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» Este artículo corresponde a la Edición del sábado, 08/may/2021 de La Auténtica Defensa.

Opinión:
Feminismo y pandemia
Por María de Jesús Herrera







María de Jesús Herrera. Foto: Archivo 2016.

Hijes, Hegemónico, vulnerabilidad y pandemia. Elegí estas palabras para la nota porque considero que es importante explicarlas, poner en juego su significado y combatir la banalización que de ellas se hace cuando se las piensa en clave feminista.

Cada una de ellas tiene un significado que explica la razón de su utilización en la ardua lucha de conseguir que las femeneidades, ejerzan realmente de manera igualitaria todos los derechos que en lo formal le fueron reconocidos, pero que en la práctica son segregados, para el desarrollo de una vida plena.

HIJES: El lenguaje inclusivo, que a varias personas enoja, respecto del que muchos varones y mujeres proclaman acaloradamente su inutilidad, que vuelve engorroso el vocabulario y que en nada ayuda a valorizar o revalorizar al género femenino, es sumamente necesario y una condición imprescindible para combatir la violencia de género, porque permite visibilizar a "sujetas" de derechos diversas al varón; "acá estamos, somos diferentes a lo masculino" ( aunque muchas tengamos naturalizado que nos incluyan en el).

Tenemos necesidades diversas que deben ser nombradas para poder ser exigidas, la universalización de todos los derechos en clave masculina, impide identificarnos a nosotras, en nuestras carencias, en nuestros deseos y anhelos específicos, quizás los percibimos, los pensamos, pero muchas veces, no hay lenguaje para nombrarlos.

Desde pequeñas nos acostumbramos a que nos definan e incluyan desde el masculino, relata la Lingüista Teresa Meara: "iban los tres hacia el pueblo, decía el cuento y los tres eran un burro y dos mujeres, somos definidas desde lo masculino aun cuando el masculino sea un burro.

El lenguaje como construcción cultural y que a su vez ayuda a construir cultura es dinámico, puede ser modificado y ello es imprescindible para el real ejercicio de ciudadanía de los grupos femeneizados.

Ha tenido el lenguaje un rol fundamental para la subordinación del género femenino respecto del masculino, de hecho hay términos cuyo femenino denotan un valor peyorativo respecto del masculino. El lenguaje se construyó desde lo hegemónico, es importante entender desde donde se nos define.

HEGEMÓNICO: se nos determina a partir del varón blanco, letrado, de clase media cuyos deseos y demandas sirven de base y de parámetro para definir los derechos de todas las personas y aún más, las formas de su ejercicio: la distribución económica, los derechos políticos, civiles y sexuales.

Pero claro, lo universal iguala dejando de lado diferencias que no pueden ser soslayadas, y olvidando que no todas las personas parten desde la misma posición y allí el género tiene una desventaja histórica.

Muchas personas que lean la nota pensarán: "Hay mujeres que lograron y logran llegar a puestos de relevancia, asisten a la universidad, etc.", sí, son conquistas que hemos logrado a fuerza de luchas y de consensos, pero también es cierto que aún no ejercemos los derechos que nos han reconocido en lo normativo en las mismas condiciones que el varón y aún dentro del colectivo de mujeres y LGTBIQ existen diferencias y muchas personas ni siquiera logran el ejercicio de aquellos derechos básicos para la subsistencia, ´por ello hablamos de grupos vulnerables.

VULNERABILIDAD: Toda situación que coloca a una persona o grupo en una posición de indefensión frente a circunstancias, otras personas o grupos. Además de persistir e incrementarse las violencias de género, subsiste en el imaginario social la idea de subordinación del género femenino, que avala la imposibilidad de un ejercicio real de ciudadanía por parte del mismo y en su expresión más extrema, la violencia en todas sus formas y modalidades.

No hemos logrado una distribución equitativa de los recursos, una paridad efectiva en el ejercicio político y el reconocimiento en la esfera socio cultural. La división sexual del trabajo indica, que más allá del trabajo informal o formal que ejerzan, las tereas de cuidado son deber del género femenino.

PANDEMIA: Esta situación estructural, brevemente mencionada, se agrava cuando irrumpe la epidemia sanitaria que hoy sufrimos, el tiempo que llevamos atravesando esta impensada vivencia nos interpela en nuestra capacidad de sobrevivir en momentos de incertidumbre, donde lo que se pone en juego es la salud física y también la emocional.

Este contexto ha impactado con mayor virulencia en el género femenino, se nos exige mucho más. Estudios realizados demuestran que las mujeres han aumentado las horas de trabajo en sus hogares y del trabajo que demanda el hogar, la violencia sobre los cuerpos feminizados (incluyendo la que se ejerce sobre les niñes y/o adolescentes) se ha intensificado, no sólo en sus modalidades más graves, sino también aquellas más sutiles y naturalizadas que atentan contra el psiquismo.

Está ausente la posibilidad de interactuar de manera personal y fluida, de poder contar con espacios de encuentro, amigables donde intercambiar angustias, develar problemas, sentir contención.

CONCLUSIÓN: El feminismo lucha para que las mujeres y los cuerpos femeneizados logren el ejercicio de sus derechos, a fin que todas las personas en igualdad de condiciones puedan vivir plenamente su vida, tomar decisiones libres e informadas.

Para que podamos ejercer de verdad nuestra ciudadanía es preciso que asumamos que vivimos en una sociedad que convalida la cultura patriarcal, aunque se horrorice frente a los femicidios o los abusos sexuales de niñes.

Si algo nos va enseñando esta pandemia es la certeza de lo colectivo (aunque muchas personas aún no la perciban), y que la acechanza de aquello que angustia les cabe a todes. Pero lo colectivo sólo es posible si nadie queda afuera, Debemos salir de nuestras propias estructuras para cuestionar seriamente las consecuencias del machismo sobre nuestras vidas y las de nuestres hijes. La violencia de género es la otra pandemia.


María de Jesús Herrera. Abogada. Especialista en Políticas Públicas y Justicia de Género CLACSO


 
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