Golpearon la puerta. La mujer, con miedo de que fuera el cobrador del alquiler, no la abrió... La persona se fue. Era un amigo que traía el dinero que necesitaba.
A menudo cerramos la puerta de nuestros corazones con miedo a todo y de todos. Pero, quién puede golpear es ésa persona que busca de traernos paz y solución a nuestros problemas… Si no abrimos, Él se va y la solución también.
Claudio Valerio / © Valerius / valerius@fibertel.com.ar



