Los que comenzamos a profundizar la relación con Cristo, leímos primero, (como corresponde), el Nuevo Testamento, y luego es bueno leer y entender el Antiguo Testamento, es imperativo que incluyamos en nuestra lectura diaria parte de la historia del pueblo de Dios, para resaltar la necesidad prioritaria de un abogado, salvador, redentor, e intercesor que nos reconcilie con Dios. Sin dudas, toda la Biblia nos permite conocer la naturaleza de Nuestro Señor, cada libro exhala su sabiduría, su soberanía, su poder y amor por su pueblo escogido; y además nos confirma el cumplimiento de Su Palabra, en un tiempo dónde la palabra parece carecer de valor, Dios es el único que cumple con sus promesas.
Adán y Eva, luego de su pecado (Génesis 3): que provocó la enemistad con el Creador, El prometió un redentor, alguien que intercediera por nosotros y a través del cual pudiéramos tener paz y vida eterna. Esta promesa se cumple en Cristo Jesús. (Nuevo Testamento)
Noé (Génesis 7): se mantuvo fiel y obediente a Dios construyendo un arca cuando aún no se conocía la lluvia. Dios mantuvo a Noé y a su familia a salvo durante el diluvio.
Abraham (Génesis 18 y 21): Dios le prometió una descendencia abundante, siendo Abraham y su mujer ya ancianos. Sin embargo, creyeron y fueron bendecidos con un hijo. Dios cumplió.
Moisés (Éxodo): el pueblo clamó a Dios por la opresión de la esclavitud que sufrían en Egipto. Dios, a través de Moisés, los liberó y los condujo a la tierra prometida.
David (Samuel, Crónicas, 1ra Reyes): tuvo un corazón conforme a Dios, por lo que le prometió que su descendencia seguiría vigente; aun cuando no fueron obedientes al Señor, Dios se mantuvo fiel a su promesa.
Tenemos un sinfín de promesas cumplidas por nuestro Dios en el Antiguo Testamento habiendo una que denota su eterno amor; "Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón" (Jeremías 29:13). Dios quiere que le busquemos de todo corazón y seremos bendecidos al poder tener su presencia y llevar adelante una relación íntima con El.
Si lo buscamos, tendremos la promesa cumplida, porque Él se dejará encontrar ¡Qué preciosa promesa latente que demuestra el amor eterno de nuestro Señor! No importa nuestro pasado, ni lo que hayamos hecho, a través de Jesús, llegamos a Dios Padre, tenemos una nueva vida, y una promesa que permanece vigente, (2 Corintios 5:17) (Romanos 10:9).
En tiempos electorales clamemos al Señor para que nuestros gobernantes busquen a aquel que siempre cumple con sus promesas, y seremos un pueblo bendecido. Intercedamos por los que todavía no le conocen, motivemos su búsqueda, recordemos que somos un instante en esta vida terrenal, pero hagamos que ese instante valga para gloria y exaltación del nombre que está sobre todo nombre, "Jesucristo".
Como Pablo enuncia a los cristianos en la Biblia: "La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y, al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que, ante el nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre." (Filipenses 2:5-11).
¿Quieres saber más de ese Dios que cumple sus promesas?
Búscalo, y/o contáctate con un cristiano y/o una iglesia que enseñe de Cristo y La Palabra de DIOS. "La Biblia". ¡No te arrepentirás!
¡Dios te bendiga! ¡Hasta la próxima semana! María Victoria Paredes.
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