El viernes 16 de abril, María Rosa Rojas, vecina del barrio Lubo, festejó su cumpleaños normalmente junto a su familia. Pero el sábado 17 ingresó al sanatorio Vandor de la UOM con un cuadro de hipertensión.
Al respecto, su hija, relata: "Pasé la noche con ella y ese domingo la derivaron a terapia intensiva a la espera de ser trasladada a Escobar donde podría ser operada. Ese martes 20 su corazón no resistió y falleció. Le hicimos el sepelio a cajón abierto, todo normal. Lo que me llamó la atención es que en el informe municipal salió que habían muerto dos personas por COVID: una mujer de 81 años y un hombre de 41. Incluso, vimos a la familia del otro muchacho en lo de Torres, que no tuvo velatorio y el cajón ni siquiera lo bajaron de la camioneta: sólo tuvieron 2 ó 3 minutos para despedirse, cerraron la puerta y se lo llevaron. Ahora estoy esperando a que me entreguen el certificado de defunción de mi mamá para hacer los trámites correspondientes y para ver qué dice, porque mi mamá no murió de COVID y debe haber un error, quiero informarlo a las autoridades", concluyó Silvia Ester Ramírez.
María Rosa Rojas



