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» Este artículo corresponde a la Edición del martes, 24/ago/2021 de La Auténtica Defensa.

De Todo un Poco:
Opiniones ciudadanas (Parte 28)
Por Julio N. Carreras







Julio N. Carreras

El odio entre convivientes sociales y políticos. ¿Es necesario su existencia?

Hoy traté de entender porque vivimos así. Con amor y con odio, y con odio sin amor.

Es necesario comenzar a enjuiciar la forma en que nos quieren hacer vivir. Sin amor no se puede vivir.

He tratado de buscar una razón de por qué, el odio se ha transformado en uno de las componentes infaltables en las acciones de la mayoría de los actos políticos, sociales y mediáticos, en que intervienen los ciudadanos, que luchan por sobrevivir conviviendo en una sociedad donde existe todo tipo de desigualdad en la aplicación de los derechos constitucionales. Donde no existe el diálogo, ni la mínima empatía hacia tu conciudadano, dado que solo se habla de lo que se debe hacer pero que nunca se realiza. Se hablan de derechos y se violan más veces que lo que tardas en enumerarlos.

Lo único con lo que me encuentro es con un odio aberrante de unos y otros que hace prácticamente imposible convivir, por más que se habla de que la única forma de salir es todos juntos, pero, es como diría el paisano, nadie se acerca si no es con el "cuchillo bajo el poncho".

Estamos tan enceguecidos con ser cada uno superior al otro que nos olvidamos las palabras bíblicas "los últimos serán los primeros".

Quiero terminar esta columna con algunas frases que tienen como fin hacernos reflexionar sobre si debemos tener el odio como alimento de nuestra existencia o el "amor al servicio de nuestros semejantes" y así poder cumplir con las necesidades del momento que nos toca vivir.

Si ustedes son, como yo creo que son interiormente, hablemos sobre lo que considero el culpable de este accionar: el odio.

Considero en principio que deberíamos preguntarnos: ¿cuándo comenzó el odio? ¿Nació en algún momento o es parte de la propia idiosincrasia humana? ¿Es un sentimiento o es una revancha?, o sea que, sería una respuesta el considerar "una reacción a una acción"?

El odio no es justificable desde el punto de vista racional porque atenta contra la posibilidad de diálogo, de la construcción común y de la interacción personal. Es posible que las personas sientan cierta aversión hacia otras o hacia organizaciones, incluso, ciertas tendencias ideológicas. Evitemos la opinión como si la persona que odian los demás fuera la única. En definitiva esto es necesario en las relaciones humanas porque determinaría la total destrucción de la interacción productiva en todos los niveles. El odio tiene por costumbre ocupar todo espacio en la mente humana, así se logra no dejar lugar para la inteligencia. El odio es un intento por rechazar o eliminar aquello que genera disgusto; es decir, un sentimiento de profunda antipatía. Los que te odian son admiradores secretos, que no pueden entender por qué tantas personas te aman. El odio es la venganza de la falta de amor; es la venganza del cobarde, tanto como la palabra gritada es la voz del ignorante. Aferrarse al odio es tomar veneno y esperar que la otra persona muera.

El odio es la cadena que nos ata al pasado y no nos deja vivir el presente.

El resultado de vuestras reflexiones de lo antedicho puede ser el comienzo de nuestra salida. Permítanme repetir mi fórmula preferida: piensa, luego actúa.


 
P U B L I C I D A D






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