Perdió 1-0 contra Gimnasia en otra pobre presentación colectiva. El lunes recibe a Instituto.
Con escasos recursos en cuanto a cantidad y, sobre todo, calidad, el cierre de esta primera rueda de la Primera Nacional se está transformando en una colina demasiado empinada para Villa Dálmine. Y los pasos que parecían haberse dado hacia adelante tras el parate por las restricciones sanitarias, rápidamente se retrocedieron en las últimas presentaciones. La derrota 1-0 de ayer ante Gimnasia de Jujuy como visitante consolidó esa sensación.
Marcelo Franchini había encontrado en el sistema un 4-1-4-1 un orden táctico que le permitía al equipo maquillar sus falencias. Sin embargo, las lesiones de Facundo Lando y Laureano Tello y la repentina partida de Cristian Ojeda generaron complicaciones que limitaron todavía más a un limitado plantel (Franco Flores, Marcos Sánchez y Luciano Vázquez no son tenidos en cuenta).
Entonces, el esquema táctico ya no es siquiera maquillaje: sin jerarquía no se gana y los errores se pagan con derrota. Sí: en esta oportunidad, el rival sacó provecho de una mala salida del Violeta para conseguir un gol que, a los 16 minutos de partido, ya olía a victoria.
Porque si sin jerarquía no se gana, sin rebeldía ante la adversidad no se compite. Y el equipo de nuestra ciudad tampoco pareciera tener esa agresividad necesaria para ofrecer algo más de lo poco que muestra. Ni en lo táctico ni en lo individual. Incluso los mensajes que llegan desde el banco de suplentes no son claros en ese sentido. Al menos desde los (tardíos) cambios.
Entonces, en los más de 70 minutos en los que ayer estuvo abajo en el marcador, Villa Dálmine no generó una situación clara de gol. Y sus intentos carecieron de convicción. Así, su mejor figura fue nuevamente Emanuel Bilbao, quien tapó tres pelotas claves para sostener al equipo en partido. Lamentablemente, no alcanzó para rescatar, al menos, un punto.
En este contexto, los cuatros refuerzos que se pueden sumar para la segunda rueda serán fundamentales: deberán darle funcionamiento y volumen de juego y, también, una fórmula de ataque. Por lo pronto, el próximo lunes frente a Instituto todavía no habrá novedades. Aun así, hay mucho margen de mejora respecto a la presentación de ayer.
EL PARTIDO
Para este compromiso en Jujuy, Franchini mantuvo a los mismos once titulares que utilizó ante Tristán Suarez y al esquema 4-1-4-1. Y también la idea de priorizar el orden táctico, defensivamente hablando. Entonces, Gimnasia asumió la tenencia y encontró rápidamente que Ortigoza, volcado sobre la izquierda, era su mejor arma para romper el bloque visitante, aprovechando el tibio retroceso de Larrea y las dificultades de Pollacchi (marcador central) para cubrir el lateral derecho.
Incluso, a los 8 minutos, Ortigoza llegó al fondo por izquierda y su centro bajo pasó hasta el segundo palo, donde apareció Gatti para empujar y obligar a una gran reacción de Bilbao. La respuesta del elenco campanense fue inmediata: de contra, Bersano se metió al área y sacó un violento remate cruzado que Otarola manoteó al córner.
Poco después, Villa Dálmine terminaría pagando cara su poca predisposición a manejar el balón. Después de 15 minutos en los que solo había intentado pelotazos intrascendentes desde la última línea, buscó una salida más limpia, pero Moyano falló en el control, perdió el balón y posibilitó que González reciba de frente y con espacios para asistir el desprendimiento de Ortigoza, quien remató de primera y dejó sin opción a Bilbao.
En desventaja, el Violeta intentó reaccionar: se animó a jugar en campo ajeno y generó un par de córners y un peligroso remate de media distancia de Díaz. Fue apenas un momento, porque rápidamente quedaron en evidencia las limitaciones individuales y colectivas que explican el lugar que el equipo ostenta en la tabla de posiciones.
Y como el rendimiento del Lobo mermó respecto a los minutos iniciales, el trámite se hizo impreciso y desprolijo, con escasas aproximaciones de riesgo. Los locales tuvieron una media vuelta de Suárez que salió muy desviada; mientras el elenco campanense logró presionar en campo rival en el tramo final de la primera parte, aunque le faltó convencimiento para terminar las jugadas o aprovechar los córners que generó.
Esta dinámica de partido se mantuvo en el complemento, aunque con Villa Dálmine logrando jugar unos metros más adelante. Pero lo dicho: sin la capacidad para generar situaciones de gol. La falta de asociaciones y de claridad en la elaboración lo terminaron condenando al salteo de líneas o a bochazos largos. Y cuando estuvo en posición para lanzar centros al área, careció de convicción tanto para el intento como para la búsqueda (situación que tampoco cambió con el ingreso de Franzoni por Stancato). Esa falta de agresividad también se notó en las pelotas paradas, en las que nunca pudo incomodar al elenco jujeño. De hecho, Otarola nunca tuvo trabajo real bajo los tres palos y lo "mejor" del equipo fue un tibio remate de Larrea después de una corrida por derecha que se ensució al llegar al área.
Del otro lado, Gimnasia nunca volvió a ser el equipo de los primeros 15 minutos: Suárez y González fueron quedando lejos, mientras Ortigoza ya no gravitó. Sin embargo, el Lobo se las arregló para generar peligro y obligar a Bilbao a mostrar sus reflejos. A los 13, Suárez lo exigió tras una jugada de saque lateral en la que el Violeta defendió pésimamente; a los 21, "el 1" manoteó por sobre el travesaño otro remate del centrodelantero local; y a los 39, estuvo firme en el primer tiempo para rechazar una llegada de Lencina tras una pelota parada.
