InicioFarmacias#DifusiónArchivoBúsquedaSesiones HCD
  Ir a la edicion del dia
MEDIO DIGITAL DE CAMPANA
BUENOS AIRES, ARGENTINA
jueves, 14/may/2026 - 04:56
 
Política y EconomíaInfo GeneralPolicialesEspectáculosDeportesNacionales
Twitter Facebook Instagram
» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 14/feb/2021 de La Auténtica Defensa.

Automovilismo:
Ariel Barletta; "Antes nos disfrazábamos de ricos"




Cuando uno propone charlar con Ariel Barletta resulta extraño que tenga esa predisposición para realizar una nota. Es de los que no se llevan bien con las cámaras, los micrófonos; no le interesa, hasta casi le molesta, desarrollar una entrevista periodística. Se muestra como un tipo rudo, parco, aunque quienes lo conocemos bien sabemos que detrás de esa imagen hay un tipo bonachón que, como muchos, tiene ese punto débil: el automovilismo. No voy a negar que llevó mucho tiempo poder concretar esta nota, pero abusando, si se quiere, de esa amistad de tantos años, pudimos lograr el objetivo. Después, solo fue cuestión de comenzar por sus inicios en la actividad.

"Arrancamos con el Fiat 600. Por aquellos años solo se trabajaba en los motores, mirábamos que esté bien la jaula que se utilizaba en ese momento y no mucho más para ir a correr. Eran reglamentos limitados. Fijate que el chasis se revisaba una vez por año. Te subías arriba con los pies haciendo fuerza y veías si estaba duro o más blando, eso era todo. Por eso digo que todo cambió tanto que hasta cuesta creer que estemos hablando de aquella realidad. Por suerte cambió mucho y para bien", comienza recordando Ariel.

-¿En aquellos años también era costoso correr?

-El automovilismo nunca fue un deporte barato. Nosotros también lo padecíamos, lo que pasa es que nos disfrazábamos de ricos y quizás por esto estábamos arriba de un auto. Igual yo me hacía casi todo para poder estar en pista.

-Pero vos arrancaste corriendo en motos

-Claro, lo hice en motocross. Edgardo Bertozzi me daba una mano y corríamos en Otamendi, donde alcancé a ganar un campeonato en el año 1978.

-¿Y cómo llegó lo del auto con techo?

-Habíamos ganado el campeonato que te conté y apareció Sanguinetti y me dice: "fijate que Vacarezza vende un auto". Fuimos y lo compramos. Lo hicimos pensando en Angelito Gasperini, que había tenido un accidente en la ruta y estaba en Escobar detenido por Patti, que estaba en aquel momento. Lo íbamos a visitar y para que no se decaiga le contamos lo del auto para que se ponga mejor y cuando salió, lo encaramos entre los tres. Teníamos el auto que, como siempre, fui el último en poner la plata y al final arranqué yo corriendo. Y fueron diez años.

-¿Costó ese arranque?

-Un poco, pero no había pilotos corriendo de Campana. En ese momento, si bien estuvieron Cabrera y Sirio, a los cuales no llegué a verlos, pero siempre hablan de ellos y nosotros estuvimos en una época donde la gente colaboró mucho conmigo. Será que uno es transparente. Nunca me gustó ocultar nada y colaboraron siempre. Después de trabajar nos quedábamos hasta la una de la mañana con el auto.

-Y después llega el campeonato.

-Sí, fue un año lindo. Yo digo que el auto, al no pararse, me dio muchas chances y en San Andrés de Giles, me acuerdo, el día del campeonato, el comisario deportivo Roldán me da treinta segundos por tocar a un rival, algo que no existió y luego me bajó diez. Y al rato otros diez. Una locura: si no había tocado a nadie. Y largué de la segunda fila, donde me perjudicó cuando venía definiendo el titulo con Angelito. Después, ya en la final, se termina equivocando Angelito, porque a él le alcanzaba con salir adelante mío y salió a ganar la carrera. Se lo trajo en una bolsa y lo gané yo porque lo rompió.

-¿Y cómo es pelear un campeonato con un amigo?

