La nadadora campanense Agostina Hein está viajando hoy, con apenas 13 años, al Sudamericano Juvenil que se realizará en Perú, su mayor desafío deportivo en un año en el que demostró que su evolución no tiene límites. Una historia de esfuerzos, sacrificios, disciplina y trabajo en equipo que ella escribe con pasión, brazada a brazada.
Marzo de 2020, pandemia, aislamiento obligatorio. Mientras las clases y las tareas laborales viran hacia la virtualidad, muchos atletas empiezan a ver que su futuro se nubla, que no hay forma de entrenar sin salir de sus casas, que no hay manera de hacer eso que tanto los apasiona y que los transforma en quienes son. Y esa encrucijada comienza a cercar también a Agostina, que tiene recién 11 años, pero una carrera ascendente en la natación. De hecho, poco más de un mes antes de la irrupción del coronavirus, conquistó cinco medallas de bronce en la Swimming Cup 2020 organizada por la Unión Americana de Natación (UANA) en Lima, Perú.
En ese marco, con la cuarentena consolidándose en el país, Agostina, que vive en Los Pioneros y no tiene pileta, observa que hay vecinos que sí: "¿Les podemos pedir que nos la presten para que yo nade?", les pregunta a sus padres. Y les insiste, porque así es ella con el agua, la natación, los entrenamientos y sus responsabilidades. A Ivana y Enrique no los convence la idea, aunque saben que por un tiempo prolongado no volverán a pisar el Club Independiente de Zárate, donde la pequeña entrena diariamente. Entonces hablan, analizan, hacen números y llegan a una alternativa: compran una "pelopincho" que instalan en el patio.
Allí, Agos retoma sus entrenamientos. Lo hace atada a una soga, nadando en el lugar, tal como lo hiciera Jeanette Campbell durante su viaje en barco a los Juegos de Berlin 1936, donde se convirtió en la primera argentina en ganar una medalla olímpica (plata en los 100 metros libres). "Pero el aislamiento se extendió y el frío nos ganó la pulseada. Se hizo imposible para Agos poder seguir usando la pileta por la baja temperatura del agua, más allá que nosotros intentamos distintos métodos para tratar de calentarla", recuerda Ivana.
La dificultad, propiciada por la pandemia, cobra más fuerza. Sin embargo, no sabe de la pasión de Agostina. Tampoco de la obstinación de su entrenador, Sebastián Montero. Y entre ambos, con la complicidad de Enrique e Ivana, diseñan estrategias y alternativas para que la campanense, con 12 años recién cumplidos, pueda seguir entrenándose hasta llegar a ese 1º de diciembre en el que, finalmente, las piletas deportivas volvieron a quedar habilitadas. En ese momento de alegría por regresar a su hábitat natural, ella no lo sabe, pero todo lo que peleó, entrenó y aprendió en los meses previos será parte de un salto significativo en su carrera.
"El esfuerzo es la constancia, es nunca bajar los brazos, entender que por más que haya dificultades hay que seguir para adelante, porque siempre se presentan dificultades", dice Agostina, casi un año después, a días de partir hacia el Sudamericano Juvenil que se realizará la segunda semana de noviembre en Lima, Perú.
Allí, esta taurina nacida el 24 de abril de 2008 en nuestra ciudad competirá contra chicas hasta dos años más grandes que ella. De hecho, desde la Confederación Argentina le advirtieron que, por ser categoría Menor, no la iban a convocar al Sudamericano Juvenil. Pero cuando se trata de agua, pileta y tiempos, a Agostina no se le dice "no se puede". Eso no está en su vocabulario ni en su forma de vivir la natación. Y la CADDA lo entendió: después que la campanense lograra romper siete récords nacionales de la categoría Menor y superara claramente las marcas mínimas requeridas para competir en el Sudamericano, la confirmaron en el Seleccionado Argentino que este sábado 6 de noviembre vuela hacia Perú.
"Me cambia bastante la perspectiva el hecho de competir con chicas de otra edad que, probablemente, tengan mejores tiempos. Así que la situación será diferente respecto a correr con chicas de mi categoría, porque con ellas tengo más claro con qué panorama me voy a encontrar", advierte Hein sobre el desafío. "Igualmente, estoy preparada y tengo claro que mi objetivo es siempre seguir mejorando, ver hasta dónde podemos llegar", aclara con una madurez llamativa para sus 13 años.
