Igualó 0-0 con Ferro Carril Oeste y prolongó su momento positivo. Hizo un buen primer tiempo, pero en el segundo terminó defendiendo el punto. El domingo recibirá a Tristán Suárez.
Después de su primera victoria en el campeonato, Villa Dálmine viajó hasta Caballito para tratar de continuar en la senda positiva y, sobre todo, en el camino de crecimiento que viene experimentando. Y, a su manera, teniendo en cuenta el flojo inicio de temporada, terminó cumpliendo con esas premisas. Con lo justo, pero cumpliendo.
El 0-0 frente a Ferro Carril Oeste como visitante le permitió sumar por tercer encuentro consecutivo y cosechar 5 de los últimos 9 puntos que disputó (55% de efectividad contra el 20% que mostró en las primeras diez fechas). Y durante el primer tiempo logró ofrecer una imagen más sólida que en presentaciones anteriores, con mucho orden táctico e, incluso, con buenos pasajes de tenencia del balón, algo que casi no había mostrado a lo largo del campeonato.
Eso, igualmente, no le alcanzó para disponer de situaciones claras de gol ni tampoco para merecer la victoria. De hecho, en la segunda parte no pudo sostener esas virtudes y, en una cancha que se hizo pesada por la lluvia, evidenció algunos de los defectos ya conocidos: el equipo se fue quedando sin resto físico, no encontró respuestas en las modificaciones y, sin el balón, ya no pudo descansar en terreno ajeno, por lo que terminó defendiendo el punto ante un Ferro que tampoco hizo los méritos suficientes como para merecer más.
En cuanto a las individuales, lo mejor estuvo en el centro del campo: Moyano sigue evolucionando como "5", mientras el tándem Díaz-Ojeda funcionó por momentos y se hizo eje de la circulación en el mejor pasaje del Violeta. En el balance general, Díaz fue el punto más alto de la formación, mientras el Kily tuvo una actuación más intermitente y se fue desinflando en el complemento.
En contrapartida, al elenco campanense le faltó decisión por las bandas, especialmente en el sector derecho, donde Lando (terminó lesionado) y Larrea no pudieron desequilibrar. Por la izquierda, Rizzi y Bersano arrancaron mejor, pero fueron perdiendo espacios y claridad con el correr del juego.
Ahora, los dirigidos por Marcelo Franchini deberán recuperarse rápidamente: el domingo recibirán a Tristán Suárez, sabiendo que será una gran oportunidad para dejar de carretear y empezar el despegue.
EL PARTIDO
Sin sorpresas, el entrenador presentó en Caballito a los mismos once titulares que utilizó en la primera victoria del campeonato frente a Deportivo Morón. Y, obviamente, también el mismo esquema: un 4-1-4-1 que se recostó en zona media y les permitió a los centrales locales manejar el balón con comodidad, pero tratando de negarles opciones a los posibles receptores de ese primer pase (Miranda-Fattori, especialmente) para intentar forzar el error y atacar desde la recuperación.
Sin embargo, en el inicio, Ferro tuvo paciencia para mover el balón en la última línea y encontrar desmarques para no dividir innecesariamente la tenencia. Por eso, pudo adueñarse de la iniciativa, aunque no logró profundizar sus avances para generar situaciones claras de gol, a pesar de la siempre amenazante presencia de Rivero.
Por su parte, el Violeta fue mucho más vertical para atacar, con Díaz como hombre de mayor claridad y con el andarivel izquierdo como vía preferida para escalar terreno. Por allí, a los 16, un desborde de Bersano provocó la primera situación de riesgo: Ojeda capturó el rechazo y remató violentamente, exigiendo a Miño, quien debió estirarse contra su palo izquierdo para enviar el balón al córner.
Transcurrido el primer cuarto de hora, la iniciativa ya no fue tan clara para el elenco de Caballito, que no lograba hallar caminos ni por derecha con Grana ni por izquierda con Gallardo. Por eso dependía de que Fattori encuentre entre líneas a Ellacopulos, quien se cerraba para tratar de recibir a espaldas de Díaz y Ojeda. Y fue así como, a los 28, el Verdolaga generó su mejor opción: pase de cachetada del 10 para que Rivero quede mano a mano con Bilbao. La definición se desvió en el arquero y salió al córner, desde donde llegó una segunda opción para el local: el mismo Rivero anticipó un centro bajo de Ellacopulos y la pelota dio en el palo.
Villa Dálmine reaccionó con un muy buen pasaje a esas dos situaciones. Creció Moyano en el círculo central y tanto Díaz (de gran primer tiempo) como Ojeda empezaron a encontrarse entre sí para darle circulación a la tenencia y conducir acciones de varios pases consecutivos en campo rival, algo que prácticamente no había ocurrido a lo largo de la temporada.
Así, el equipo de Franchini pudo plantarse en terreno ajeno y adueñarse del trámite en el último tramo del primer tiempo, aunque ello no le alcanzó para generar chances claras. Es que Larrea y Lando no fueron precisos ni incisivos por derecha; y Bersano ya no tuvo tanto espacio por izquierda. Por eso, Gagliardi no recibió pelotas de calidad para buscar la definición.
En los minutos finales, en el único desborde que había conseguido Lando, el lateral sintió el pinchazo y debió salir reemplazado: ingresó Romero a la zaga central y Pollacchi, de menos dinámica y menor recorrido, pasó a jugar sobre la banda derecha.
En el inicio del complemento, con una lluvia mucho más presente, el trámite resultó más disputado: los de Caballito ya no tuvieron paciencia para manejar el balón, al tiempo que Díaz y Ojeda no gravitaron en el Violeta como en la primera parte, por lo que ambos conjuntos tuvieron mayor tendencia a saltear líneas o a apurar traslados para llegar a posiciones ofensivas.