-Lo normal: cada uno atendiendo lo suyo. Fuimos muy claritos y sin especular, nunca hubo un problema. Está claro que los dos peleábamos por lo mismo y como te conté, me tocó a mí.

-Después llegó la etapa del Regional. ¿Por qué el cambio?

-Había salido campeón y quise experimentar otra posibilidad. Me gustaba el seis cilindros. A mí me llevaban a ver el TC del Oeste a San Andres de Giles, allá por el año 1972, De ahí salieron los grandes pilotos para el TC y me acuerdo que con el Bocha Pérez y Angelito nos fuimos de un chasista a Luján para comprar tres chasis para el Regional y el primero que nos entregaron fue el mío. Cuando el Bocha y Angelito se subieron no se podían acomodar adentro del auto, porque les resultaba incómodo. Claro: veníamos de los fititos, que son autos de calle y vas cómodo arriba. Así que no quisieron saber nada y quedé solo. Al principio corríamos todos juntos ALMA y TC Regional, pero las categorías crecieron y nos separamos. Ahí se hizo más difícil, porque ya andaba solo y no era lo mismo. Después se complicó y volví a arrancar en el año 90.

-¿Y cómo resultó esa experiencia?

-Linda. Fueron años de seguir en lo que quería. Me acuerdo que cuando volví. salí cuarto en Suipacha y vino Candido a haber el auto y me felicitó. Yo no lo podía creer, lo veía desde afuera, un súper campeón. Me vino a dar algunos consejos. Es más: cuando estábamos en la estación con Angelito para cargar el auto apareció de nuevo y me dijo "cambiá esto del chasis, poné esto otro" y la siguiente carrera mejoró un montón el auto. Yo no la tenía tan clara y me mostró qué clase de persona era.

-Era un momento fuerte del Regional

-Sí, estaba Izaguirre, Fuxan, el Topo López, uno de los amigos que me dio la categoría. Sí, estaba muy competitiva y me quedó una asignatura pendiente allí, porque nunca pude ganar en el Regional y me hubiese gustado mucho. No se pudo, no se dio y fue una lástima, porque no me quería retirar sin ganar en el Regional. Además, ya el Gallego no me podía atender como me hubiese gustado, pero también comprendí que ya tenía muchos Fiat que debía atender también y no era lógico que lo molestara tampoco.

-¿Cómo eras como piloto? ¿Vehemente o pensante? ¿Cómo te definís?

-Yo iba a todo o nada, nunca tuve término medio. Eso de esperar o especular no iba conmigo. Yo podía venir cuarto o tercero y te iba a tratar de pasar hasta la última vuelta, hasta la última curva. Nunca lo entendí de otra manera, siempre corrí para estar adelante. A veces podía, otras no. Y si salía adelante no aflojaba tampoco.

-¿Qué pensas cuandos ves que deben levantar para no sumar más kilos en el auto?

-Cuando veo a los pilotos profesionales hacerlo entiendo que debe haber muchos intereses en juego y deben respetar la orden de sus equipos. Ahora, en lo nuestro, en los zonales, es una locura. Igual me resulta medio vidrioso, porque no es el automovilismo que queremos. Igual, cuando te cargan kilos por que vos ganas, eso es castigar al que más trabaja. Hay tipos que no saben, están los vagos que no trabajan en el auto y los terminas beneficiando por mantener igualdad en la categoría. Una locura total. En el automovilismo, si no trabajas en el auto en la semana y no hacen desarrollo, no busquen penalizar a aquel que invierte y pone un auto competitivo.

-¿Qué te pasa cuando los pilotos jóvenes te invitan a que corras con sus autos como piloto invitado?

-Es todo un tema, porque desde ya siempre lo agradezco, pero es mucha la responsabilidad. Y si ellos están peleando un campeonato, más aún. Una vez vino el flaco Dobladez y le dije: "pero vos estas peleando el campeonato, ¿te parece que vaya a correr tu auto". Él se rió y me dijo, sino no voy Tito. No me dio opción. Otra vez, Vacarezza me lleva a correr con Enriquito Bustos, que también peleaba el campeonato, y se corría en Benavídez. Me pareció otra locura y cuando estaba en la grilla de largada estaba más nervioso que cuando peleé el campeonato mío, porque es mucha la responsabilidad. Vos tenés que correr intentando que no pase nada, que el auto llegue bien al final. Es todo un tema.

