¿Qué hace que dos personas, ante la misma emoción desagradable, presenten trastornos diferentes? ¿Por qué algunas personas irritables desarrollan una úlcera gástrica y a otros se les declara una diabetes o sufren un infarto de miocardio? Los especialistas en medicina psicosomática consideran que la emoción producida por influencias disgustantes que impactan en el aparato psíquico de la persona es la que desencadena una reacción de somatización, es decir, de aparición de un trastorno orgánico como consecuencia de la misma. En medicina Homeopática sostenemos que estas influencias displacenteras, actúan acelerando un proceso de desequilibrio energético subyacente, previo al contacto con la circunstancia que desencadenó una emoción desagradable. Además, observamos que la misma circunstancia puede ser devastadora para uno y no modificar en nada a otra persona.
Es parte de la sensibilidad característica de cada individuo, el afectarse las injusticias o indignarse por la violencia o angustiarse frente al dolor de semejante, etc. Pero cada cual posee su paleta de colores, su propio repertorio individual.
El desequilibrio de la energía vital, única causa de enfermedad del ser humano, hace que una persona viva de forma más angustiante o dolorosa una circunstancia que puede pasar desapercibida ante otras individuos. La alteración de funciones o estructuras orgánicas es muy posterior al cambio inmediato en las emociones, lo cual se debe a que los cambios orgánicos dependen de la velocidad de recambio celular.
El hecho que a un individuo se le recrudezca una psoriasis cada vez que tiene una discusión y que otra persona sufra un infarto, no es cuestión de azar sino de grado de desequilibrio.
Para que la energía vital permita que sufra un órgano indispensable para la vida, como el corazón, debe estar muy desequilibrada, pues no puede cumplir con su fin automático de preservar el todo (la vida) afectando una parte.
En cambio, en la persona que tiene psoriasis, el hecho de que no sufra una enfermedad más profunda, nos da la pauta de que su energía vital conserva la forza suficiente para localizar una enfermedad en un plano superficial y evitar que se afecten órganos más profundos.
Es esta misma energía vital desequilibrada la que permite que una persona presente alteraciones orgánicas o emocionales ante circunstancias a las que es particularmente sensible.
Cuando la energía está en equilibrio, el individuo no pierde su sensibilidad sino que procesa de manera distintas las influencias disgustantes, sin producir enfermedad física y sin condicionarlo a tener que acallar el dolor, angustia o enojo que siente cuando se expone a dichas circunstancias. Este alcance profundo de la medicina homeopática, la cual equilibra la energía vital de la persona, es lo que permite obtener resultados que muchos de nuestros pacientes no conseguían con los tratamientos tradicionales, los que, sin duda puntaban a eliminar sus síntomas sin eliminar la verdadera causa de los mismos
Nuevamente gracias por compartir este momento y espero poder seguir aclaran vuestras dudas. Hasta la próxima !
Dr. Mariano Parapar
MP: 56477
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