se afana; Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá. (Salmo 39:6)
Finalmente, sobre la fragilidad de la vida, Job dice: "El hombre, nacido de mujer, corto de días y lleno de turbaciones, como una flor brota y se marchita, y como una sombra huye y no permanece" (Job 14:1-2).Y el (Salmo 39:6), nos dice: "Somos tan solo sombras que se mueven y todo nuestro ajetreo diario termina en la nada.
Pablo dice que lo que se ve es pasajero, entre tanto, lo que no se ve es eterno (2daCor. 4:18). Si tú no eres creyente, ¡busca a Jesús!, tus días pueden acabar repentinamente, y después de la muerte no habrá oportunidad de recibir la vida Eterna en Jesús.
Busca una iglesia que enseñe de Cristo y La Palabra de DIOS. "La Biblia",
¡Dios te bendiga! ¡Hasta la próxima semana! Luis Rodas
Varela 447- (ex-Rivadavia) - Campana - Tel. 427296 - luisgurodas@yahoo.com.ar




