El domingo estaba inestable y parecía que las nubes iban a opacar la jornada, pero poco a poco el cielo se fue aclarando y comenzó a brillar. Los celulares sonaban, llegando fotos de los preparativos de adornos para la caravana.
La Casa Esperanza se llenó de bullicio y colores, cada joven estaba con su familia en sus autos adornados para la ocasión, cuidándose y respetando los protocolos.
La ciudad se mostraba tranquila, gente caminando, paseando, festejando el día del amor, hasta que de pronto irrumpió la caravana murguera con música, palabras y unos 30 autos. En los rostros de sus ocupantes se traslucía la felicidad que sentían, llevando alegría a los vecinos que se sumaban con aplausos, saludos y sonrisas.
"Gracias Sebastián Aguilar, La Filomena, Carlos y Sabrina Boachenko y personal de tránsito de la Municipalidad de Campana por ayudarnos a que esta locura de carnaval haya sido posible. Este año fue un carnaval distinto pero sin duda con la misma magia de siempre".