-¿Se puede divertir un piloto a la hora de correr?

-Sí, sin duda. A mí siempre me pasó eso, nunca fui a correr si no lo sentía así. Además, a mí nadie me decía nada: si no tenía ganas de ir me quedaba en casa, yo lo siento de esa manera. A mí me hace muy feliz correr, ahora eso no quita como decía recién que al no ser tu auto tomes mayor responsabilidad. Eso es otro tema.

-¿Cuáles fueron tus grandes rivales?

-Ahora ya no queda casi ninguno, pero en ALMA te diría Hugo Romero, Cordani, Dellacorte, Dangelo… Tipos muy difíciles de pasar, eran tan ásperos como a veces era uno. Pero rescato que la competencia fue siempre en pista, abajo todo estaba muy bien. Y en el Regional, Candido López, Fuxan, Izaguirre… Estábamos siempre ahí peleando la punta.

-¿Cuál es esa carrera que no te podés olvidar?

-Debe haber varias, pero hay una en Arrecifes que venía ganando y se me rompe la palanca de cambio. Me quedó un pedacito y con este dedo que tengo deformado, alcanzaba a poder meter la tercera y la cuarta. Y como Arrecifes tiene larga las rectas, pude zafar. Lo peor fue que la palanca se me mete entre los pedales, alcanzo a sacarla y en plena recta frente los boxes la tiré para afuera, en un momento en que pasaríamos a 160 kilómetros. Por suerte pegó en el paredón, porque si no, le arranco la cabeza a alguien. En el mismo momento que la tiré me arrepentí.

-Más allá de lo que acabas de contar, ¿te arrepentís de algo en tu paso por el automovilismo?

-No, de nada: volvería a hacer todo lo que hice, porque siempre lo encaré con gusto y estuve muy feliz de poder realizarlo. Mirá que yo dejé cosas personales sin hacer por el auto de carrera. Tuve un Citroen diez años y un rastrojero para llevar el auto de carrera y estaba feliz de lograrlo. Después como gran cambio me compré un Renault 12.

-¿Cómo nació el apodo de Tito?

-Vos sabes que no lo sé, nunca reparé en eso, aunque en la familia hay un tío que le decíamos Tito. Vendrá de ahí pienso.

-¿Tenés ídolos en el automovilismo?

-Todos lo que me conocen saben de mi fanatismo por Ford y mis pilotos preferidos son Pirin Gradassi y Castellano por piloto y porque él se armaba todo el auto.

-¿Viene por herencia lo de lo marca?

-Sabes que no. Es algo que decidí yo. Es más: mi papá tenía una chatita Chevrolet modelo 1928. Pero igual yo agarré para el lado del Óvalo.

-¿Sos de ir a ver las carreras? ¿Qué te pasa cuando vas?

-Me gusta, sé que es lo mío, pero no me hace muy bien. Es mentira que el que corrió le da lo mismo ir a ver una competencia, eso no es verdad. La llamita encendida como siempre decís vos nunca se te apaga y más allá de la edad que tengas, querés estar ahí adentro, corriendo. A mí que no me mientan.

-Ariel, te quiero agradecer, porque hace muchos años que te conozco y sé que esto no es lo tuyo, que no lo sentís y que sos enemigo de la exposición pública, pero está buenos que los chicos de hoy te conozcan y sepan que este automovilismo existe en parte porque antes estuvieron ustedes.

-Lo que pasa es que me agarraste con las defensas bajas, jaja… En verdad, mi hijo Diego siempre me preguntaba por los trofeos que gané, cómo era corriendo… No sé, ojalá que en algún momento pueda hacer su propio camino deportivo y si puede en este deporte que lo haga, yo lo acompañaría. Sé que en su momento compró un karting, pero ahora lo vendió.




 
P U B L I C I D A D






Av. Ing. Rocca 161 (2804) Campana - Provincia de Buenos Aires
Tel: 03489-290721 - E-mail: info@laautenticadefensa.com.ar
WhatsApp: +54 9 3489 488321.-