Después de su última participación en Rally Raid, el piloto local contó su experiencia junto a su amigo Edgardo Stemberg en Bolívar.
Si bien nunca estuvo muy predispuesto a las notas periodísticas sobre su actividad en el Rally Raid, finalmente se dio la oportunidad y Enzo Valle comentó su presente deportivo. Y lo hizo con una sonrisa, demostrando su pasión en este particular ambiente del mundo motor: "Me encanta lo que hago, siempre estuve en este tipo de emprendimientos y la verdad es que por cuestiones laborales a veces no lo disfruto de la manera que quisiera", explica.
-Pero venís de una linda propuesta.
-Sí, sí, es verdad. Reconozco también que nunca me gusta ir a participar si no se tiene el vehículo que exige este tipo de competencias. Fijate que en la camioneta (Suzuki Vitara) se hizo todo lo necesario para llegar bien al evento y por suerte todo funcionó bárbaro.
-La fecha se desarrolló en Bolívar.
-Sí, fue una linda experiencia con mi amigo Edgardo Stemberg, con quien mantenemos una muy linda amistad y encaramos este proyecto de participar armando la tripulación. Finalmente, él terminó manejando y yo de navegante. Y no nos equivocamos, dado que funcionamos bien y llegamos entre los 15 primeros dentro de un parque de más de 30 máquinas.
-¿Y por qué este cambio que sorprendió?
-Es larga la cuestión, pero te la hago corta: yo no tengo quizás la vista adecuada para ocupar la butaca derecha y a Edgardo se lo vio más seguro, je… Acá no podés regalar nada y no tardamos ni un minuto en dar ese cambio de lugar.
-La competencia también tuvo su momento complicado.
-A eso fuimos: a afrontar la naturaleza y está dentro de la carrera que esto suceda. Recorrimos bastante saliendo de Bolívar y terminamos pasando por caminos de Olavarría. Para que te des cuenta, en una sola etapa recorrimos 300 kilómetros y si bien está bueno, la camioneta funcionó sin problemas. Nosotros no estábamos desde lo físico para tal emprendimiento, jajaja… Pero quedate tranquilo que lo hicimos completo y mantuvimos el ritmo que se necesitaba para estar en la pelea. Mira que no me quejo, solo te cuento.
-Me encanta tu honestidad.
-Es que acá no hay nada para esconder: uno debe en la vida contar las ganadas, pero también las perdidas. La pasamos muy bien y ya estamos trabajando para la próxima, que se viene muy pronto. Y te digo más: si nos dan los presupuestos y cerramos con un auspiciante que estamos charlando, no descartes que vayamos con dos camionetas y se agrande el equipo. Estas competencias, si queres, son el camino a realizar una propuesta tipo Dakar, salvando las distancias. Pero tiene mucho de esta cuestión y la verdad es que a mí, en lo personal, me encanta recorrer lugares, ciudades, o tras un largo camino de tierra, llegar a pequeños pueblitos que no conoces, donde la gente te recibe de una manera increíble. Hice una competencia en el Norte argentino y me quedé muy conforme. Te digo más: de no haber sido por esa carrera, nunca hubiese conocido esos lugares donde cargamos combustible.
-¿A quién se le agradece por este momento y esta posibilidad de estar haciendo lo que tanto te gusta?
-A la famila, a mi señora Laura, que me banca esta locura de poder hacer, como vos decís, lo que uno le gusta. Al grupo de amigos que vienen al taller y nos acompañan y que te hacen sentir que están siempre con vos; a Edgardo, que es algo más que mi piloto, como lo hice el otro día; y a toda esa gente que siempre viene y te pregunta cómo te fue. Y también a ustedes, que nos dan la posibilidad de que la gente conozca lo que hacemos.
-Lo último: ¿en la próxima, ocupás vos la butaca derecha?
-Jajaja… No me animo a prometértelo, pero vamos por esa posibilidad. A mí también me gusta manejar.
ENZO VALLE BRINDÓ DETALLES DE LA EXIGENTE COMPETENCIA QUE AFRONTARON EN BOLÍVAR.