Recién después, Franchini volvió a mover el banco. Está claro que los juveniles no van a salvar al equipo de este momento, pero pueden aportarle frescura cuando el físico decae (Bersano fue perdiendo despliegue, por ejemplo) y el funcionamiento no es bueno. Sin embargo, Ayala apenas dispuso de poco más de cinco minutos en cancha (y aunque estuvo impreciso, mostró valor para encarar y tratar de combinarse con sus compañeros); mientras Cajes y Costantino entraron cuando Lobo Medina ya había adicionado y poco se podía hacer.
Así, el Violeta sumó un nuevo encuentro como visitante sin marcar goles (todavía no ha convertido en esa condición en este campeonato) y también una nueva derrota que lo vuelve a hundir en el fondo de la tabla. El próximo lunes será local frente a Instituto y luego visitará a Barracas Central. Recién entonces le pondrá punto final a una primera rueda para el olvido, con poco, muy poco, para rescatar.
CON EVIDENTE DECEPCIÓN, LOS JUGADORES VIOLETAS DEJAN EL CAMPO DE JUEGO AYER EN JUJUY.
SÍNTESIS DEL PARTIDO
GIMNASIA DE JUJUY (1): Fernando Otarola; Gastón Cazula, Diego López, Emir Faccioli, Guillermo Cosaro; Francisco Gatti, Emmanuel García, Lautaro Belleggia, Iván Ortigoza; Leandro González y Facundo Suárez. DT: Arnaldo Sialle. SUPLENTES: Emilio Di Fulvio, Iván Antunes, Adrián Torres, Jorge Juárez, Nicolás Bertochi, Gastón Yabale, Matías Jaime, Gonzalo Lencina y Juan Martín Amieva.
VILLA DÁLMINE (0): Emanuel Bilbao; Maximiliano Pollacchi, Rodrigo Cáseres, Zaid Romero, Facundo Rizzi; Santiago Moyano; Leandro Larrea, Agustín Stancato, Germán Díaz, Fernando Bersano; y Alejandro Gagliardi. DT: Marcelo Franchini. SUPLENTES: Ezequiel Navarro Montoya, Jeremías Kruger, Franco Costantino, Valentín Albano, Agustín Ayala, Lucas Cajes y Juan Cruz Franzoni.
GOLES: PT 16m Iván Ortigoza (G).
CAMBIOS: ST 19m Juárez x Gatti (G), 23m Franzoni x Stancato (VD), 36m Lencina x González (G), 40m Ayala x Larrea (VD), 43m Yabale x Belleggia (G) y Jaime x Ortigoza (G) y 45m Costantino x Díaz (VD) y Cajes x Rizzi (VD).
AMONESTADOS: Cazula (G); Stancato (VD).
CANCHA: Gimnasia de Jujuy.
ÁRBITRO: Luis Lobo Medina.
ALEJANDRO GAGLIARDI, SOLO Y A LOS TUMBOS, UNA POSTAL QUE SE VIENE REPITIENDO EN LAS ÚLTIMAS PRESENTACIONES.
FACUNDO RIZZI EN PLENA ACCIÓN, BUSCANDO TREPAR POR EL ANDARIVEL IZQUIERDO.
EL JUVENIL AGUSTÍN AYALA FUE UNO DE LOS CAMBIOS TARDÍOS QUE REALIZÓ EL DT MARCELO FRANCHINI.
ZONA B: PERDIERON LOS LÍDERES Y MORÓN YA ES ESCOLTA
En la Zona A, Tigre pasó al frente tras vencer a Nueva Chicago.
La 15ª fecha de la Primera Nacional fue hostil para los equipos que venían encabezando la Zona B: Güemes de Santiago del Estero perdió 2-0 como local ante Almagro, mientras Independiente Rivadavia fue sorprendido en Mendoza por Guillermo Brown (PM), que así mandó a Villa Dálmine al último puesto de la tabla.
Las derrotas de los líderes fueron aprovechadas por Deportivo Morón, que venció 2-1 a Santamarina de Tandil, consiguió su quinta victoria en las últimas seis presentaciones (solo perdió en Campana en esta racha) y quedó ahora como único escolta, a tres de Güemes.
Los demás resultados de la Zona B fueron: Barracas Central 1-1 Brown (A), Tristán Suárez 1-1 San Telmo, Ferro Carril Oeste 1-1 Defensores de Belgrano, Instituto 1-1 San Martín (SJ) y All Boys 0-1 Atlético de Rafaela (el campanense Federico Recalde ingresó en los minutos finales para el equipo que dirige Walter Nicolás Otta).
En tanto, en la Zona A, Tigre derrotó 1-0 a Nueva Chicago y saltó en soledad a lo más alto de la tabla porque Gimnasia (M) igualó 1-1 con Estudiantes (RC) y porque Atlanta cayó 2-1 ante Estudiantes (BA). Esto permitió también que San Martín (T) siga escalando lugares luego de su triunfo 1-0 como visitante sobre Agropecuario (el campanense Matías Ballini fue titular en el Ciruja).
Los demás resultados de la Zona A fueron: Quilmes 3-1 Almirante Brown, Deportivo Maipú 1-2 Belgrano, Alvarado 2-1 Chacarita y Temperley 1-0 Deportivo Riestra.
De esta manera, ahora, Tigre es líder con 28 puntos; Gimnasia (M) tiene 27; San Martín (T) suma 26; y Atlanta quedó cuarto con 25.