"Trabajamos para que lo disfrute, entendiendo que es una hermosa oportunidad para ganar experiencia, porque ella va a tener muchísimos Sudamericanos más", cuenta Agustina Mayer, la psicóloga deportiva que la acompaña desde hace tres años. "Y en lo deportivo trabajamos para que el foco esté en ella y no en sus rivales. Trabajamos para que ella vaya a Lima y haga lo que ya sabe que tiene que hacer y que ha practicado consistentemente en todo este tiempo", agrega.
Los siete récords nacionales que quebró Agostina este año fueron en 100, 200 y 400 metros libres y 400 combinados en pileta olímpica (de 50 metros de longitud); y en 100 metros libres, 100 mariposa y 100 combinados en pileta corta (de 25m). "Fue muy emocionante, muy lindo. No lo podía creer, aunque veníamos trabajando mucho para eso", comenta al recordar esos hitos.
Y cuando dice que estaba trabajando "mucho" para conseguir esos objetivos, casi que se queda corta. Es que al entrenamiento habitual que venía realizando (dos horas por la tarde, todos los días), este año le agregó un segundo turno: de 5 a 7 de la mañana. Sí, leyó bien: de 5 a 7 de la mañana.
"El primer día de doble turno estaba re emocionada, porque era la primera vez que lo hacía, pero tenía mucho sueño igual, je... Pensá que nos levantamos a las 4 de la madrugada en Los Pioneros para poder estar a las 5 en la pileta en Zárate", recuerda sobre aquellas jornadas de invierno en las que comenzó a madrugar, siempre junto a papá Enrique y mamá Ivana.
Mientras ella nada y el sol va asomando, sus padres toman mate a un costado de la pileta y comparten charlas eternas con el entrenador. "Una vez que termina, la llevamos al colegio y nosotros nos vamos a trabajar, sabiendo que a la tarde hay que volver, porque ella es Sarmiento: no sabe lo que es faltar", remarcan sus laderos incondicionales.
"Mi energía son mis papás", asegura la incansable Agos. "Ellos me inspiran a seguir nadando, a darle con todo. Siempre me acompañaron, siempre me apoyaron y no dejan de hacerlo", agrega con emoción y agradecimiento.
Enrique e Ivana estuvieron "siempre" en toda su evolución dentro de una pileta. La llevaron a Aquarium a los 3 años: "La primera vez que la vimos nadar nos dimos cuenta que ella tenía algo especial en el agua", recuerdan con nostalgia. Y Agostina no lo niega. Por el contrario, lo resalta muy a su manera: "Yo soy yo en el agua. No puedo explicar lo bien que me siento en el agua, cómo puedo transformar todo lo que siento en el agua y vivirlo con mucha emoción", dice con los ojos encendidos, enfatizando cada palabra.
Uno de sus primeros profesores de natación fue Matías Lugo: "A los 5 años, ella ya nadaba a lo ancho en pileta profunda. A los 6 siguió avanzando rápidamente y a los 7 ya practicaba con chicos de 12 a 15 años", recuerda el actual Director de Deportes del Municipio.
Cuando cumplió 9 años, Agostina fue "echada" de Aquarium: "Era un placer verla nadar, pero ya no tenía nada más que hacer allí, ya tenía todo para nadar competitivamente en una pileta de 25 metros. Tenía una gran técnica, manejaba todos los estilos y podía completar grandes volúmenes. Yo ya había terminado con mi trabajo gracias a su capacidad y su constancia. A esa corta edad, su predisposición a entrenar ya era el sueño de todo profe", recuerda Lugo.
Así, la familia Hein llegó al Club Ciudad de Campana. Y así, de un día para el otro, Agos no solo pasó a estar federada, sino que en su primera participación como tal, en el marco de una fecha de la Federación de Aficionados de Natación del Norte de la provincia de Buenos Aires (FANNBA), "ganó todas las pruebas en las que compitió", rememora Ivana.
