Corresponde a un hombre que fue visto dialogando con la víctima sobre la calle Cordero. Ayer, las autoridades volvieron a la escena de crimen e intentaron reconstruir lo ocurrido. El guarda del tren aseguró que Rosa Invernon viajaba sola.
Liderados por la Fiscal Ana Laura Brizuela (UFI 2) ayer se vieron en Otamendi a más de media docena de integrantes de diferentes especialidades de la Brigada de Homicidios de la bonaerense quienes, junto a la Policía Científica local, intentaron establecer las circunstancias del homicidio de Rosa Invernon (73), el fatídico sábado 16 por la mañana.
Para llegar al lugar, la víctima salió de su casa, en Villa Adelina a las 8:35 de la mañana y caminó hasta una estación de servició YPF donde cargó crédito en su celular y en su tarjeta SUBE. Tomó el colectivo 304 que la llevó hasta Villa Ballester. Se subió al ramal Zárate del Mitre, y se bajó en Ing. Rómulo Otamendi.
Los investigadores identificaron al guarda de la formación, quien aseguró recordar perfectamente de Invernon bajó sola en la estación de trenes. Hasta ahí, se terminan las precisiones. Sin embargo, hasta ahora todo indica que subió la barranca por la vieja escalera de ladrillos que desemboca en la calle Cordero, a metros de la entrada de la fundación Viaje de Vuelta.
A partir de ahí, hasta el hallazgo del cuerpo, concretado minutos después por un vecino del asentamiento "Bajo Otamendi", son todos interrogantes. Sin embargo, y luego de una nueva ronda de entrevistas realizada ayer, se confeccionó un retrato hablado, conocido también como "identikit", del presunto homicida: un hombre que fue visto dialogando con la víctima sobre la calle Cordero.
El documento de Invernon encontrado entre sus pertenencias, el día de su homicidio.



