Hace bastante tiempo que el radicalismo está en crisis. Después del 2001 la situación del partido fue perdiendo protagonismo a nivel nacional, fundamentalmente por la falta de representación en el territorio bonaerense, donde el caudal electoral es tan importante que si la UCR no tiene una propuesta electoral atractiva allí, pierde toda chance de competir electoralmente a nivel nacional, aun cuando tenga muy buena representación en las demás provincias. Es decir, es tan fuerte el peso electoral que tiene el conurbano bonaerense en una elección nacional, que la UCR no puede soñar con gobernar el país sino tiene una propuesta política atractiva en ese territorio.
Por esa razón, y ante esa imposibilidad, los radicales en 2015 participamos de una coalición electoral con la finalidad de asegurar la alternancia en el poder central, en el Poder Ejecutivo Nacional, por dos razones fundamentales: la primera porque el gobierno central representaba al mismo partido político desde el 2003 y un nuevo triunfo de ese espacio hubiera permitido un control hegemónico de la democracia como lo hizo el PRI en Méjico; y en segundo lugar porque la UCR solo no podía, y necesitaba asegurar la alternancia en una coalición que asegure llegar al ballotage. Lo que luego sucedió, más allá de que nuestro espacio y otros radicales no participamos de la gestión.
Ahora, desde esa fecha, es decir desde el 2015, donde la UCR en parte integró la gestión provincial y nacional; nada hicieron esos dirigentes provinciales por posicionar nuevamente a nuestro partido en el territorio bonaerense. Peor todavía, no sólo no realizaron acciones sino que omitieron dar la opinión partidaria cuando en muchas ocasiones las políticas nacionales y provinciales iban en contra de nuestros valores partidarios. La comodidad de no hacer nada puede ser hasta graciosa pero la omisión de actuar cuando corresponde es de una gravedad que afectó seriamente al partido. Esa falta de acción hizo que cuatro después de una gestión nacional y provincial la UCR quede nuevamente sin posibilidades de construir un partido nacional con presencia también en territorio bonaerense. Es más, se ha mantenido silencio absoluto como partido tanto en la Provincia como en todos las ciudades bonaerenses. Los comités están vacíos.
Hoy, el resultado de la interna en la Provincia de Buenos Aires, donde todavía no se conoce ningún resultado oficial porque no hay escrutinio definitivo (la realidad es que el oficialismo partidario utilizó un resultado provisorio para hacerse el victorioso que todavía no puede comprobarse en las actas); demuestra que lo actuado por la UCR en la provincia es muy cuestionado.
Si el oficialismo contaba con el apoyo de la mayoría de los intendentes radicales, todos los legisladores provinciales y la mayoría de los concejales partidarios y sólo obtuvo el 50 por ciento de los votos demuestra que su representación es bastante cuestionada por el pueblo radical, puedo decir con razón que 1 de cada 2 radicales rechazan lo actuado por las autoridades provinciales. Hasta se da la paradoja que los dirigentes que hoy no están en el partido, representan exactamente lo mismo que aquellos que ostentan todos los cargos partidarios; porque los que están afuera lograron sacar la misma cantidad de votos en la interna que los oficialistas.
Ojala alguien de los que hoy buscan romper, intentando instalar un resultado en la elección de la Provincia de Buenos Aires cuando nadie pudo comprobarlo hasta el dia de hoy, realmente escuchen el resultado de las urnas; que no le da a nadie el liderazgo exclusivo; sino que el resultado está exigiendo diálogo de todos los dirigentes; para que juntos -porque ya nadie puede solo- se comience una tarea de reconstrucción de un radicalismo fuerte como el que necesita hoy nuestro país para garantizar las reglas de juego democráticas y la institucionalidad en todos los poderes del Estado. Para eso la provincia es el territorio clave donde empezar ese trabajo; porque sin la Provincia de Buenos Aires fuerte políticamente y territorialmente no podemos tener un partido nacional competitivo.
Que así sea!



