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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 28/mar/2021 de La Auténtica Defensa.

Opinión:
Negacionismo
Por Alberto Giordanelli







Alberto Giordanelli

Luego de este 24 de marzo, en el que se conmemoraron 45 años del Golpe de Estado de 1976, quedó muy claro que en la Argentina hay sectores que de manera sutil o directamente frontal, siguen intentando relativizar el genocidio.

El número de 30 mil es un símbolo. No tenemos claro al día de hoy, cuántos han sido los detenidos desparecidos. El informe de la CONADEP registró y documentó más de 12 mil casos concretos, pero hubo muchos más que nunca se presentaron. Pero eso no quiere decir que el genocidio perpetrado por el Estado, no hay existido.

No fue una guerra. De hecho, se sabe que la lucha armada como tal, ya había sido desarticulada aun antes del propio golpe. Acá hubo la voluntad de exterminar a todo aquel que militara reivindicaciones sindicales, sociales, e incluso a gente que no convenía por diversas cuestiones, incluyendo el robo y el saqueo del patrimonio de ciudadanos que nada tenían que ver cuestiones políticas.

Los que estaban para cuidarte, eran los que te desaparecían, te torturaban, te violaban y te mataban. E incluso se apropiaban de la identidad de tus hijos. El informe de la CONADEP dejó muy en claro no sólo el nivel de violencia, sino el de perversión que hubo durante la dictadura.

Sin embargo, hay sectores políticos representantes de la derecha argentina que son cómplices en la vanalización del tema y logran que ciudadanos de a pie comulguen con sus ideas. Que esto siga sucediendo, a 45 años del golpe y con toda la información disponible, es un grave problema para la Argentina.

La única forma de garantizar la democracia -no sólo como un mero mecanismo de elección de autoridades, sino como herramienta de respeto a la dignidad humana- es que la sociedad en su conjunto comprenda lo que nos pasó.

No somos la excepción. Es del día de hoy que en Alemania existen sectores que niegan el genocidio judío entre otras cuestiones asociadas a la Segunda Guerra Mundial. Muchas expresiones de algunos de nuestros políticos a cuento del Golpe de Estado de 1976 y la represión, en Alemania serían delito: la reivindicación o la no condena de delitos de lesa humanidad es inaceptable.

Salvando las diferencias, hay un hilo conductor entre la limpieza étnica de la Campaña del Desierto, y el genocidio perpetrado durante la última dictadura: limpiar el territorio de elementos molestos o no alineados con el proyecto económico que quiere imponer la clase dominante y los sectores concentrados de la economía a como dé lugar. Así también cayó Hipólito Yrigoyen en el golpe de 1930, dando paso a la "Década Infame" y sus secuelas, que llegaron hasta 1976.

Hoy, la oligarquía ganadera de principios del siglo pasado no es la que tiene el poder económico, sino los grupos concentrados locales, que a su vez son representantes de intereses foráneos. Así, y mediante el manejo de los grandes medios de comunicación social, se permiten instalar y sostener en nuestra sociedad algo que ya fracasó en la Argentina y fracasa en el mundo: el modelo de adscribir al capitalismo por el capitalismo mismo, sin inclusión, al servicio de los capitales financieros, y no de la producción y la generación de trabajo y bienestar.

En todo caso, el dato nuevo es que los sectores económicos que llegaron al poder por medio de los Golpes de Estado en la Argentina, con Macri constituyen un partido y luego una coalición, llegando a la Casa Rosada por medio del voto. Esto es bueno en términos democráticos. Lo malo sería el "lawfare", y el manejo de los grandes medios de comunicación (ya que son sus dueños) que no hacen periodismo, sino propaganda funcional a sus intereses.

Por suerte, hay un sector de nuestra sociedad que lo ve claramente, y que se opone a que se transfieran recursos de los sectores populares -es decir de quienes necesitan trabajar para vivir- a los sectores concentrados de la economía. Esto, hoy lo expresa el Frente de Todos en general y el Peronismo en particular. El otro gran partido nacional y popular de la Argentina, la Unión Cívica Radical, ha desertado de esa tarea al sumarse a la coalición conservadora.

Luego del gobierno de Macri, quedó más en evidencia aún, que la supuesta grieta no se trata sólo de una cuestión ideológica sino de intereses, de transferencia de recursos, y con nombres y apellidos, porque estaban de los dos lados del mostrador.

Son los mismos que, con la anuencia cómplice del FMI, licuaron y fugaron 45 mil millones de dólares en sólo 8 meses, dejándonos una deuda impagable. Los mismos que intentaron que el actual gobierno devaluara en diciembre último, y por ahora, perdieron la pulseada.

El permanente bombardeo mediático y de desgaste, cuyo epítome fue asegurar que la vacuna contra el COVID 19 era veneno, es el mismo que por goteo pretende relativizar el genocidio de la última dictadura. Negacionismo.

Hasta que unos y otros no comprendamos que la salida es colectiva; mientras no se visualice que los procesos políticos que terminaron en Golpe de Estado fueron motivados por un interés económico de los sectores concentrados de poder, va a ser muy difícil generar la cohesión social y política necesaria e indispensable para el desarrollo y la prosperidad de la Argentina.


Alberto Giordanelli - Espacio de Pensamiento Alfonsinista


 
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