Victorina Mansilla asistió a la UTN acompañada de su hija y una de sus nietas. "Vacúnense, no hay riesgo de nada", les dice a sus vecinos, refiriéndose a la vacuna contra el coronavirus.
La campaña de vacunación contra el COVID-19 continúa llegando a más vecinos y este viernes fue una mujer de cien años la que puso el hombro y se inoculó en el operativo de la UTN Facultad Regional Delta. "Vacúnense, no hay riesgo de nada", les dijo a sus vecinos a través de La Auténtica Defensa, que estuvo allí para contar el suceso.
Victorina Mansilla ni siquiera tuvo que bajarse del auto: el personal sanitario se acercó hasta la butaca del acompañante para que se aplicara la primera dosis de Sputnik V. Acompañada de su hija y una de sus nietos, la mujer cerró los ojos, aguantó el pinchazo y permaneció por unos cuantos minutos más aguardando el okey para poder volver a su saca, segura de no sufrir reacciones adversas.
"Muchísimas gracias, que Dios los bendiga a todos", les dijo a los integrantes del equipo sanitario que le colocó la vacuna contra el coronavirus. "No siento ninguna molestia, nada", amplio unos segundos después, ya en contacto con LAD.
Hacía más de un año que Victorina no salía de su hogar. Se había encerrado en enero del 2020 y respetó el aislamiento como pocos. Aun hoy en su casa se sigue una religiosa ceremonia de cuidados: las visitas están permitidas solo hasta el patio frontal y, tras volver de compras, su nieta se descalza y va directo al baño para una limpieza profunda. Nada se dejó librado al azar en lo de Victorina, que así pudo superar los peores momentos de la pandemia hasta lograr vacunarse.
"Yo estaba interesada, incluso si querían hacer alguna prueba por mi edad -porque tengo 100 años- me ofrecía lo más bien. Tengo muy bien la mente, así que no me agarra de sorpresa", confesó Victori-na, quien preguntó cuándo recibirá su segunda dosis y hasta qué porcentaje de inmunidad logrará alcanzar con esta primera.
Victorina ni siquiera tuvo que bajarse del auto.
"Vacúnense, no hay riesgo de nada. Porque algunos tenían desconfianza. Lo malo sería si no tiene efecto, pero si no hace nada mal… Hasta me ofrezco para contarle a alguien si quiere información sobre cómo es la vacunación. Acá por lo visto es una maravilla, el trato de venir y no tener que bajar del coche siquiera, no creo que en muchos lugares lo tengan", expresó la centenaria vecina.
Hija de inmigrantes españoles, casada a su vez con uno portugués, Victorina pasó la mayor parte de su siglo de vida en el sector insular del partido de San Fernando, donde junto a su familia se dedicó a trabajar la tierra. Una fuerte inundación en la década del ochenta la obligó a dejar ese lugar entre aguas y mudarse al continente. A su vez, fue el paso del tiempo lo que la trajo a nuestra ciudad. Eso sí, el tiempo no la tuvo fácil. "Hasta los 91 años viví sola", destacó con orgullo.
"Me ofrezco para contarle a alguien si quiere información sobre cómo es la vacunación. Acá por lo visto es una maravilla, el trato de venir y no tener que bajar del coche siquiera, no creo que en muchos lugares lo tengan", expresó la centenaria vecina.
Victorina cree que la vida en el campo la fortaleció. A pesar de tener cinco operaciones, en ninguna le abrieron la panza, repite. Y pese a desplazarse con andador, aun disfruta de las tardes en su patio abierto lleno de plantas.
Por las mañanas, la vecina arranca sus días tendiendo su propia cama y preparándose té con leche y galletas secas. El almuerzo es abundante pero "comida muy sana", como aclaró. La tarde llega acompañada por algún energizante y a la tardecita cena liviano: otro té, esta vez junto a tostadas con mermelada o queso. "Una vida muy sana he hecho siempre", remarcó en su diálogo con La Auténtica Defensa.
Victorina nació el 7 de septiembre de 1920, mismo año en que terminó la última gran pandemia que había vivido la humanidad: la gripe española. Pocas eran las probabilidades de que su vida coincidiera con otra, aunque mucha agua corrió por debajo del puente. La vecina se casó y tuvo tres hijos, que a su vez le dieron 9 nietos. Con los años ellos le regalaron 16 bisnietos y ya cuenta por 4 a sus tataranietos. Y poco antes de cumplir un siglo, la vida la sorprendió con la pandemia de COVID-19. Pero con los 100 ya alcanzados, recibió una inyección de esperanza para seguir cumpliendo muchos más.
"Vacúnense, no hay riesgo de nada.", aseguró.
ROSITA TAMBIÉN SE VACUNÓ
La Secretaria emérita de La Auténtica Defensa también pasó ayer por el vacunatorio montado en la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Delta y recibió la primer dosis de la Sputnik V.
Acompañada de una de sus sobrinas, la popular "Rosita" se presentó ayer por la tarde al horario exacto al que había sido citada para ser vacunada. Una vez cumplida la misión y un poco más tranquila (hay que reconocer que las jeringas la ponen un tanto nerviosa), agradeció la atención recibida por el equipo del operativo sanitario y mostró con orgullo el certificado que acredita haber recibido su primera y tan esperada dosis.



