Es evidente que el mayor problema que enfrenta la humanidad toda es la creciente desigualdad provocada por la desmesurada voracidad de las élites económicas que se muestran indiferentes a las consecuencias que provocan en el resto de los ciudadanos incluso durante la pandemia.
En un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se consigna que el año pasado las fortunas de los millonarios aumentaron en más de 3,9 billones de dólares al mismo tiempo que la población cuya situación es de pobreza extrema pasó de 119 millones a 224 millones de personas.
El secretario general de ese organismo internacional, António Guterres, agregó que "Incluso antes de la pandemia, los 22 hombres más ricos del mundo tenían más riqueza que todas las mujeres de África".
Cómo es fácil de comprender en nuestro país los grupos concentrados de la economía no se comportan en forma diferente al resto del mundo y de acuerdo a los últimos datos conocidos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) vemos que hay 18,6 millones de pobres de los cuales 4,9 millones son directamente indigentes.
Esto significa que en la Argentina que es gran productora y exportadora de alimentos casi 5 millones de sus habitantes no alcanzan a cubrir con sus ingresos el costo de la canasta alimentaria básica, es decir que sufren hambre.
En nuestro país las grandes empresas y las alimenticias en particular ejercen una posición dominante al ser muy pocas las que concentran más del 70% del mercado.
Esta situación les permite incrementar sus utilidades mediante aumentos desmedidos de sus precios en lugar de hacerlo mediante el incremento de sus ventas pese a que tienen capacidad productiva ociosa lo que les permitiría una mayor producción sin grandes inversiones generando además nuevos puestos de trabajo.
Ante esta situación que condena a millones de argentinos a tener serias dificultades para alimentarse correctamente el gobierno se ha visto obligado a disponer más tarde que temprano el congelamiento de los precios de más de 1.400 productos.
Resulta llamativo que la mayor resistencia a esta medida proviene de las grandes empresas nacionales y no tanto de las multinacionales extranjeras llegando incluso a amenazar con desabastecer a la población con el manifiesto propósito de infundir pánico.
La oposición política de derecha y los medios hegemónicos de comunicación que se autoproclaman "independientes" se han puesto disciplinadamente una vez más del lado de los poderosos en detrimento de la mesa de la mayoría de la población por si quedaba alguna duda respecto a quienes responden realmente.
Al mismo tiempo se conocen las cifras de las ganancias que las grandes empresas alimenticias han obtenido en el último año de acuerdo a sus balances.
A manera de ejemplo Molinos Río de la Plata ganó en 2020 1.746 millones de pesos, Arcor 1.229 millones de pesos y Ledesma 736 millones de pesos, en este caso entre julio del 2019 y mayo del 2020
No es un dato menor que la ex-ministra de Relaciones Exteriores y Culto del gobierno macrista Susana Mabel Malcorra sea hoy directora titular de Molinos Río de la Plata SA. Huelgan los comentarios.
Evidentemente demuestran una vez más que no están dispuestos a que se les ponga algún límite a sus pretensiones y que nada les importa el hambre que ocasionan con tal de seguir apropiándose de enormes riquezas que generalmente invierten en el extranjero.