Poco después asistió a su primer Campeonato Argentino y logró sus primeros títulos nacionales en la categoría Infantil. Los éxitos se sucedieron y en 2019 desembarcó en Independiente de Zárate, donde fue recibida por Sebastián Montero. "Lo que más me motivó a trabajar con ella fueron sus ganas de aprender, sus ganas de superarse y su disciplina, algo que marca la diferencia y que explica, en parte, los resultados que ha conseguido", comenta el entrenador.
"Es una chica que tiene muchísimas condiciones, pero que se destaca por el enfoque que tiene en los objetivos que nos planteamos y su decisión de ir a buscarlos. Su deseo y su predisposición la convierten en una deportista que no tiene límites. Cada torneo se supera a sí misma y eso es maravilloso. Nos queda mucho por aprender y mejorar, porque ella recién tiene 13 años. Pero vamos por el buen camino", agrega Sebastián.
El equipo de trabajo de Agostina también incluye a su psicóloga deportiva, Agustina Mayer; a su nutricionista, Sabrina Nanni; y a su kinesiólogo, Pablo Miranda; con quienes cumple detalladamente. "Tomo todo con mucha responsabilidad", marca la nadadora.
"Agos es súper disciplinada", la resalta Mayer sin dudar. "Trabaja muy bien todos los aspectos que la convierten en la deportista que es, tanto en el agua como fuera del agua. Y por ello no deja de ser una persona hermosa, porque es una nena divina", añade.
"Es muy amiguera", asiente su madre Ivana. "Muchas veces vuelve de los torneos más contenta por haber conocido una amiga nueva que por haber ganado cierta prueba", revela sobre su hija, que actualmente cursa el secundario en el Colegio Siglo XXI, donde está su grupo más cercano. "Con mis amigas trato de no ser una deportista, sino una persona más, una amiga más", cuenta Agos.
Y mientras disfruta del camino, la campanense también va pispeando el horizonte. En lo inmediato están las ocho pruebas que disputará en el Sudamericano Juvenil de Lima: los 50, 100, 200 y 400 metros libres; los 200 y 400 metros combinados; y las postas femeninas 4x100 combinados y 4x200 libres. Pero más allá hay más ilusiones. Y de las grandes.
"Después de este viaje a Lima se pueden abrir nuevas puertas. Creo que vamos a tener muchos desafíos que quizás hoy parezcan lejanos, como en su momento parecía lejano estar en el Sudamericano Juvenil siendo categoría Menor.", desliza su entrenador. "Creo que va a lograr todo lo que se proponga. Tiene sueños que para mí van a ser realidad", señala Mayer sin dudar.
"Yo sueño con llegar a un Juego Olímpico", afirma Agostina con timidez. "Me encantaría, es mi mayor aspiración", agrega. Y aunque no lo diga, sabe que tiene la edad justa para ser protagonista en los Juegos Olímpicos de la Juventud "Dakar 2026". Sin embargo, aunque no lo diga tampoco, su convicción es tan grande que sueña con que su sueño se cumpla antes. Y cuando se trata de agua, pileta y tiempos...
Agostina Hein (13) viaja hoy al Sudamericano Juvenil, su mayor desafío en un año en el que demostró que su evolución no tiene límites.
SIETE RÉCORDS NACIONALES
Este año, Agostina quebró siete récords nacionales de la categoría Menor. En pileta corta (de 25 metros) lo hizo en 100 metros libres (58s91), 100 metros mariposa (1m03s35) y 100 metros combinados (1m05s29); y en pileta olímpica (de 50 metros) estableció nuevas plusmarcas en 100, 200 y 400 metros libres (con tiempos de 59s20, 2m07s y 4m23s92, respectivamente) y también en los 400 metros combinados (5m01s84).
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Agos, junto a mamá Ivana y papá Enrique, con quienes vive en Los Pioneros. "Mi energía son mis papás", asegura. "Ellos me inspiran a seguir nadando, a darle con todo. Siempre me acompañaron, siempre me apoyaron y no dejan de hacerlo", agrega con emoción.
En este Sudamericano, Agostina competirá en ocho pruebas con chicas hasta dos años más grandes: "me cambia bastante la perspectiva, pero estoy preparada y tengo claro que mi objetivo es seguir mejorando".
Agos y su entrenador: "Su deseo y su predisposición la convierten en una deportista que no tiene límites. Cada torneo se supera a sí misma", la elogia Sebastián.



