La alimentación es la base de nuestra salud física y psíquica. Lograr tener una alimentación equilibrada en cuanto a nutrientes y alimentos, no solo nos da bienestar físico y nos hace sentirnos a gusto con nuestro cuerpo, sino que también estimula nuestro cerebro y nuestras emociones. Cualquiera puede identificar experiencias en las que haya comido por aburrimiento, por soledad, por insistencia del entorno, por tristeza, por enojo o, sencillamente, porque hay comida en el plato.
Los estilos de ingesta, que son disparadores de la conducta de comer y que no tienen relación con las señales de hambre y saciedad, están detrás de gran parte de las conductas relacionadas con el acto de comer. Estos no son un problema en sí mismos, la verdadera cuestión es la gran desconexión con las señales del propio cuerpo.
Una de las partes más importantes del Mindfulness es la denominada alimentación consciente o ‘Mindfuleating. "Comer con conciencia plena" es el arte del Mindfulness llevado a la nutrición, el arte de comer despacio, de comer con todos los sentidos: la vista, el olfato, el gusto, el tacto, el oído e incluso las sensaciones que proceden de nuestros órganos internos, como por ejemplo el hambre o la saciedad.
La alimentación consciente propone un modelo en el que la relación con la comida esté basada en la atención a las propias señales internas, este modelo nos invita a redescubrir una relación sana y alegre con los alimentos.
Se trata de comer prestando atención a lo que estamos haciendo; tomando conciencia: de qué se come, cuánto se come, cómo se come y por qué se come.
Conocer nuestra forma de comer resulta fundamental para alimentarse saludablemente.
Numerosos estudios han demostrado que la práctica de Mindfulness puede reducir nuestros niveles de estrés y ansiedad, y desarrollar nuestra capacidad de concentración lo que permitirá mejorar nuestras decisiones a la hora de elegir qué comer.
Jane Chozen Bays, la creadora del Mindfuleating. "Comer con conciencia plena", explica el hambre como un proceso mucho más complejo de lo que creemos en realidad, su teoría describe nueve tipos de hambre diferentes.
Conocer y comprender los 9 tipos de hambre nos puede ayudar a ver qué nos está impulsando a comer, para poder corregir si no se trata de un hambre real.
En la próxima nota seguiré profundizando esta teoría explicando los 9 tipos de hambre y cómo alimentarnos para lograr el equilibro.
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Lucía Cortinovis - Licenciada en Nutrición - Universidad Favaloro (MN 8929; MP 4151) - Centro Médico Rawson - cmrawson.com.ar - Tel. 03489-290440 / Whatsapp: 03489-555606



