Este verano Camila Castillo e Iván Barragán, integrantes de la segunda camada de egresados de la Escuela Técnica Roberto Rocca, comenzaron a trabajar en Tenaris. Si bien la prioridad de ambos son sus estudios universitarios, vieron la oportunidad de sumar experiencia laboral y aplicar todo lo aprendido en sus siete años de formación.
En poco más de un mes sus vidas se transformaron. Las clases pasaron a ser capacitaciones, los uniformes se volvieron elementos de protección personal y los recreos, la media hora de descanso. Títulos técnicos en mano, Camila Castillo e Iván Barragán no se quedaron de brazos cruzados en el verano y decidieron sumarse a las áreas operativas de Tenaris. De la escuela a la industria, sin escalas.
Ambos jóvenes pertenecen a la segunda camada de egresados de la Escuela Técnica Roberto Rocca que se colgó sus medallas en diciembre, luego de un año de clases virtuales debido a la pandemia de COVID-19. Tanto Camila como Iván tienen planeado seguir estudiando: esa es su prioridad. Sin embargo, también tienen mucha expectativa puesta en esta incursión al mundo laboral y quieren exprimirla al máximo.
"Me estoy encargando del control de calidad y empaquetamiento de los buges que van dirigidos hacia las empresas automotrices", contó Camila durante un alto a sus tareas en el Centro de Componentes de Sidercar, una división de TenarisSiderca donde se fabrican autopartes. La propuesta le llegó luego de haber realizado sus prácticas profesionalizantes en la compañía y mientras se prepara para comenzar con la carrera de Administración de Empresas en la Universidad Nacional de Luján. "Trataré de hacer las dos cosas en simultáneo", dice.
Sus nuevos compañeros y jefes la recibieron con un mensaje claro: en la planta lo primero es la seguridad. En el balancín y la cortadora, las máquinas en las que acompañó al operador titular en los primeros días, comprendió la importancia de respetar los procedimientos y, sobre todo, cuidarse las manos. Recién después de varias jornadas la dejaron asumir una responsabilidad concreta en el sector.
Sidercar cuenta con equipamiento de avanzada: la última incorporación es una maquinaria automatizada de corte y biselado para aumentar la capacidad de producción de autopartes. Pero lejos de quedar impactada, Camila se animó enseguida al reto. "La Escuela -asegura- te brinda un panorama tecnológico muy grande y cuando entré a Tenaris me sentí acostumbrada a las distintas maquinarias".
"Me gustaría desarrollarme para poder operar equipamiento más avanzado y también para obtener más experiencia, así como conocimiento en otras áreas, con el fin de poder aplicar lo que estudié durante tantos años y aportar cada vez más valor a lo que hace Tenaris", confiesa la joven técnica electrónica.
El caso de Iván no es muy distinto: llegó a la planta con la recomendación de lo hecho en las prácticas profesionali-zantes 2020. Esta vez le tocó incorporarse a un equipo vinculado al corazón de proceso productivo: el de Reducción Directa, donde se purifica el mineral de hierro que es la base para la fabricación de acero.
"Me llamaron un día y casi ni atiendo, por el número pensé que era una compañía telefónica", relata Iván entre risas. "La verdad que cuando me comentaron la propuesta, pedí un tiempo para pensarlo porque me agarró de imprevisto. Estaba buscando trabajo para el verano, pero también tengo planeado comenzar Ingeniería es Sistemas en la UTN. Pero acepté porque como las prácticas profesionalizantes habían sido virtuales, quedé con las ganas de conocer la industria por dentro y ser parte de un equipo de trabajo".
Hasta el momento, Iván no intervino en ningún procedimiento: acompaña a los operadores de mantenimiento de experiencia, observa, pregunta. Como Camila, está en un período de entrenamiento en el puesto de trabajo. Solo cuando sus superiores lo vean desempeñarse con seguridad, lo dejarán "meter mano", como dice ilusionado.
"Mi prioridad es la carrera porque algún día quiero dedicarme a lo que realmente me apasiona. Esta oportunidad en Tenaris para mi significa mucho desde lo laboral, las relaciones interpersonales y saber cómo se maneja una empresa de estas dimensiones", afirma el técnico electrónico.
Iván sabe el rumbo que quiere para su carrera. Solo le falta recorrer el camino y sorprenderse con lo nuevo que pueda aparecer en él. Por el momento, está convencido que Tenaris es una experiencia enriquecedora que le permite complementar lo visto en la ETRR. Aprenderá rápido: en la planta los desafíos son constantes. Y gracias a su preparación industrial con sus colegas puede "hablar el mismo idioma".

En un lugar abierto y sin gente alrededor, el joven técnico se quitó el barbijo y posó para el lente de La Auténtica Defensa.
Camila Castillo quiere estudiar Administración de Empresas y valora esta primera experiencia en la gran industria.
Los jóvenes integran la segunda camada de egresados de la Escuela Técnica Roberto Rocca.
Iván Barragán en un REDI parado debido a reparaciones anuales.