Un par de apariciones de Díaz despertaron al elenco de nuestra ciudad: incluso, el mediocampista casi convierte un golazo después de una pared con Bersano entre muchas camisetas blancas (la definición, de emboquillada, terminó en el techo del arco).
Igualmente, al Violeta no le alcanzó para adueñarse del trámite. Por el contrario: se fue quedando físicamente y se retrasó en el terreno. Eso lo aprovechó Ferro para presionar, aunque sin claridad, a excepción de las intervenciones de Ellacopulos, quien casi sorprende a Bilbao con un gran remate de media distancia.
Pollacchi, Cáseres y Romero comenzaron a rechazar con mayor asiduidad, porque Villa Dálmine ya no ganaba la segunda pelota y porque tampoco encontraba a quien buscar para las salidas largas. Recién en los instantes finales, ante un rival partido, pudo escalar en campo ajeno y obligó a dos intervenciones de Miño: primero, con un tiro libre de Díaz; y posteriormente, con un disparo de Ojeda que salió a la posición del arquero local.
Igualmente, la última fue del Verdolaga. O, mejor dicho, de Bilbao: sobre el cuarto minuto de adición, el arquero se lució para manotear al córner una media vuelta de Pulicastro y así asegurar el empate al conjunto campanense. Un punto que suma y que podrá tener todavía mayor valor si, el domingo, los de Franchini repiten los buenos pasajes del primer tiempo y si, sobre todo, repiten la victoria conseguida ante Morón la semana pasada.
STANCATO EN PLENA DISPUTA DEL BALÓN CON MIRANDA EN EL TRAMO FINAL DEL JUEGO.
OJEDA SE ESCAPA DE LA MARCA DE GRANA BAJO LA LLUVIA DE CABALLITO.
SÍNTESIS DEL PARTIDO
FERRO CARRIL OESTE (0): Marcelo Miño; Hernán Grana, Gabriel Díaz, Sebastián Olivarez, Lucas Souto; Emiliano Ellacopulos, Fernando Miranda, Federico Fattori, David Gallardo; Germán Rivero y Franco Toloza. DT: Diego Osella. SUPLENTES: Federico Costa, Matías Mariatti, Agustín Aleo, Carlos Airala, Nicolás Gómez, Juan Ignacio Sills, Nahuel Maidana, Victorio Ramis y Franco Pulicastro.
VILLA DÁLMINE (0): Emanuel Bilbao; Facundo Lando, Maximiliano Pollacchi, Rodrigo Cáseres, Facundo Rizzi; Santiago Moyano; Leandro Larrea, Germán Díaz, Cristian Ojeda, Fernando Bersano; y Alejandro Gagliardi. DT: Marcelo Franchini. SUPLENTES: Ezequiel Navarro Montoya, Agustín Stancato, Zaid Romero, Ataliva Schweizer, Franco Costantino, Gastón Martiré, Juan Cruz Franzoni, Lucas Cajes y Sergio Sosa.
GOLES: no hubo. CAMBIOS: PT 40m Romero x Lando (VD). ST 16m Ramis x Toloza (FCO) y Airala x Gallardo (FCO); 29m Sosa x Gagliardi (VD) y Cajes x Bersano (VD); 35m Stancato x Moyano (VD) y Franzoni x Larrea (VD); y 40m Pulicastro x Rivero (FCO). AMONESTADOS: Díaz y Stancato (VD). CANCHA: Ferro Carril Oeste. ÁRBITRO: Sebastián Zunino.
LANDO SUPERA LA MARCA DE GALLARDO EN LA ACCIÓN EN LA QUE TERMINARA LESIONADO. EN SU REEMPLAZO INGRESÓ ROMERO Y PASÓ POLLACCHI A JUGAR COMO LATERAL.
GERMAN DÍAZ FUE EL JUGADOR MÁS CLARO DEL VIOLETA CON EL BALÓN
SIGUE ANTEÚLTIMO
Los extremos de las posiciones de la Zona B de la Primera Nacional no sufrieron modificaciones. Abajo, Guillermo Brown (igualó 1-1 con Instituto como visitante) se mantuvo en el último puesto, mientras Villa Dálmine sigue en la anteúltima colocación. En tanto, en la parte alta, Güemes de Santiago del Estero sostuvo su liderazgo, a pesar que se le escapó la victoria ante Defensores de Belgrano (el Gaucho ganaba 2-0, pero el Dragón llegó al empate en el tramo final del partido), porque Independiente Rivadavia no pudo con All Boys (igualaron 1-1).
En el otro encuentro de la jornada de ayer, Deportivo Morón se recuperó de su caída en Campana al vencer 2-0 como local a San Telmo. Mientras hoy se cerrará la programación con el duelo entre Gimnasia de Jujuy y Brown de Adrogué, dos equipos que, en caso de ganar, treparán hasta la tercera ubicación.
En tanto, en la Zona A, ni Tigre ni Atlanta (ambos suman 24 puntos) pudieron alcanzar a Gimnasia de Mendoza (26), dado que empataron 1-1 en Victoria. El que sigue creciendo es San Martín de Tucumán: superó 1-0 a Temperley como visitante y ya está a seis puntos de la cima (y con un partido menos). Y en la misma situación se encuentra también Almirante Brown, que ayer derrotó 1-0 como visitante a Deportivo Maipú. Otro que sigue en levantada es Agropecuario (18), que despachó 3-0 a Nueva Chicago, el peor equipo del campeonato (el Torito perdió 7 de sus últimos 9 partidos y solo suma 6 puntos).



