Una mirada que te dice "quiero comer esa milanesa", y una que te dice "yo no estaba cuando se cayó". Una mirada que te dice "Gracias" y otra que acompaña tu pesar.
Una mirada que te dice "¿Podemos salir?", y una que te dice "Tal vez fue el perro del vecino". Una mirada que habla sin hablar y otra que sabe escuchar. Una mirada que te dice "me duele la pata", y una que te dice "Solita se rompió la pelota".
Una mirada que inspira y otra que te regala calma. Una mirada que te dice "Estoy aburrida" y otra que dice "No dejes de jugar". Una mirada que acompaña y otra que sabe que pronto no va a estar…
Si tuviste de esas miradas, alguien te ama mucho: Considerate afortunada, afortunado, por haber hecho sentir a un perro que eras todo para él.
Si deseas adoptar un animal de compañía, ya sea perro o gato, asegurate de tener las condiciones suficientes para que ambos estén bien. Podés asesorarte con profesionales de la medicina veterinaria, comportamiento animal, adiestradores u otros. Recordá que siempre hay quienes esperan tener una familia en algún refugio, casas de rescatistas o en la calle.
Alejandra Gómez - Lic. en Información Ambiental - E-mail: e.alegomez1959@gmail.com



