Como era previsible vemos como los medios se han involucrado decididamente en la campaña electoral y en su gran mayoría funcionan como una verdadera "cadena nacional" privada machacando hasta el hartazgo con los mismos temas.
Siguiendo las enseñanzas de Jaime Durán Barba de desviar la discusión de los temas que verdaderamente importan se utilizó una reunión de una docena de personas en la residencia presidencial de Olivos celebrando el cumpleaños de la "primera dama".
Evidentemente esa reunión de hace más de un año no se debió llevar a cabo por las restricciones que en ese momento imponía la cuarentena establecida por un decreto presidencial.
Si bien se trata de un hecho no menor llama la atención el desmesurado tratamiento condenatorio por medio de la prensa canalla y que no se corresponde con la promoción que esos medios han hecho de las muchas concentraciones convocadas por la oposición y que han sido mucho más graves.
No debe sorprendernos que quienes participaron de esas convocatorias de escasa concurrencia son ahora los que están más escandalizados por la mencionada fiesta de cumpleaños. Seguramente esta doble vara nos recuerda aquello de que "el muerto se asusta del degollado".
Sin embargo lo que más nos debe preocupar es que hasta ahora en muchos casos sólo escuchamos eslóganes publicitarios tales como "somos el futuro" sin explicitar como será ese futuro que se nos propone para saber si es el que queremos.
Todo indica que son mayorías los pre-candidatos que rehúyen los necesarios debates a fondo sobre los verdaderos problemas que le permitan al votante tomar la mejor decisión.
Deberíamos conocer, por ejemplo, qué se comprometen a hacer concretamente respecto a la desigualdad, la deuda externa, la educación pública, la salud pública, etcétera, etcétera. No alcanza saber que están en contra de las dos primeras y a favor de las dos últimas.
Aunque es importante no alcanza con escuchar a los vecinos para conocer cuáles son sus problemas sino saber cómo harán en su rol de legislador para resolverlos y si esto no fuera posible por lo menos que los vecinos lo sepan antes de votar.
Debemos tener en cuenta que todo proyecto político es esencialmente colectivo y por lo tanto debe importarnos a cuál partido o alianza pertenece un pre-candidato más allá de sus cualidades personales.
Siempre es bueno recordar que todo proyecto político implica necesariamente que un sector de la población gana y otro pierde y lo que los ciudadanos tienen que decidir es cuál defiende sus intereses.
En este sentido es ciertamente engañoso escuchar permanentemente a muchos candidatos sostener que pretenden gobernar para beneficiar a todos cuando sabemos que eso es imposible porque es desconocer el conflicto social entre intereses antagónicos.
Si realmente se busca transformar para mejor esta realidad que tanto duele no se puede hacer a partir de desconocerla aunque muchas veces no se la desconoce sino que se la oculta con fines inconfesables.
Recordemos que esta realidad es fruto de las políticas neoliberales que se implementaron en nuestro país en la mayor parte de nuestra historia y que la derecha intenta reinstalar ante las todavía insuficientes medidas del gobierno al que ven como su enemigo.
Lo concreto es que de lograr la victoria el gobierno promete acelerar el cumplimiento de sus promesas de campaña y la derecha a impedirlo como es el deseo de los grupos concentrados de la economía. Esa es la cuestión.
No debemos olvidar que existen otras alternativas que por izquierda proponen cambios más profundos y por derecha el desguace casi total del estado y que nuestro futuro quede exclusivamente a cargo de "los mercados".



