El último miércoles, el parte diario municipal sobre la situación del coronavirus en nuestra ciudad informó la muerte de un hombre que había contraído la enfermedad y que se encontraba internado en el Hospital San José: Américo Lauro Sosa tenía 80 años y, según aseguró su hija Laura, nunca pudo acceder a una cama de terapia intensiva con respirador desde que fue ingresado el domingo por la noche al nosocomio municipal, tres días después que le dieron el alta luego de una internación previa de diez días.
"Quedó en la guardia, en una silla de ruedas, con suero y algo de oxígeno. Luego, el lunes, lo pasaron a una cama en un consultorio y posteriormente a otra, pero nunca pudieron ingresarlo a terapia intensiva porque no había camas disponibles", contó Laura en diálogo con La Auténtica Defensa.
"El médico que seguía su caso me dijo que él debía estar monitoreado y con oxígeno, pero que no había camas ni respiradores. Además, me pidieron también que consiga Acemuk, porque en el hospital no había", agregó, al tiempo que reconoció que analizó la posibilidad de derivar a su padre, pero que le explicaron que "en Zárate y Escobar la situación es todavía peor".
"No tengo nada para decir de las enfermeras y el personal médico que atendió a mi papá. Por el contrario, se portaron muy bien conmigo, brindándome siempre información. Estoy indignada por la falta de insumos, de medicamentos y camas. Y por la falta de más médicos, porque están realmente sobrepasados por esta situación. Me queda la sensación que nos mienten sobre la disponibilidad de camas y que no han invertido todo lo que deberían en el hospital", afirmó Laura, quien, con la voz entrecortada, se animó a estimar que, "de haberse hecho bien las cosas, quizás habría tenido un tiempo más a mi papá".
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